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domingo, 19 de febrero de 2012

“CINEMA AQUELARRE PRESENTA…”



Bajo la luna, aparecer de nuevo entre la niebla...
como las notas de suicidio guardadas en los ahorcados.
Con canciones que hablen de sexo y mucha tortura,
las botas llenas de lodo y cuentos del diablo arrebatados del ensueño. 

Recostarme a lado de una puta bruja,
para comulgar con la noche, la muerte y los brebajes potentes.
Llegar hasta el río y poder ahogarme, 
abrir los ojos y aun ver las estrellas. 

Nunca te ahogas dos veces en el mismo río…
Palabras del infierno en horarios inusuales.
Déjame extraviarte en esta tierra de sombras,
déjame encontrarte hecha pedazos al amanecer.

FIN

sábado, 18 de febrero de 2012

Obituarios




Vals
En la tierra donde no queda historia, retirado del destello de su rostro, en la tierra del pasado donde los segundos son más largos.

La distancia son los pasos que en la noche ya son laxos y mis latidos son delirios milenarios.

Envuelto por igual en años y horas, en despojos y deshonras, los recuerdos no se borran, la distancia no te perdona.

Por eso el sol salió de noche en el lugar más alejado, en lo menos pensado el invierno soltó su reprochoe.

Y no ha significado desolación ni sacrificio, sólo un nuevo día que al recuerdo ya rebasó.

Tango
Me gusta mi bebida oscura y amarga, el cigarro pesado y que deje rastros grises y negros.

Sigo solo aquí, filtrando a la gente, bañándome bajo la lluvia, con cientos de motivos para perderme.

Y en éste viejo y raro banco, que me sostiene sin respaldo, con equilibrio en una pata, con el hollín en las esquinas, quieto ya estoy.

Y tu foto en la pared, tu olor en cada rincón, con el futuro más torvo en el espejo roto y el eco de tu voz, cada vez más mudo.

Blues
Imagina este muy bonito momento en el que ya no estás.

jueves, 16 de febrero de 2012

Yo no tengo novios


Sar
Como agua de río bajas todas las noches de aquel cerro, cuando las luciérnagas de la luna se duermen y las risas de los gatos perdidos se escuchan en los troncos de los árboles del campo.
Es tu cuerpo el caudal tan exactamente perfecto, que se derrama en mí por largas horas, cuando el cielo se tiñe de rojo y tus manos duermen tocando mi espalda.
Tenías que llegar, con el canto en tu falda, despertando a mariposas e irrumpiendo las conversaciones de las estrellas, siempre con la poesía abrazada a tu cintura, como si en tus glúteos descansara la inspiración.
Yo, sentado, siempre sentado pero no inquieto, sobre aquel pasto que cuando no estás tú, es oscuro, con olor a guerra, donde los muertos se han ido cargando las partes de su cuerpo. Aquí no habita nadie. Te lo dije muchas veces, soy tan sólo yo, solo.
También tengo casa y a veces sueño que la visitas. Es muy pequeña y apenas si cabe un jarro de café y un llanto sofocado. Pero siempre en mis manos, por alguna extraña razón, tengo miel y centeno. Olvidamos todo, menos comer y amar. Por eso nos encontramos, en el silencio y en el frío: tú corrías en el agua, paseando a tu cabellera negra adornada de peces azules, estabas aburrida y tenías hambre de fiesta; yo, simple y tristemente, estaba desocupado.
No habito en nadie, antes de ti, nada era yo: ni frío, ni tiempo ni luz, era nada. En cambio tú… aún no sé si eres tierra, luna, agua… quizás seas todo y te apellidas comunión. Porque sólo una vez me dijiste tu nombre como murmullo, como con miedo. Y desde ese día no tengo pesadillas, porque siempre sueño en ti, mi querida Sar.
Sé también de tus pies sangrados, cansados. No puedo buscarte, no tengo piernas, lo sabes, fue esa maldita lucha la que me dejó fatigado, porque te busqué tantas veces, quizás cien años, y la gangrena del agotamiento llegó. Ahora soy esto, lo que miras con amor y esperanza; soy un consuelo a tu terrible hastío.
Por eso sé que algún día te irás de mi lado. Emprenderás una búsqueda cuando añores los días encendidos y el misterio del bosque. Sabrás que no estaré presente, atado de tu mano, y el tarareo de un estribillo de cuento de hadas se golpeará contra el frío viento, y justo en ese momento, comprenderás que no podemos ser amantes perpetuos, porque no tienes fuerte tu espalada para cargar con mis pecados; simplemente, eres aliento.
Por eso es que yo, aquí, disfruto verte llegar apagando tormentas cuando levantas los brazos, y cuando tus dientes avizoran apenas mi pelo, salen de su cueva a expandirse como cortina de lluvia en el pastizal.
Jamás nos volveremos a encontrar, pertenecemos a otro tiempo y estamos inmersos en distintas historias; yo soy ya viejo; tú, tan tiempo.
Aun así, mientras llega el final, yo disfruto de tu melena y tus uñas de gata, de ese descanso en tu piel y del sabor ciruela en tu garganta.
Después perderé los brazos, el hígado y la nariz, pero ya no estaré esperándote, porque incrustado en tus suspiros, me llevarás como aliento de mar.



Yo no tengo novios
Yo no tengo novios porque me los trago, me los como apresuradamente sin disfrutarlos. Aderezo sus muslos con salsa inglesa, sus dedos con mostaza, su ingle con mis besos, su pene con lágrimas. Sus nalgas, que no son importantes, las rasuro con mi lengua, les coloco vinagreta, las adorno con tomate. Me alimento de sus sesos, transmutación de pensamiento, agito sus ojos con dos yemas de huevo, los coloco en mi garganta, ¡que miren mi desconsuelo! Sus uñas, que parecen láminas de menta, las coloco en un trasto repleto de zarzamora, y los domingos que me infecta la miseria, las trago cuando observo películas romántico musical.
Los jardines se burlan de mí al ver pasar mi única sombra, señalando con sus ramas que soy sola, que estoy sola. ¡Ingratos!, no saben todas las veces que vomité en sus preciosas jardineras todos esos hombres cultos, pendejos, sensibles, comibles, tangibles, estorbosos, abrumantes. Les dejé su alma impregnada en la tierra, con sabor a nada, ni de olvido, ni de si me recuerdas. ¿Ahora saben por qué estoy gorda? Yo me trago a los hombres, por eso nunca tengo flores en mis manos.

Instante

Te necesito para compartirte con la tierra, bañarte en los ríos de la ciudad y untarte de arena para que duermas debajo de las palmas. Necesito entregarte a tu madre antes de que las tardes hagan el primer parpadeo, antes de que se avecinen los murciélagos, mucho antes de que te des cuenta que he robado tu reloj. Porque si te quedas, maldito, si te quedas aquí, en mi ombligo, pensaré que eres mío como el grito del tren o las figuras en las nubes. Terminaré aniquilándote como a una pulga, asfixiándote con el humo de mi cigarro, y ni siquiera tendrás tiempo para odiarme. Necesito que te vayas a algún lado, que no te enteres que ya han pasado más de 50 años, que no mires, ni por indiscreción, a ésta, mi piel de hoja vieja de árbol.

Amanecer



En el horizonte de un nuevo día nace
la oportunidad con tono a bienaventuranza,
de caminos llanos en la estepa del recuerdo
afloras en erupción delicada.
Tersura tímida fragmentando el pensamiento
de llevarme tus secretos en los dedos.
La mirada empuja el objetivo,
como la pluma las palabras.
Por los pliegues de la sábana
una máxima florece entre tejidos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La casa sin ti


Disfrazada de silencio,
regreso al lugar donde nací,
porque sabe mis inicios y todo lo que perdí;
el mismo número, otro color en la fachada,
losetas blancas donde tus huellas faltan.
Esta casa sin ti, es una mentira,
porque no rebotan las palabras de tu corazón al techo,
porque este sitio ya no te huele, porque me faltas, Eumelia.
Cansadas del suicidio, mis lágrimas,
recorren este mi cuerpo sin casa,
tal vez buscando,
un lugar que te recuerde.

lunes, 13 de febrero de 2012

Infinito



Silencio,
la muerte corre en mis venas,
incienso.

Frágil,
cielo rojo, fuego frio,
incandescente.

El tiempo se detiene a cada respirar,
mis pensamientos se diluyen a través del metal cortando mi piel.

Viaje,
sensaciones perdidas, olores audibles,
duermevela.

¿Acaso puedo comprar algo de soledad?

Ecos,
años que sepultan mi cuerpo inerte,
obscuridad.

Ámbar,
liquido que se transforma,
sangre.

Noche fría. Fría. Fría...



... multicolor.





Con ustedes Dark Angel,
escribicionista.