miércoles, 3 de agosto de 2011

Paracetamol



Y la sombra le seguía desde que salió de casa de doña Refugio, le siguió por todo el sendero. Lupe no hacía más que rezar, ya estaba acostumbrada a escuchar pasos, zumbidos, aleteos y sombras tras de ella, finalmente ese era su trabajo: alejar a los malos espíritus; pero aún así le daba miedo.

Como curandera del pueblo era llamada a deshoras de la noche para dar alguna refriega de alcohol con hierbas, inyectar o ir a rezar a casa de algún infortunado. La gente confiaba en ella, en sus manos y palabras, no en las inyecciones o mejoralitos que solía darles, sino en las sobadas con alcohol, en sus oraciones. Y es que según cuentan, el chamuco seguido visitaba a los pueblerinos, sobre todo en aquellas casas donde habitaban muchachas vírgenes. Tal como sucedió aquella noche en que a la hija de doña Refugio la había poseído un demonio.

La joven sudaba, deliraba, ponía los ojos en blanco, era presa de una fuerte fiebre, fue así como sus padres mandaron traer a Lupe. Esta enseguida la inyectó, le puso unos pañuelitos húmedos y comenzó a rezar un rosario a un lado de la débil muchacha, que casi enseguida se tranquilizó y pudo dormir.

Acto seguido, Lupe tomó su maletín, guardó los frasquitos con alcohol, el agua bendita, gasas e inyecciones, y una biblia.

-Cada cuatro horas denle una toma –les aconsejó, extendiéndoles una tira de pastillas.

-¿Están benditas? –preguntaban los padres.

-Claro, sino no la curarían –respondía muy segura la sanadora.

Luego se abrigaba con su rebozo, cogía el maletín y se marchaba.

Regresaba por la terracería solitaria, ruidos extraños surgían a su alrededor. El frío se colaba entre su falda, el miedo se apoderaba de ella. Los demonios se han enojado conmigo –pensaba–, entonces se persignaba y no hacía otra cosa que rezar por el largo camino.

14 comentarios:

LUIS TORRES dijo...

Final abierto pero muy predecible querida Ros, Los cuentos lugubres o de misterios siempre se cuentan en primera persona o en forma de narrador omnipresente como tu relato, pero es un relato lineal sin ningun misterio ni contratiempos ecepto el miedo interior de tu personaje, me parece que pudiste darle mas misterio a tu relato, En general esta bien escrito. Pero a mi modo de ver creo ke daba para mas.

Saludos..

el presley dijo...

Estoy seguro que la sombra que la seguía era de alguien de la competencia. De los del Ibuprofeno. Si la cosa seguía así seguro que la daban un susto cualquier noche. Demasiados Paracetamoles.

Saludos.

Úrsula Amaranta dijo...

Yo creo que no es una historia en si si no un relato, una anécdota y entonces funciona sin tanta explicación ni nudo ni climax, aunque si el final yo digo que estuvo flojito. Me gustó mucho porque en poco recreas toda una atmosfera. Yo siempre me pregunto como hacemos esos revoltijos los mexicanos de curanderas con biblias.

Pinchesendic dijo...

Pienso que estuvo muy buena la combinación título y texto, para saber de que se trataba la medicina sin nombrar las pastillitas que le daban. Detallista como sueles ser en tus escritos que le dan siempre ese saborcito o sazón que le pones a cada historia y lo que más te envidio como escribicionista. Aunque la medicina bien pudo haber sido Rosacetamol.

DESTROYER!!! dijo...

wooo yo conozco a una señora q se llama Lupe y se dedica a eso... a mi la neta me da miedo y mas cuando mi abuelo me llevaba :s...

del escrito... la simpleza también puede agradar y mucho...

SIRACUSA dijo...

El principio y el final me latieron mucho, sobre todo cuando "el viento se colaba por debajo de su falda", me quede con ganas de mas!!

PHERRO dijo...

Sin duda tienes un estilo.
Y con la práctica constante se irá depurando, definiendo aún más.
Lo primero: no creas que no podrás, cualquier tema es bueno para ensayar tu particular forma de expresarte.
Me gustan los nombres que usas para los personajes y como trazas la personalidad de los mismos.

RoS dijo...

Querido Luis, mi idea, no fue hacer un cuento de ultratumba, sino más bien exhibir las falsas creencias de doña Lupe y la gente del pueblo, aún así aprecio tu comentario, muy atinado, en verdad este texto daba para más, lo que no dio para más fue mi inspiración para el tema de esta semana, suele pasar. Saludos.

Presley, yo también lo creo, hasta animales o el simple viento, ay pero ya ves, Lupe tan paranormal, jaja.

Úrsula, lo mismo que le comento a Luis, este tema no se me dio, te agradezco, =)

PincheSen, jaja, Rosacetamol, jaja ¡aw! Fíjate que a mí también me latió el título, creo que fue lo que más me gustó, duh. Por lo demás pues, ay, fue breve, y bueno, gracias por lo que comentas.

Destro, sí, hay un buen (aún actualmente) de ñoras así, =)

Siracusa, gracias, linda. :)

Pherrro, tienes razón, en la práctica está el secreto, tal vez lo que me faltó fue inspiración.
¡Gracias!

la MaLquEridA dijo...

A las mujeres vírgenes de mi pueblo se las echaba el nagual jaja y ni con paracetamoles volvían a ser las mismas je.

allizzia dijo...

A mí me gustó mucho mucho el cuentito. Tiene ese no sé qué que te deja pensando un rato en que el acetaminofén... bueno, es mágico.

Anónimo dijo...

Malquesita, ¿neta? chale, tantas historias que hay con el nagual.

Allizzia, aeew, pues... gracias (carita sonrojada).
Oye, y cuándo te animas a volver a acompañarnos en escribicionistas, ah?

Maldito Desgraciado dijo...

Si se hubiera llamado el relato "Penicilina" entonces otra cosa hubiera sido XD
Está bueno el relato, pero como ya mencionaron, se sabe de volada hacía donde va. Es eso o estoy desarrollando un sexto sentido jaja
Yo noté un error, cuando mencionas: -Claro, sino no la curarían – Debe ser, si no, no. Pues sino hace referencia a una idea. Chale la neta no sé como explicarlo y esto no habla muy bien de mi. Así que ya me voy :)

Anónimo dijo...

Está chido, creo que son cosas como la sustancia que te proporciona la idea del escrito luego de haberlo leído. Seguro que hay otros elementos que debes pulir, pero para mí resulta entendible, en una onda conceptual: ideas reposadas, para pensarse, para entenderse.
Dr. Gorgonzola

Capitan TINTASANGRE dijo...

Patrona,
la simpleza es belleza