domingo, 7 de agosto de 2011

Y la Sombra lo siguio.


Y la sombra le seguía,
como cada mañana lamía sus pies
y él la acariciaba.
Recorrían las calles con paso lento, recibiendo el sol naciente en sus caras. La Sombra le seguía al cruzar las calles y al detenerse.
A sus casi ochenta años, José estaba solo, subsistía como podía y su carácter amable lo hacía un personaje de esos que marcan al barrio.
Los vecinos del pueblo le regalaban algunas cosas que el anciano llevaba a su cuartucho casi en ruinas. Mientras él se sentaba a preparar un café en las penumbras, la sombra se fugaba hasta el mercado cercano a hurtar un poco de alimentos, quizá con suerte el carnicero le arrojaría un hueso, que después tendría que defender de los otros perros.
Pero siempre volvía junto a José que con su mano la acariciaba, mientras le contaba historias de su juventud que ella parecía comprender.
Varios años se sucedieron y era parte del paisaje de todos los días, ver a José y su sombra deambular por la plaza, pidiendo un poco de caridad. Él perdió la vista y la sombra se convirtió en sus ojos, ahora ya no lo seguía, lo llevaba.
Hasta que un día, José no pudo levantarse más; entonces la sombra salió a buscar ayuda, atrayendo la atención del señor cura que siguiéndola encontró a un José agonizante. La sombra se hecho al pie de la cama, no se separó más de él.
El Señor cura ordenó que lo llevaran al hospicio, pero él se resistió, pues sabía que allá no aceptarían a su sombra y decidió quedarse ahí. Hasta donde diariamente algún alma piadosa le daba algo de atención.
A los tres días, en la madrugada, José llamó a la sombra. Ella se levantó y se acomodó en su regazo. -Ya – es hora sombrale dijo con su voz apagada.
La sombra sin moverse se apretó aún más contra José y este la acarició con fuerza hasta que ambos perdieron el aliento.
A la mañana siguiente ambos salieron de paseo a un gran campo que recorrieron alegremente. La sombra saltaba y corría mientras José lleno de energía le lanzaba un palo por juguete.



Mientras en el pueblo, doblaban las campanas.

han encontrado sus cuerpos.


8 comentarios:

RoS dijo...

Este post me llegó, me hizo recordar las buenas amistades de perros y gatos, que como Sombra, me han seguido en el camino.
Lo disfruté, y me hizo llorar. Le aplaudo de inicio a fin.

Saludos Capi.

PHERRO dijo...

Sí, harto emotivo el relato y muy bien contado.

la MaLquEridA dijo...

Muy triste Capitán, ninguno tan fiel como una sombra, como lo puede ser nuestro perro.



Saludos.

Capitan TINTASANGRE dijo...

Ros. así son los perros; sombras que nos siguen hasta el fin.. algún día le contare de mi pequeño Mastín Napolitano llamado MOBO...que en estos días cumple dos años de muerto y me dejo un hueco de 80 kgs en el corazón.

Pherro. usted ha de ser re "animalero" o porque su apodo?

Malque. los perros son la fidelidad eterna.

Pinchesendic dijo...

Una hermosa historia llena de cariño y mucho amor, desde que tengo a mi perro (borrego), soy un pinche querendón de los animales, trato de ayudarlos cada vez que puedo.
A los únicos animales que no soporto son a las pulgas ygarrapatas que se le pegan a mi perro, y eso porque me lo enferman.
Muy bella historia.
Yo también pensé en escribir una historia donde al final la sombra era un perro, pero me decidí finalmente por el poema, que bueno!

Leinad dijo...

Excelente narración, me encantó.

Saludos.

Anónimo dijo...

Emotivo y bien relatado. Me agradó.
Dr. Ganesh

Úrsula Amaranta dijo...

=( awww qué bonito, los dos juntos al final.