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sábado, 16 de junio de 2012
Sigue. Alto.
Hubo ese momento en que quise ser pero el permiso no llegó. La historia ni siquiera es difícil de predecir, ese tipo de cosas que puedes ver claramente luego de que intentas, intentas e intentas. Tener la intuición para saber cuándo detenerse es algo que sólo el orgullo puede permitir. Una caída tras otra, un golpe aquí, otro allá, sigues levantándote. No pudo ser más poética la referencia, aunque en realidad, nada de poesía tenía.
Terminé tambaleando y mirando al frente, buscando ubicar la vista, sin esperanza, solo, distraído, justo en la esquina de la calle de la soledad, ridículo puente a los ojos que dejaron de mirarme.
Siempre que quiera compartir, sé que tendré que ceder, siempre que quiera guardarme algo, tendré que romperme... al fin y al cabo, tengo que darme el gusto culposo de impresionarme con las novedosas formas en que aunque espere nada de todo, termine por decepcionarme.
Así que el permiso no llegó, el orgullo no permitió, la soledad se instaló en una calle...
compartir fue ceder, guardar fue romper y siempre he sabido decepcionarme...
Por eso, ayer maté a esa vocecita que con murmullos y risitas me decía: Vive.
lunes, 11 de junio de 2012
dUrMiEnDo
Con ácido entre los dientes y las uñas afiladas
Caminaba en cuatro patas, salivando tu perfume.
Añorando en mis entrañas, la dulce carne que te une.
Te arranque los ojos para no sentir vergüenza.
Devore tu lengua para no escuchar palabras.
Entre alaridos fuertes y exhalaciones entrecortadas,
mordí tus pechos firmes, tus muslos y las bragas.
Desperté aullando, con onírica locura.
Pues algo me asfixiaba quemando mi garganta.
De mi boca se expulsaron, dos objetos ominosos.
Un pendiente y.. Un pedazo de lóbulo.
“¡.....!”
“¿?”
Ayer maté todo promesa por venir. Tiré a la basura toda la lista de buenos deseos e intenciones de las cuales el futuro se ríe a carcajadas porque nunca son realizables. No es que ahora viva sin deseos ni proyecciones, lo que pasa es que intentó matar la histeria que los rodea, matar la necesidad de que todo hacía lo que tiendo tenga un lugar certero de llegada, no hay afirmaciones irrefutables ni tesis a sostener, la vida es antitética, sin posición de partida ni lugar estable al que llegar. Es precisamente por ello que todo esto es un rodeo, una falsa posición, fortuita, trivial y sin sentido, heme aquí, consciente, fingiendo que soy capaz de acallar, de matar esa capa de mí que me obliga a querer mantener el control, necesidad de hacer planes, de determinar mi existencia porque los abismos sobre los que se erige son demasiado profundos e insostenibles. No puedo matar, no puedo vivir sin esto, todo es una mentira, no soy capaz de sostenerme a mí mismo, es bueno saber que siempre queda el suicidio.
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