sábado, 17 de septiembre de 2011

...E...



la novedosa especie alada, entre líneas, comenzaba a escribir su propia historia…




Ese mismo año el frío extremo del invierno en los polos se había llevado muchos niños, recién nacidos, ancianos, incluso algunos hombres y mujeres aparentemente fuertes, sin que nadie pudiera hacer nada. La sociedad ya de por sí reducida comenzaba a verse realmente amenazada por la falta de antibióticos y alimento a causa de las condiciones extremas y los hielos perpetuos donde nada verde crecía.  Así como los humanos, las ratas también estaban sufriendo por la cantidad de muertes que sufrían cada día a causa de las aves genéticamente modificadas. Si ya antes era bien conocida la capacidad visual de las águilas, las alteraciones de laboratorio a las que habían sido sometidas las había convertido en un asesino de ratas más efectivo que cualquier veneno o cualquier felino. Era difícil ya para las ratas sobrevivir una noche de cacería en busca de comida y poco a poco la población disminuía al grado de que las águilas ya no tenían comida disponible para alimentarse o alimentar a sus crías. Las águilas tenían hambre, siendo que las ratas habían diezmado la población de otras especies animales, no vieron más opción que incluir en sus dietas a todas las demás aves que, siendo de menor tamaño y fuerza, eran presa fácil para los reyes de los cielos. Poco a poco las águilas comenzaron a reclamar los mismos territorios humanos que alguna vez las ratas habían tomado por la fuerza. Los humanos, desconectados por kilómetros de sus antiguas tierras, ignoraban que habían creado algo poderoso, no una herramienta de guerra contra las ratas, sino un enemigo que era capaz de comerse la cabeza de un humano adulto de una sola mordida. Pensando que, habiéndose controlado la población de ratas, volver a tierras cálidas era seguro, los humanos confiados se acercaron al ecuador sin considerar que, en lugar de los lujos del regreso de la era digital, se enfrentarían a un nuevo campo de batalla. Uno aún más sangriento de lo que cualquiera hubiera imaginado jamás.

4 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Hola

Sofía, siento mucho lo del título, sólo se me ocurrió la simplada esa de la E, mantenerla porque venía sin título tu escrito. Servida.

Pherro dijo...

Parece que al final el exterminio será inevitable.

la MaLquEridA dijo...

Por águilas o por ratas la extinción se ve venir.

Maldito Desgraciado dijo...

Yo me acordé de la rata-paloma que hizo el hermano gemelo de Bart en los simpson D: