jueves, 8 de diciembre de 2011

Un placer

Si bien es cierto que el criticarse a uno mismo puede ser sano para saber que cosas hay que corregir no siempre resulta del todo exitoso.
Puede ser que pesen más los defectos que las virtudes y es ahí cuando uno prefiere no andarle buscando tres pies al gato.

Mirarse al espejo cada día para reconocerse en un cúmulo de vivencias es harto difícil pero si uno se empeña lo logra.
Cada cosa vivida la guarda uno en los ojos, la sonrisa, la piel, en la más mínima cicatriz, todo eso termina siendo nuestra personalidad. lo que somos y lo que fuimos pero no lo que seremos.
Aún no podemos ver el futuro en el espejo.

En ese andar buscando virtudes escondidas, me dí cuenta que tengo la mirada limpia y hoy más que nunca eso dice todo de mi.

Enumerar los defectos sería tema muy largo.
Enumerar las virtudes sería tema muy corto.

En esta autocrítica como tal considero que siendo como soy me gusto, porque me ha costado toda la vida tener mi propia personalidad. El problema viene cuando esa personalidad choca con otras diferentes, entonces si ahí no hay más qué hacer. Cada uno le corresponderá seguir su propio camino o tratar de encontrar el puente de la comunicación, la tolerancia y el respeto que cada uno se merece.

En este último tema termino como siempre y para no perder la costumbre, hablando de lo que siempre escribo: De mi, quizás sea un gran defecto o mi mayor virtud, eso nadie lo sabe, ni siquiera yo.


Un placer como siempre Escribicionistas.
Hasta siempre.














1 comentario:

RoS dijo...

Hablar de ti no es lo malo, se puede hablar de uno mismo sin ser tan explícito, sin mezclar obviedades personales. Por eso la literatura se enriquece, cuando no sabes si el autor se refiere a él, o a algún otro personaje. Jugar con la imaginación, volarle un poco, sólo eso.

No me queda más que responder igual, un placer, y por acá seguimos. =)