martes, 17 de enero de 2012

Miau



Nunca me gustó ese callejón, creo que por eso no me fue difícil dejarlo. Los techos son muy pequeños y las cajas que uso de refugio se mojan mucho, demasiado, aún cuando la lluvia es muy leve. Me agradaba la hija del viejo del treintaidós; todos decían que era demasiado uraña, siempre fue buena conmigo. De vez en cuando me llevaba comida, una que otra vez una cobija, tampoco podía pedir mucho, a ellos tampoco les iba tan bien. Curioso que fuera mi única amiga. Sin embargo no mentiré, siempre me ha gustado mi soledad. A mi también más de una vez me han dicho uraña, pero nunca dejé que me afectara. Seguiré caminando, buscando otro lugar para dormir, cajas secas, algo de comida. Mañana será otro día, seguro que amanece despejado. Si no encuentro algo pronto tal vez volveré al callejón de siempre, pero antes me sentaré debajo de esa banca, lameré mis patitas, ya duelen de tanto caminar.

7 comentarios:

Sofía dijo...

Perdón por el retraso, tuve un fin de semana algo atareado.

Julieta dijo...

Me agrada tu idea de narrar desde la mente de un gato. La narración amena y personalmente no tuve problemas con la puntuación...un placer leerte =)

Ros dijo...

Miau, me encantó el título. Me gustó mucho la idea de meterte en una gata, buenas imágenes, historia fluída y concreta. Qué bueno que pudieras postear. Saludos y re-bienvenida.

=)

Dr. Gonzo dijo...

uooo, me recordó a mi gata. Bonita forma de meterse en ciertas impresiones del animal. Huraña va con hache. Rebienvenida.

Piper dijo...

Un recorrido rico en imágenes gatunas y con buen fluidez como comentan arribita. Cotorro pasaje.

Capitan TINTASANGRE dijo...

miau...
recorrer los callejones metido en la piel de un gato debe ser un recorrido fascinante.

hermoso texto

Sofía dijo...

uy uy, error de horrtografía!! qué vergüenza :(
Gracias Dr. Gonzo, lo tendré en cuenta.
Muchas gracias a todos y re-saludos!!