Como se esfuman todos los fantasmas.
domingo, 31 de julio de 2011
Noches de ronda
Como se esfuman todos los fantasmas.
Round about midnight

¿Y a quién le va a interesar que no tenga sueño hoy? Si de entrada el mundo se está terminando y yo nunca estuve dentro de él. Si para continuar me he reconfortado con los relámpagos lejanos en la azotea de una casa incompleta. Y si le agregamos que las ideas que tengo se confunden con lo que digo y con lo que escribo. Los pensamientos se verbalizan y la última esquina a la que me asomé, yo no era el que los estaba diciendo. ¿Quién dijo que la noche no se puede vivir? Yo lo he sabido al menos desde el último día en que supe que mi corazón había sido robado ¿y quién soy yo para contradecir a mi cerebro que se rehúsa a soñarte?, porque eres mi medicina amarga, mi jarabe para la tos, la michelada para la cruda, el señalamiento de que estás conmigo pero que no te tengo a mi lado. Ah, pero desvarío, todo esto se trata de cómo hago mi rutina de air guitar mientras escucho a Steve Hackett. Ah, pero desvarío, la verdad es que esto de escribir me hace mentarle la madre a todo escritor con una pluma en su mano, gritos que son aullidos me desconocen hoy, aunque usualmente dicen mi nombre. Soy un chilletas, sucede que apenas estoy por juntar cuatro días sin dormir (siestas de una hora o hasta tres, Da Vinci estaría orgulloso, damn right) y los juegos mentales en mi choya hacen voces de mujer y volteo sorprendido pensando que estás aquí, regalándome mi pastel y celebrando nuestra vida. Ah, pero desvarío, se trata todo esto de que Nietzsche escribió el Así Bailó Zaratustra y trato de juntar ese capítulo donde vienen pasos de cumbia y el desenfadado estilo del alemán para bautizar a los grupos tan conocidos por nosotros hoy en día. La guerra no se ganó, sólo se durmió y en su honor hice una rola que se llama Exquisito, exquisito; te voy a contar de qué trata: Haz de cuenta que tienes a este soldado de casco verde, igualito a los que se camuflajeaban en Vietnam que mareado busca presentar al Soldado Benítez con toda la flota, pero al no lograr el impacto requerido con sus compañeros soldados, comienza a hacer el Baile de la Difteria que no sé si tú sepas, pero es el baile más socorrido desde La Pelusa de Los Súper Lamas. Ver para creer. El soldado Benítez no alcanza el impacto y se suicida transformándose en un alma en pena que fastidia a los soldados que no lo pelaron y prepara tacos de papa. Su fantasma es considerado un héroe y medita de 8 a 10 de la mañana. Grandioso, soy capaz de vender esa idea a Evel Knievel, aunque creo que ya murió. Ah, pero desvarío, sólo quería decirte que nada me alejará de ti, ni siquiera ese libro de 50 Grandiosas Historias de Terror que me dice que me olvide de ti y es que las mejores historias de terror son las que me dicen que ya no tengo memoria y el cerebro se reduce a confeti y así es como puedo trasladarme seriamente a lo que sería la vida sin ti. Terremotos, murmullos y masa craneoencefálica expuesta. Oh, mi sonrisa, pero desvarío, lo que quería decir es que ahora mis ojos pesan y mi cerebro, canijo él dice: aguanta güey, lo mejor está por venir, las voces se multiplicarán y serás todo ajeno ¿no querías eso? No ser tú, ser nadie, ser nada, odiar la idea de que eres el mejor... because your not. Ah, mi bello insomnio, arrúllate con la lluvia de madrugada, llévame al sueño de mis ojos rojos quebradizos, los que ocultan mis lágrimas, ahí donde la belleza yace, esa que nadie puede ver. Dame más luz, estoy perdiéndome y es tan bello, es reconfortante, tantas ideas que tengo ahora, tantas palabras que ya no puedo escribir porque se dicen solas y me hacen irme. Adiós, ya tuve suficiente de mí, ya me conocí y ya aprendí que desafiarte es dormir y ¿a quién le interesa dormir? ¿A quién le va a importar si no tengo sueño hoy?
Momentos insomnes…
viernes, 29 de julio de 2011
“Mal vivir”
jueves, 28 de julio de 2011
Amores errados
Quiero dormir... por favor déjame dormir. Mis ojos buscan el sueño en la blancura del techo pero ahí no está, te lo llevaste entre tus dedos tibios de amaneceres grises y lluviosos. Cada sonrisa tuya se llevó la tranquilidad de mi fidelidad a un amor eterno.
miércoles, 27 de julio de 2011
Mientras Dormia
Pablo

4x6"

Escape
martes, 26 de julio de 2011
La Puerta de Plata
lunes, 25 de julio de 2011
Noches peligrosas

No puedo dejar de llorar, no puedo dejar de sentir esta desesperación y vacío, no puedo dejar de odiarme, de recriminarme.
Éstas noches de insomnio… sabía que no me traerían nada bueno; ver la televisión (y no tener cablevisión) no fueron buen remedio.
Después de la telenovela seguía el noticiero, y yo sin sueño. Abría un libro, me aburría enormemente; encendía la tele otra vez. Algún programa de “variedades” con grupos y cantantes que no conocía, después de eso: documentales en el once. De ahí el himno nacional y luego infomerciales.
Al principio, solo me reía. Artículos “maravilla” para todo tipo de enfermedades, me entretenía porque me resultaban verdaderas joyas de humor involuntario, y además ¿Quién gastaría un peso en algo así?
Pasaron semanas sin que yo pudiera conciliar el sueño a horas decentes, un libro, ejercicio, nada me resultaba tan entretenido como la tele e inevitablemente caí.
Las cápsulas de alcachofa saben horrible y sólo bajé 100 grs, el “gel reductil” te deja un apeste aunque te bañes, la ropa se te pega: no bajé nada. El “AB toner” me dejo una contractura en el cuello, el “bio shaker” da dolor de caballo y me lastimó la cadera, la pomada “cura todo” no es mas que árnica rebajada a un precio exagerado: no cura nada, el “power sex” me dejo unos mareos y ascos que me impiden sentirme sensual y cachonda, la plancha “fast and furious” quema la ropa si le pones en máximo( y tu esposo te reclama porque te dijo mil veces que él lo hacía con la plancha normal y dejaras su camisa favorita en paz), no plancha nada si le pones en mínimo, la olla para cocinar “cooking Express” deja seca la comida y sin sabor: tus invitados a la súper cena especial que preparaste, disimuladamente se hacen la vaquita y se van por los tacos porque el pollo y la pierna que preparaste saben a cartón; las pastillas para la próstata “prosta max”… son para hombres y en las mujeres tienen efectos incómodos.
Todos son estúpidamente caros y te sobregiran la tarjeta, te dejan sin dinero, con un marido molesto, endeudada, con cajas y artículos que terminan en la basura, además de un insomnio peor que el que te llevó a creerte las maravillas de tanta idiotez.
Sé que es mi culpa pero ¡parecían tan efectivos! Y hoy, en medio de mi recámara, en medio de todos los productos que compré, que no me sirvieron de nada, ocupó mis “big glass” para leer las letras chiquitas de las notas de venta y descubro que no se ve nada y que me marean; sentada sobre mi alfombra que apenas limpié con el “all clean” hay mas polvo que antes y no paro de estornudar, me doy cuenta que estoy mas endeudada, no sé como pagaré.
Peligrosas noches de insomnio para una mujer crédula y ociosa.
Ángel
Las luces blancas del techo se apagaron una a una, rítmicamente. El cielo se mostraba despejado, con una que otra estrella perdida.
Nubes que cubren a la luna, dejándola en un suave sopor.
El tiempo se detenía tras esa falda. Solo importaba la forma de hacerlo. Y a que hora hacerlo. El destino estaba a su favor. Solo necesitaba más tiempo. Esperar un poco más de tiempo.
Ella caminaba entre frío y cristal. Caminaba hacia la inocencia. Caminaba durante la noche. Solo caminaba. Sin saber que alguien la vigilaba.
Sus manos trabajaron solas. Sujetaron, apresaron, asfixiaron los sueños y la boca. Tocaron la piel cálida de un cuerpo inexistente en un mundo perdido. No pensaba, solo desgarraba, presa del frenesí y la locura del momento.
Silencio.
Ojos claros. Inexpresivos, viendo fijos el horror y la tenue luz de una luna manchada, que se filtraba a través de la ventana.
Sexo.
El techo funge como anónimo espectador. Gotas de sudor caen de su frente. Y dan a parar a un pecho sin color. Sin vida.
La sangre brota coloreando unas pantis rosadas. Solo bastan cinco minutos para que la candidez desaparezca.
Miedo.
Moscas en torno a una niña de nueve años. Viejos edificios cubiertos por sol y tierra. Pintura oxidada de aceite. Viejos periódicos sobre la pelvis. Un suéter de lana.
Dios no existe. Porque yo soy Dios.
Y Dios dice que su obra es perfecta.
Con ustedes Dark Angel,







