sábado, 28 de enero de 2012

Sin sonido alguno




Rafaela es madre y esposa, es española, tiene 44 años, es cristiana y ha pasado mucho de su tiempo siendo misionera. La bella Rafaela ha ido a Marruecos y Argelia, a las zonas marginadas llenas de pobreza donde junto a sus compañeros ha llevado alivio a quienes lo han necesitado. El consuelo de La Palabra, organización de eventos para niños, recolección de ropa y comida, disposición de albergues. No ha habido nada que no haya hecho por la gente, por su deber. Rafaela está en su mecedora blanca, en la entrada de la cabaña que es su casa, tomando un té pakistaní aromatizado, sorbiéndolo con cuidado, su lengua se pasea quedamente entre sus dientes saboreando el cardamomo y la canela. Son las 8 de la mañana y lleva más de diez horas despierta. Se mece tranquilamente observando los árboles que su esposo dispuso una primavera de hace casi veinte años, cuando recién se casaron. La brisa es benévola y no la hace apretar su rebozo de satín contra su breve espalda y delgados brazos. La expresión de calma en su rostro dibuja una sonrisa cuando el más pequeño de sus hijos, Emanuel de ocho años, se le acerca y le muestra un bello diente de león. Él le pide que lo sople y ella lo acerca para hacerlo juntos. Emanuel ríe y ella frota su cabello con una sonrisa mayor. Rafaela se levanta y al entrar a la cabaña, abre la puerta y la cortina de minúsculas campanas que comienzan a tintinear le regala notas encontradas, melodías minimales y alegres, se permite puntear con un dedo de sus frágiles manos las campanitas para que continúen sonando mientras ella va al baño. El espejo refleja la belleza que aún no se le escapa. Sonríe levemente al recordar el halago sobre sus ojos y sonrisa, que un muchacho le hizo en un tiempo pasado. Lo afilado de su nariz, lo delineado de su rostro y esos entrañables ojos grandes que miran en el espejo, son casi perfectos, como una foto. Rafaela lava sus manos con jabón de manteca de karité, mientras escucha el teléfono sonar. No tiene intención alguna de contestarlo, Jesús, su hijo mayor puede hacerlo. Ella sonríe al escuchar la voz de Jesús al contestar el teléfono justo como pensó. Su voz, tan parecida a la de su marido que ahora mismo viaja a la ciudad por material para construir un pequeño lugar de juegos para el pequeño Emanuel. Rafaela seca sus manos y mira la cortina de la bañera. Aún puede oler su aroma en el ambiente, en el jabón, las telas y el rastrillo. Todo impregnado de él y ella sólo puede sonreír al comprobar que su corazón aún late fuerte con su recuerdo. Se sienta y toma la Biblia… apenas puede recordar cuando toda su vida comenzó a ser perfecta, con el compás de un vals que se baila lentamente y con gozo. Tanto tiempo ha sido así que apenas el suspiro que ha soltado puede ser una metáfora de ese bienestar o de un vago recuerdo de unos ojos que la miraron diferente. Las blancas hojas del buen libro se tiñen con algunas líneas carmesí y hasta algunas gotas grandes. El vestido blanco de Rafaela tiene lágrimas rojas que derraman directamente de sus venas. Ella aprendió a hacer bien el corte, la experiencia la tiene, tres intentos la avalan, ahora está bien, mejor que nunca. Rafaela descansa en su silla blanca, sonríe por su vida perfecta hasta el último latido, la navaja se cae y el libro reposa en sus piernas, donde uno de sus delgados dedos aún señala Hechos 2:17.

9 comentarios:

Pinchesendic dijo...

La descripción de todo tan llena de detalles fue exquisita, y especialmente me gustó porque dibuja la vida de una mujer casi perfecta que esconde hasta donde es posible que se trata de una suicida con varios intentos en su haber. Bien con tos... Vientos.

Capitan TINTASANGRE dijo...

ah como hay gente que no esta agusto con nada, aun teniendolo todo.

nuy interesante la historia, muy suave de leer, muy sutil.

como si la misma dama la hubiera contado, creo que ese es el mayor acierto de esta historia.

Ros dijo...

No manches, de principio a fin, amé esta historia, sutil, delicada, como dice el Capi, te metiste en Rafaela, en su vida, e hiciste un buen retrato.
Este texto me olió, me supo.
Así como las notas, este relato me parece minimalista, no en sus descripciones -que me parecen ricas-, pero sí en las imágenes que provocas. Si le pusiera un color, yo diría que tu texto es blanco, blanco pulido.

Ah, el título, como que nomás no.

Saludos Gonzianos,
:)

pinchesendic dijo...

"Sucederá que en los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre todo el género. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones los jóvenes y sueños los ancianos.

Anónimo dijo...

que forma tan hermosa de poner sentimientos tan padres doctor. yo creo que más que pensar en que la gente lo tiene todo, esto es una lección acerca de que no todo lo que tienes es lo que quieres y por eso llega rafaella al final de su vida insatisfecha. bueno eso creo pero otra vez muy bien doctor!!

Malinche dijo...

DOC:
Estoy en desacuerdo con los comentarios de los compañeros... el principio no me gustó nada, porque esos pequeños detalles de la descripción d euna persona, o más bien, de tu descripción, creo que era mejor introducirlos poco a poco... qué chingados motivó a la vieja pa que hiciera eso?? o no lo vi o no está... la gente o los personajes no cometen actos sólo porque sí y ya...ya ya lo leí dos veces y aún no lo veo... COSAS SHIDAS... DESCRIBE MUY BIEN, TIENE UN TONO MUY AGRADABLE Y ESO NO ES FÁCIL DE VER EN CUALQUIERA, así que aproveche eso, porque este texto puede dar para mucho... SI QUIERE QUE UN PERSONAJE SE RECUERDE, ENTONCES PLANTEALO SHIDO, LA PSICOLOGÍA DE LOS PERSONAJES ES MUY IMPORTANTE.. BUENO, es un pinche comentario

Piper dijo...

Un texto plagado de imágenes en un discurso suave, sencillo, sin recovecos y que me lleva de la mano palmo a palmo. Excelente ejercicio Doc. No es necesario echar todo a perder indicando qué llevo a tomar la decisión al personaje ¿pa qué? a veces no sirve de nada entrar en facilismos para que el lector "entienda".

Saludos.

Augustine X dijo...

Las imágenes están muy bien delineados, el tono del texto me ha atrapado, la cadencia de las descripciones es un reflejo de tú buen ritmo de escritura, la tranquilidad aparente de esa vida se refleja en la narración y entonces todo se articula de manera armoniosa en una historia como esta. Gracias por el texto. Saludos

Fantasía psiquiátrica dijo...

La paz al filo de una navaja. Cuestionable para algunos su búsqueda, y más su entrañable fe. Al final la justicia divina devino de su albedrío y hastío.
Mucha sensibilidad, mucha prosa de afecto, mucho por su escrito.
Chido padre.