miércoles, 1 de junio de 2011

Madrugada



Comienzo insospechado entre finales que de momento pasaban y se terminaban de pronto sin previos ni avisos, no como en las películas románticas que siempre odiamos tanto y a la vez nos han moldeado la idea de esperar que lo más bello se nos concentre en el último minuto, el último escape, saber qué aún cuando todo dolió y fue pasajeramente dañino, estúpido y sin sentido, seguíamos esperando que ese algo de la vida  nunca controlado, mostrase la mejor sonrisa o el indulto a nuestros actos, soñábamos (y como soñábamos) nuestro mejor papel ajeno, tal vez el del ser protagonista de la vida del otro, o de la pareja que se odia, se daña y en momentos discontinuos son una copla perversa, una copla poética, como dos palabras ajenas y contrarias pero de gran valor genérico.


¿Cómo no olvidar qué hay recuerdos? Cómo olvidar nuestra tonta capacidad de llorar sin mostrar el llanto, con las miradas secas, áridas como el desierto, digno representante de nuestro desquicio compartido, nuestra mejor manera de decirnos las cosas entre silencios nocturnos y otros cuantos a media tarde, entre sabanas quemadas en  hoteles de cualquier lado.


Será qué el nuevo mundo què nos nace por debajo de los sueños ahora ya no solo perturba nuestros labios,  también habla nuestras palabras, esas palabras que nunca decimos por que en nuestro mundo no caben, sin dimensión o cimientos, por lo menos en mi espacio decir que te quiero es demasiado ofensivo y demandante tanto como el reflejo odioso de oírte decir lo mismo.


He de decir que es cierto que nada es justo, ni los besos explorando otras salivas, ni las noches enteras de cogidas en búsqueda de algo que siempre hizo falta, alguna verdad omitida, un algo que nos diferenciara, porque sabíamos que la justicia es sólo una medida denigrante impuesta por el más fuerte, aquí siempre hubo un sinsentido de equilibrio, nunca se buscaron igualdades y en ese acto mismo residía nuestro placer en constante desborde, en sabernos diferentes y mal parados ante un mundo que ya  conocíamos como aburrido, débil, siempre ajeno y a la vez conocido mas allá de nuestro radio de alcance.


Necedad, es la verdad que más nos calza en este momento, es la verdad más pura e inquebrantable, necedad de tenernos de jugarnos de ser lo que somos sin tener siquiera por qué aparentarlo, simplemente penetrarnos sin saber el porqué y solo penetrarnos en silencio donde la locura no nos haga presa fácil de la culpa, sanos de locura conocida, sanos de pretextos, vacíos, tragando noches en desvaríos perversos e incontrolados donde seas mi puta y yo un simple cliente de momento.


Todo es siempre vano, el figurar entre lo real y lo sano nunca ha sido de mis cualidades, mucho menos de las tuyas, habrá que cerrar las puertas que nunca abrimos y hablar constantemente, convencernos de que no hay que ceder ante las ideas del otro, seguir siendo el mismo par cambiante de desequilibrados mentales, desvergonzados, y aunque sea solo de rato o por las noches, modelar como seria nuestra historia no contada que a falta de argumentos solo se muestra en ausencias y esbozos que ni tu ni yo creemos mas, siempre deslindaremos la culpa a un tiempo que no llegue; si no es al terminar de leer estas letras, probablemente será en un mañana eterno.


Sólo cierra los ojos, acerca los labios, más ten cuidado con los míos pues rotos y afilados se dirigen contra ti, ¿dime, qué tanto dices sentir?

10 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Su texto profundo me hace reflexionar en lo que uno vive al compás de la vida del otro.

De lo que se puede ser sin dejar de serlo, ser protagonista es difícil cuando en la vida encuentra uno el amor entonces se pasa a un segundo plano, ya no importa uno sino el otro... el que llega o el que se va.

Así como la vida.

OJT dijo...

ES UN POEMA EN PROSA. EL PENÚLTIMO PÁRRAFO, EL DE LA NECEDAD, ES MUY EXQUISITO. HA LEVANTADO SU LEVEL CON SUS DOS ÚLTIMOS POSTS.

RoS dijo...

Poeta, en este espejo, poco o mucho, nos hemos reflejado.
No puedo, no sé si hay algo que tallerear, la neta tus palabras me fueron llevando.
Me pasó como a ti que te sumes en el texto, hoy me olvidé de puntuaciones, al menos en esta primera leída.
=)

Fernando Manda dijo...

A mi se me complica mucho tu estilo, siempre acabo pensando en cosas que no tienen nada que ver con tu texto. Por ejemplo ahora pienso que el amor es más necesidad que un sentimiento. A mi me agradarn los últimos tres párrafos. Volví a releer el texto por lo mismo que entiendo otras cosas y es cuando ya noté unos acentos. Por ejemplo en ¿Cómo olvidar qué hay recuerdos? que no debe de acentuarse, pues ya hizo la interrogación en el Cómo. Y en un párrafo más adelante pasa lo mismo, pero el acento està pàl lado y no sé si es intencional, pero al principio de ese párrafo es igual Será qué no se debe acentuar que, pues no indica nada. Creo que de ahí es de donde flaqueas, puedes hacer el ejercicio de leer en voz alta tus textos para detectar errores de puntuaciones y de acentos, ayuda bastante. Pero en fin, el contenido es muy bueno. Saludos.

Pherro dijo...

Pues sí, hace pensar en una relación enfermiza de pareja. Pero descrita de una manera muy íntima y desgarrada.
Se presta para ser leído muchas veces y encontrar muchas similitudes con la vida de uno mismo; como que somos humanos.
Tallereando, hago mención de lo mismo que te señala Fernando, el uso de porque, por qué, que (con coma y sin coma). Pequeñeces que pronto dominarás, las cuales no desmerecen para nada tu texto, por cierto, muy bueno, Leinad.

Dr. Gonzo dijo...

Vas a la par de poesía y prosa como ya mencionó OJT y eso está bien logrado, porque la historia está hilada (con todo, hay figuras como lo de "... cerrar las puertas que nunca abrimos..." que, discúlpame, pero parecen metáforas de preparatoriano y desmerecen con otras muy bien trabajadas)cayendo en una reflexión que a mí me pone con cara de.. ehem... he vivido eso y, mierda, es duro caer en esa reflexión. Me gustó mucho, de tus cuatro escritos es el que más me ha gustado en definitiva.

destroyer!!! dijo...

este quedó con madre y la frase con la que cierras me llegó... chido guan...

Úrsula Amaranta dijo...

Prosa poética... de manera muy personal la prefiero a la poesía, y en esta ocasión me pareció muy bien lograda pese a los detalles que ya mencionaron por ahí. Me gustó porque tiene mucho para reflexión, tanto que te va llevando y pasas inadvertidos los errores, ya en una segunda leída es cuando te das cuenta.

NTQVCA dijo...

Me ha gustado tu escrito, aunque me hizo pensar un poco en todo este resumen antes del beso, yo lo hubiera pensado tanto que hubiera terminado por irme.

Capitan TINTASANGRE dijo...

muy interesante ytrabajado su texto...intenso, doloroso, reflexivo.

vaya que esta semana ha valido la pena. y su trabajo es destacable.