domingo, 22 de mayo de 2011

TINTO en SANGRE



Duarte era una ciudad pequeña,  escondida en las Bahamas, entre el nuevo y el viejo mundo, un paraíso tropical de arenas blancas y aguas azul profundo.


Refugio de piratas como yo, que al servicio de la corona Española, esperábamos al acecho a cuanto barco enemigo pasara.


Hombres sin más futuro, que mañana, sedientos de riqueza y poder.  Donde la ley del más fuerte, el más sanguinario,  es la única que vale.


Tarde quince años para convertirme en Capitán del Quimera.  Un viejo Galeón más rápido que ninguno, con veinte cañones por banda, velas a prueba de tormentas y 300 hombres dispuestos a morir por un puño de oro.


-¡Barco a la vista!  -gritó el vigía- Es una flota de tres barcos ingleses, Mi Capitán.


-¡Prepárense para abordar!  -grité de inmediato y vi con orgullo como mis hombres comenzaron a izar banderas  y alistar cañones,  con tal destreza que parecían uno.


Rápidamente, nos acercamos a los barcos, sabíamos perfectamente que sólo uno llevaba oro y los otros dos eran señuelos llenos de esclavos. Así que al grito de guerra los hundimos.

Los cañones tronaron haciendo temblar el océano. Mientras abordábamos la nave insignia, como lobos hambrientos de sangre, mordiendo, matando, muriendo,  hasta conquistar el barco, dejamos sólo a un inglés con vida. Al cual liberaríamos en alguna isla cercana para que contara  la historia y creciera aún más la leyenda de Tintasangre.


Con el oro obtenido, regresamos a Duarte, a celebrar nuestro triunfo, hubo gran algarabía en el puerto, y mis hombres eran agasajados con toneles de ron y whisky. Los tambores incitaban a las mujeres  a mover sus caderas con lujuria, como solamente las mulatas saben hacerlo.


Yo,  me fui apartando de los demás, -un Capitán no debe emborracharse con sus marinos -me dije, queriendo convencerme de mi soledad.  Entre tragos amargos la noche  transcurría, de pronto vi que uno de mis hombres, jalaba y maldecía a Ruth, la esclava mulata que servía los tragos.  Mi alma se encendió como brazas y comencé a gritar que la dejara. Mientras corría contra él, saqué mi cuchillo y se lo enterré en el vientre. El maldito cayó a mis pies. 


De pronto sentí calor, mucho calor, luego frio..mis piernas temblaron y un malestar sordo se apoderó de mí, toqué mi pecho. El Capitán Tintasangre, tinto en sangre. 


Perdía la vida…por una mujer.  

13 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Chin! que mal plan que mataran a la leyenda y lo peor que lo mataron por una mujer que ni siquiera amaba.


Buen relato Capi, me estaba adentrando en las profundas aguas de tu texto cuando se termina, mñeh.

RoS dijo...

¡Por una mujer! Duh.

ME GUSTÓ. Buen cierre para esta tercer semana.
=)

Capitan TINTASANGRE dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
PHERRO dijo...

¡¡Nooooooooooo!!
¿Por qué mataste al Capitán?
Me gusta que una historia breve sea tan bien relatada, pero no me latió que el mero chingón sea la víctima.
Bueno, Tú eres el Capitán, los demás marineros y ya sabemos que...

Dr. Gonzo dijo...

Me faltó algo. En una releída aprecié el ritmo del relato y sus figuras, porque estimula mucho la imaginación pero en el resultado sentí que me quedó a deber mi cap. Lo voy a releer.

SIRACUSA dijo...

Que habilidad para escribir!!! me atrapaste en ese escondite, hasta sentí la música de los tambores después de haber percibido el aroma de la pólvora y el estruendo de los cañones!!!!
Por otro lado, me hubiera gustado saber que mas habría hecho el capitán en su soledad, el haberlo matado siento que fue un final muy apresurado, muy común para personaje tan singular, nos quedara saber las historias que de el se tejieron en esos quince años antes de su muerte.

buena vibra!!

Fernando Manda dijo...

Siempre pasa que uno sobrevive cuanta chingadera se atravieza, y a la hora acaba jodido por una mujer directa o indirectamente... bueno en todos los cuentos jajaja.
Si tan solo el Capi se hubiera puesto una juergota con los marineros, igual y seguiría azotando los mares.
Creo que esta semana ha sido la mejor de las tres para todos los que le entramos al colectivo.

pinchesendic dijo...

Estuvo muy bien narrada la pelea. Y eso del señuelo de los barcos con esclavos poca madre. Me recordó The italian job. Pinche Ruth, ni una nalguita le tocó el capi.

Úrsula Amaranta dijo...

Me encantan las historias ambientadas en el mar y entre piratas, y esta historia me gusto además por la trama, me gusto que el protagonista se muriera, es mas impactante. Quizá soy la menos indicada para corregir estilo pero se vi por ahí dos fallitas en coma y acento. Pero en cuanto a historia te repito que me gusto mucho

DESTROYER!!! dijo...

changos... tanta madriza pa morir por algo así, suele suceder, el traancazo q más duele viene de donde uno menos se lo espera...

Capitan TINTASANGRE dijo...

SI. compañeros escribicionistas- la muerte suele llegar en cualquier momento y por cualquier tarugada.
no distingue jerarquias ni tramas en una historia..llega y ya. a Tintasangre le toco
por una mujer y quiza el unico acto noble de su vida..o el mas estupido.

a mitad de la historia. a mitad de la fiesta, sin la gloria de una batalla.

gracias por sus comentarios y nos seguimos leyendo,

La muerte no distingue jerarquias.

Leinad dijo...

Bien efectuado el uso de lo guiones, (primer escrito escribicionista en el cual asi lo noto) una buena narración y aunque el final es apresurado en solo dos renglones se remata un buen final... así como lo dice, la muerte es un constante drama, llega en el momento menos esperado.

NTQVCA dijo...

Pero Capitan, ¿Al menos le había soltado prenda?