domingo, 13 de noviembre de 2011

Abre los Ojos



Y cuando Pepe despertó, Memelas ya no estaba ahí. Todos tuvieron que despertar a la realidad. Absolutamente todos. Los cerca de 40 mil cabrones que estaban echados en el Estadio Azteca, soñando constantemente con partidos del tri en la final de la Copa del Mundo contra Brasil, luego contra Argentina, luego contra Alemania, luego contra Italia, etc. Donde los mexicas goleaban y humillaban a sus rivales, eran esos sueños que algunos tenían (sí, un chingo, nomás que echados en el Azteca pues había como 40 mil, más los otros miles en las calles y otros estadios) y que gracias a la gracia de Su Graciosísima Santidad Antonio Memelas Carrillo, vieron cumplidos sus sueños y fantasías en general.

En las calles cientos de automóviles comenzaban a circular, toda la suciedad acumulada en ellas se comenzaba a remover por parte de los trabajadores de limpieza que hasta hace unas cuantas horas habían estado soñando con ser millonarios y que los funcionarios fueran los que barrieran. En fin, todo el mundo comenzó a volver a la normalidad, claro hubo muchas disputas, muchos problemas. Así como había gente durmiendo en sus fantasías, otros no dormían y tenían sus fantasías despiertos. Fue un problemón, sí, pero pasando los meses todo volvió a la normalidad y el orden común.

Pepe Bolillo era posiblemente la única persona que no estaba impresionada por todo esto, pues él sabía el por qué de lo que sucedía. No veía a Memelas por ningún lado y cuando se cansó de buscarlo, procedió a caminar por toda la Noria Observante.

El tiempo pasó y todo el mundo era normal como antes de la utopía vivida, incluso, parecía que nadie lo recordaba, al menos no de forma muy clara, quizás fuera porque muchas de las fantasías de la gente rayaban en lo prohibido o porque sus deseos involucraban trascender las voluntades de los demás. En fin, bien pronto se supo de un tal Pepe Bolillo quien, acompañado de unos tales Beto Canales y Mr. Mayolo Pérez, predicaban la palabra y hechos de Toño Memelas, aquél que los había liberado del orden establecido y había cumplido los sueños de toda la gente del planeta, llevándolos al verdadero paraíso. “Ustedes han olvidado al hombre que les dio todo a cambio de nada, que los amaba desinteresadamente, al grado de perdonarlos ahora que lo han olvidado”. La gente no pelaba mucho esto, pero cuando hubo verdadero ruido al respecto de los argumentos del trío, fue cuando trajeron la prueba de que Toño Memelas había existido y era aquél al que debían agradecer esa vida que ellos tenían: Una película. Así es, una película cuyo guión fue escrito por el mismísimo Toño Memelas describiendo el proceso que lo llevó a ser un dios todopoderoso y cómo es que el mundo se vio beneficiado por esos motivos… aunque eso era algo que ellos no podían probar. Pero la palabra de Pepe se fincaba en que se basaron fielmente en el guión y aún cuando sabía que Memelas efectivamente lo escribió, también tenía varias cosas bastante imaginarias, como la parte donde cura el SIDA o donde resucitó a Luis Miguel (luego de que lo mató porque le cayó gordo) para que cantara a dueto con Pedro Infante (a quien había resucitado antes).

Historias más, historias menos y con toda esta polémica, en los cines del mundo se estrenó la película llamada La Más Grande Historia Jamás Contada, que fue el título que mejor le quedó luego de que los productores descartaran el título original de El Jefe de Jefes.
La película, como tal, fue un éxito. Su duración de 3 horas era ya poco problema para la gente que va bien armada de palomitas, hot dogs, refresco y nachos al cine y en dvd y blue ray tuvo buenas ventas. La bronca fue que nadie se creyó toda esa historia de que lo de la peli era verdad y que Toño Memelas reinventó al mundo, los hizo felices, satisfizo sus sueños y los amaba tanto por eso y que, a pesar de que desapareció para pagar el precio de los sueños y fantasías de todos ellos, él regresaría pronto, muy pronto y volvería a hacerlos felices por la eternidad. En efecto, la humanidad no creyó en nada de eso ni por un momento. Claro, era una historia un tanto ridícula.

6 comentarios:

Pherro dijo...

De muy buena manera hilaste una historia con los dos temas (Mi utopía y Mitos).
Desmitificando el que muchos dicen es el mayor mito de la historia humana, al estilo Dr. Gonzo.
Divertidamente serio.

RoS dijo...

Me enganchó el inicio, en general el tipo de humor en este texto no es algo que me atraiga, pero agradezco esta historia, la continuidad que le diste, y el remate.

Anónimo dijo...

dr gonzo no deja de impresionar porque aparte ser un critico divertido, observador de su medio, inteligente en la forma de abordar sus temas, usted no puede pasar desapercibido semana a semana y en estos dos temas demuestra porque es el principal motivo por el que una espera los sábados.

la MaLquEridA dijo...

Me gusta que estás adecuando tus personajes a los temas de la semana, bien por ti, es como una especie de historieta.

Te felicito

Dr. Gonzo dijo...

Pherro: Se dio y sucedió, qué bueno que te haya agradado.

Ros: Qué decir, el humor pertenece a todo, es cosa de apreciación, en este caso, la historia me lo exigía.

Anónima buena onda: Gracias, espero que tú no estés entre los que me quieren ver muerto. Ya sabes, porque no podría seguir escribiendo.

Malquerida: Exacto, es como si fuera una historieta, aún así, no pienso abusar de utilizar personajes recuerrentes, gracias.

Pinchesendic dijo...

La verdad te la mamaste con esta alusión a chuchito me reí bastante harto, fijate que a diferencia de la semana pasada está se me hizo mucho más divertida, puede ser porque le encontré muchas más analogías. Pero estuvo a mi parecer mejor tratada esta parte.