Las miradas alojadas en mi pasado
caen devoradas por tu insistente nostalgia
como gotas desesperadas entre mis dedos;
las palabras se van dejando tu ausencia
y tu semblante callado entre mis versos,
dejando tu silencio
mi silencio
y la confusa incertidumbre en
mi garganta.
Me he reducido a plasmarte en estas líneas
y a volver tu presencia una
agonía,
a callar mi piel y mis párpados
cuando tocan tu piel,
a volverme fantasma
y ocultarte en mis paredes
contemplando tu irremediable esencia.