martes, 3 de junio de 2014

Lejos de casa









La niña de ojos de sueño, de manos de agua y sonrisa fácil se había ido. Quedaba una niña triste y melancólica, sus ojos se habían hecho agua y sus manos de piedra, el corazón le latía de a poco y a veces se tiraba en el piso con la esperanza de irse, de volver en forma de aire y escapar. Huir de su prisión de ideas. A veces, la escuchaba murmurar, contarse historias que después dibujaba. Hoy, ella se fue. Me quedé sentada bajo la misma ventana.  Aún me parece escucharla.

¡No se vayan, no me dejen! ¿Qué no ven que estoy solita? No tengo a nadie con quién platicar. A veces las puedo ver y ahorita que el viento las trajo se quieren ir. ¿Por qué son malas conmigo? Vuelvan. Mi ventana no ofrece mucha variedad, pero, puedo distinguir las mil figuras que me hacen sentir acompañada.
Veo un perro persiguiendo al conejo de Alicia decapitado. Una señora grita y otra niña me saluda. Un pelícano está cerca de la nariz de un gorila y un carro sale de una mano que me dice "espera". Si me quedo mirándolas fijamente todo cambia, parece que si estiro los dedos podré tomar a una de ustedes. La más grande parece una resbaladilla.

Como quisiera poder salir y sentir el viento en mis manos, ser como ustedes y correr por todos lados. Mi ventana no es muy grande y no me puedo escapar por ahí. ¿No tienes con quién jugar? me preguntó de pronto un hipopótamo.

Por eso, nubecitas, no se vayan, mejor quédense y les hago de comer, porque eso de vivir solo de agua y viento ha de aburrir. Si son mis amigas para siempre, les contaré muchos cuentos, como el de ese pez que se escapó de su acuario para viajar.

Yo también tengo unas nubecitas en los ojos, me riegan las mejillas. Por eso, no siempre puedo ver sus figuras. No se puede ver los ojos de uno mismo sin que la lluvia llegue. Es raro llorar acostada mientras las veo pasar, el agua se me va a los oídos si estoy viendo hacia arriba, pero si mi cabeza gira un poco, las corrientes se encuentran y me arde…bueno, no solo la cara o los ojos, me arde y quema el corazón.


Niña de ojos de sueño, de manos de agua y sonrisa de fácil, me dejaste un hueco en el alma y una habitación vacía…

8 comentarios:

Hansel Toscano Ruiseñor dijo...

La expresión escrita mas tierna de un vació nada agradable. Fue como leer algún texto perdido del libro de lecturas de la primaria, pero con algunos guiños a la soledad en la adultez. En el buen sentido del termino, deja un sabor agridulce ¡Chiro liro!

Alejandro Aguilar dijo...

Este texto tiene una melancolía tan fuerte que llegas a sentirte triste. Pero a la ves es tan tierno que no sabes si reir o llorar. Que bonito es conjugar esas dos emociones opuestas en menos de 1 cuartilla.




Dark

ESCRIBICIONISTAS dijo...

Me agrada tu modo de hacer prosa poética... en definitivo un texto que contagia melancolía.
Imaginé al personaje como una niña vieja.
El primer párrafo lo tiene todo.

Saludos
(Ros)

Marita dijo...

Fue una historia muy tierna y muy triste. "No se puede ver los ojos de uno mismo sin que la lluvia llegue" y la descripción de tus nubes fueron mis partes favoritas.
Saludos.

Úrsula Amaranta dijo...

¡pff! cuánta melancolía, qué bonito te quedo, es un placer releerte!!! concuerdo con Ros, el primer párrafo lo dice todo, es muy fuerte y conmovedor!.

Úrsula Amaranta dijo...

¡pff! cuánta melancolía, qué bonito te quedo, es un placer releerte!!! concuerdo con Ros, el primer párrafo lo dice todo, es muy fuerte y conmovedor!.

Dr. Gonzo dijo...

Lograr algo que me pueda conmover no es que se lea todos los días. Hermoso y melancólico.

Piper dijo...


Qué rico texto, una melancolía surrealista.

Saludos