miércoles, 29 de febrero de 2012

La china

Era su costumbre desde hacía un tiempo, al llegar las cuatro y media de la tarde, Petra corría hacia la ventana para ver pasar a la chamaquita morenita y espigada que solía vender productos de la marca Avon, se escondía tras las cortinas y aspiraba el perfume que la chica solía dejar a su paso.  Tenía años queriendo gritarle al mundo lo que en sus adentros había estado guardando, recordaba los tiempos en que se separó de su marido y en sus momentos de calentura solía encaminar sus pasos hacia donde hacían la parada los piperos que transportaban el petróleo de la refinería cercana a su casa.
En uno de sus tantos vaivenes se dio cuenta que había quedado preñada, sin embargo no podía quedarse con lo que en ese momento ella llamaba producto, por no perder la manutención ni la patria potestad de los tres hijos que había procreado con su ex esposo.
Gruesas lagrimas corrían por sus abultadas mejillas cuando a su mente llegaban los recuerdos de las tantas veces que quiso abortar el resultado de su desliz, ingirió tés abortivos, algunas veces ponía a sus pequeños hijos a saltar sobre su pronunciado vientre, y en su desesperación llegó a aventarse por los escalones de la planta superior de la casa, sin embargo nada de lo que hizo para deshacerse de lo que crecía en su interior dio resultado.
El tiempo pasó de prisa, el día que nació la China como ahora todos conocían a la jovencita, Petra no la quiso ver, cuando la enfermera llegó para que la amamantara, ella pidió que la pequeña fuera retirada de su vista.
Mientras tanto Soledad se tronaba los dedos en la sala de espera donde  la pequeña le sería entregada, ella, la mujer que por tanto tiempo se había dedicado a la vida fácil, era quien había acordado con Petra que se haría cargo de la niña, así fue, la bebé le fue entregada a Soledad, quien con todo el amor del mundo le dio lo mejor que pudo a la pequeña ,ella solía decir que por el amor a la pequeña, había dejado las andanzas que por tanto tiempo había acostumbrado, se dedicó a lavar y planchar ajeno para que su hija no tuviera que avergonzarse algún día y se mudó de ciudad.
La China nunca supo que quien la crió no era su madre, por eso mismo a toda la gente le decía que no podía haber madre más amorosa que Soledad.
En la actualidad al pasar por la casa marcada con el numero 985 de la calle de las piedras lisas, la gente tiende a bajar de la banqueta, muchos voltean por curiosidad, algunos otros con lástima,  pocos conocen la verdadera historia.
Ahí, todavía en la ventana se encuentra Petra, con la mirada perdida en el horizonte, sin pensar, ahora no recuerda por qué es que se apuesta cada día en la ventana a las cuatro y media de la tarde, ya no tiene conciencia, ni sabe que la China es la niña que algún día entregó en las manos de una ex prostituta, ya su razón no entiende nada, pero como dicen por ahí, la sangre llama.

lunes, 27 de febrero de 2012

Habitación 13


Hoy te vi salir de la cama. Levantaste las sabanas suavemente, creyendo que con eso no me moverías, pero al otro lado, mis ojos te veían a través del reflejo de la ventana y el sol que entraba a la habitación llenándola de reflejos cálidos. Caminaste, vestida solamente con un calzón de fina tela negra, el cual acomodaste de entre tus nalgas con un dedo. Bostezaste mientras te estirabas, haciendo que tu espalda se arqueara y tu pecho temblara. Te sentaste en el pequeño puff morado, encendiste un cigarro, miraste hacia el espejo contemplando toda tu belleza. Tu cabello castaño enmarañado, un poco undulado. Tus ojos, donde lo infinito se graba, tus labios pequeños y rosados, con una sonrisa inocentemente maquiavélica. Tus dedos largos que jugaban con el tabaco, dando vueltas y vueltas, tu vientre plano, tus piernas largas. No podría describir la grandeza de un cuerpo como el tuyo, viéndose reflejado en el espejo de una habitación cualquiera, en un apartamento cualquiera. Te quedaste fumando, viendo ahora el techo, descubriendo formas extrañas formadas por entre la rugosidad del tirol. De repente, estiraste la mano y tomaste tu vieja camiseta, esa que esta percudida y manchada, con el hoyo más grande que he visto en alguna prenda tuya, esa con la que te ves tan bien. Acomodaste tu cabello sobre tus hombros. Te veías tan sensual. Casi percibía el olor a sexo que aún no desaparecía de tu cuerpo, tanto, que podría haber saltado de la cama y poseerte nuevamente, como la noche anterior en la cual gemías entre mis brazos, me arañabas la espalda, mientras yo me perdía entre ese monte de Venus que es tu ser.

Lástima que un cordón envuelve mi cuello.

Caminaste hacia mi lado de la cama con esa elegancia que te caracteriza. Lentamente te pusiste en cuclillas, para así quedar frente a mí y poder besar mis labios fríos una última vez, mientras con esos dedos maravillosos, cerrabas mis ojos. Ahora la oscuridad, que lo envuelve todo, solo me ha dejado el recuerdo de esa última noche contigo, mientras mis oídos, atentos a todo lo que ocurre a mi alrededor, escuchan una detonación seca, justo a un lado de mí, cubriendo la piel de mi rostro con algo que parece líquido, no sé, no lo puedo ver, pero se siente caliente, así como lo es tu presencia en este mar de recuerdos y vejaciones...




Con ustedes Dark Angel,
escribicionista.

Elixir





Y bebí de tu copa.
La pusiste entre mis manos,
una gota bordeaba incitando a probarla.
Mi lengua la toco,
acortando la distancia,
tus deseos me apuraban
quería vaciarla.
Anhelo desmenuzante.
Tus manos en mi cuello,
apretando, tomando.
La gota en el borde fluyendo, la probé.
Y bebí de tu copa.
La pusiste en mi boca,
Explosión burbujeante,
líquido convulsionando, resbalando en la garganta.
Quedó vacía, imponente.

domingo, 26 de febrero de 2012

Políticamente peso muerto



- Bueno ¿entonces qué querías que te dijera? Cuélale mano que ya me tengo que ir, a las 11 empieza La Ley y el Orden…
El viejo mastica las gorditas como si se cagara de hambre y juro que cuando llegué a su cuchitril, estaba tragándose unos pambazos… el güey definitivamente no tiene hambre, pero come rápido y a bocados grandes, como si no lo hubiera hecho en tres días… y está famélico. Necesitaba preguntarle algunas cosas, mi tema para Escribicionistas tenía que ser entregado y yo no tenía idea de qué onda con eso de ser políticamente incorrecto. Pensé que el viejo podría. Su aliento a ron añejo, sus ojos vidriosos y las arrugas de su frente me ponen de malas, muy de malas, como si fuera una visión insoportable del mañana, como esos sueños que no quieres recordar porque secretamente te dan idea de lo que te puede pasar… premonitorios les dicen. Pero el viejo se distinguía por tener una conducta ligeramente excéntrica, además de ser alcohólico y fumador empedernido y tener opiniones muy particulares sobre el mundo. Tiene unos 50 años pero parece de 70, tiene una personalidad insoportable: todo lo critica, todo le parece mal, todo le harta, todo le parece menos. Es un viejo fascistoide y ahora mira horriblemente al tipo andrajoso que se acaba de meter al restaurante y que está cantando para obtener algunas monedas.
- Íralo, íralo, ahora se pone a cantar sobre Jesús, qué poca madre. Lo hace para ocultar que canta de la chingada, para ganarse la simpatía de todos y así le des monedas…
- ¿Eso es políticamente incorrecto? – Le pregunto para atajar su mal humor y ya centrarlo en el tema. Invitarle de tragar no es mi hit un viernes por la noche.
- A ver, para mí eso no es políticamente incorrecto, eso es una mamada y ya. Tú quieres saber de eso, de lo políticamente incorrecto. ¿Qué quieres que te diga? Lo políticamente incorrecto es la onda desde hace cientos de años, es lo mero chido. ¿Tú crees que Lady Gaga es políticamente incorrecta porque enseña las tetas en público? ¿Tú crees que Jim Morrison era políticamente incorrecto porque se drogaba y llegaba todo ido a los conciertos? ¿Crees que Kerouac era políticamente incorrecto porque escribía sobre drogas y viajes? ¿Crees que tú y tus amiguitos son políticamente incorrectos porque se echan pedos y hablan de viejas nalgonas? No mames, lo incorrecto está presente siempre ¿conociste a Tartini? El güey le compuso música al diablo y la gente se espantaba y decían que el tipo tenía pacto con el diablo porque tocaba rapidísimo y no lo hizo ayer o hace 40 años, ¡lo hizo hace 400 años! Se burlaba de la gente que apenas unos 50 años antes de que él naciera andaba quemando viejas acusándolas de brujas en Salem y otros ranchos medievales. Mozart se pitorreaba de la escuela musical en la que se desenvolvió, era bien sangrón… cuando dirigía orquestas se ponía a hacerles caras y volteaba a ver a la gente y hacía caravanas… a los rucos de su época les cagaba y a mucha gente no le gustaba lo que hizo musicalmente en su vida adulta, no iban a sus obras, les cagaban, se les hacían corrientes… pero ahora eso es arte… no mames chavo, ¿crees que es políticamente incorrecto andar hablando de pitos y pichas en los libros y las rolas y los grafitis? ¿Te parece que es políticamente incorrecto que los chavos se paren los pelos con gel y se pongan gorras y se vistan como Freddy Krueger? ¡BAH JAJAJAJA! Nel, eso no es políticamente incorrecto, eso es aceptadísimo porque la gente es tolerante, entra al jueguito diciendo que hay que ser tolerantes, lo cual es una payasada para sentirse bien consigo mismos y de hecho, pensar que son correctos.
El andrajoso sigue cantando, es increíble que siga y este güey se está impacientando. La neta es que el tipo lleva como 5 minutos cantando la misma estrofa sobre Jesús y los pastorcitos. Este cabrón deja su discurso para decirme que el andrajoso ya se clavó: Está en el viaje o está idiota, una de dos, chingao.
- Bueno, ya síguele por fa – le apuro
- Pues eso, ya te dije, lo políticamente incorrecto no está donde crees que está y tus personajes mamones de película. Yo te voy a decir qué es incorrecto: La puta esa de Elba Esther Gordillo… ¡Esa es políticamente incorrecta! Presidente vitalicia encargada del sindicato más grande de México, con las riendas del sistema educativo en sus manos… políticamente incorrecto no es tu cuate que canta canciones de “protesta” y que dice que hay que chingar al sistema, políticamente incorrectos son los senadores y diputados que juegan con las propuestas ciudadanas y no las sacan hasta los tiempos electorales y hacen que los impuestos de la gente paguen su salario grosero, políticamente incorrecto es tu vecino que se duerme a las diez y se levanta a las seis para ir al trabajo. Políticamente incorrecto es este pinche prieto culero que canta horrible y canta sobre Jesús para que le des dinero y pueda chingarse su mona con una torta de jamón agrio, políticamente incorrecto…
En ese momento me largué, el viejo ya estaba manoteando y casi gritando, dejé un billete que seguro podrá pagarle otra cerveza y no tendré que volver a mirar esos ojos vidriosos, esas ojeras tremendas y su actitud altanera. Mientras camino pienso en que esto de ser políticamente incorrecto en efecto está presente a donde quiera que veas. Me quito la idea de inmediato, estoy en un lugar extraño con gente desconocida, quiero irme de esta ciudad, quiero dejar de escuchar las risas y palabras de ese viejo maniático, que me recuerda un futuro que me va a doler.

el pitufo



Lo apodaban “El pitufo”, toda su vida había laborado en la recolección y reciclado de materiales industriales al mayoreo, recorría afanosamente las calles, buscando aquí y allá todo lo que se podía comercializar. Desde contenedores para agua hasta latas. Todo aquello que pudiera llevar al vertedero e intercambiarlo por unas monedas de baja denominación.

Desde su infancia sufrió de serias carencias económicas, emotivas, abandono y rezago social, ya que sus progenitores no tenían los medios para darle una calidad de vida digna. Sus contemporáneos continuamente lo molestaban haciendo mofa de su escasa inteligencia y falta de belleza.

Al llegar a la pubertad conoció a una joven de indefinidos rasgos nativos que le cautivó, y no le importaba que ella se dedicara al sexo servicio. Fue con ella con quien consumó el acto por primera vez, intercambiando fluidos y deseos, quedando prendado de ella.
Por ella conoció “al chango” un presunto narcomenudista que comercializaba estupefacientes a toda la comunidad. Este le invitó a formar parte de su organización, al principio sólo ingiriendo y transportando preservativos rellenos de enervantes dentro de su bolsa estomacal al otro lado de la frontera.

Sin embargo, fue aprehendido y la comisión nacional de derechos humanos se encargó de salvaguardar su integridad física, gracias a ello no lo interrogaron con mayor severidad, ni le introdujeron nada en contra de su voluntad. Aunque en el centro de reinserción social descubrió su verdadera orientación sexual, creando una sociedad de convivencia con un afroamericano musulmán que le enseño a amar a Ala.

Al cumplir su sentencia y sentirse nuevamente libre, recorre la ciudad de la esperanza, con su vestido rojo y zapatos de tacón de aguja,  se detiene a oír un mitin de López obrador. Mientras fuma un cigarrillo y le grita….¡¡Callen a ese puto!!

GOD 2012


¡Pero que mierdes! ¿A quién se le ocurrió rematar la semana del estudiante de la prepa con una kermess familiar? ¡A huevo! A las pinches viejas fresas del consejo estudiantil ("para que todos puedan traer a su papi y a su mami a convivir"). Y encima montan un escenario pa' que el estudiantado de mensajes pendejos, hagan bailes coreográficos, obras de teatro, y cualquier otra mamada que no venia al caso... ¡Pues pa' luego es tarde! Yo, Erazmo Punketino, que siempre estoy en contra de lo establecido, les voy a aguar su fiestecita maricona, y me voy a trepar con mi guitarrita y mi maquina de ritmos destartalada a hacer que se arrepientan de organizar estas chingaderas.

"¡Ay si! Hay que hacer algo diferente, vamos a traer a nuestros jefes a los concursos." ¡Mocos! Pus ellos serán los primeros en pasarla mal con mi súper versión punk actualizada de "God" de John Lennon ¡Los voy a hacer rabiar! Con mi sola imagen (pelos parados con moco de gorila, bototas mineras viejas y pantalón y camisa rota) los voy a aterrar gachisimo ¡No me importa que el santurrón del director me expulse! Solo espero que no me corte el audio el culero, pero ya le dije a mi vieja que se ponga buza con eso y no deje a nadie acercarse a interrumpir mi acto (¡Ah jijo de la chingada! Me sentí ahorita como el monje ese que se prendió fuego... solo que yo voy a incendiar ¡Todos los convencionalismos sociales!) Jajajaja. Bueno y ya aquí entre nos, espero también ganar este concurso de talento por que... ¿Pero que estoy diciendo? ¡Yo soy Punk! Debo ir a contracorriente y desafiar al sistema ¡Chale! El subconsciente me traiciona ¿O será el inconsciente? Bueno ya me toca, ahí les voy putos (me van a bajar pero no me rajo):

¡One, two, three, four!

GOD 2012

Dios ya no es un concepto/ ahora es una abstracción/
mediante la cual/ ahora cada quien le da sentido a su dolor/
No lo diré otra vez.

No creo en la delgadez/ No creo en la obesidad/
No creo en la Democracia/ No creo en la sociedad civil/
No creo en Osama/ No creo en Obama/
No creo en los nacionalismos/ No creo en la globalización/
No creo en las transnacionales/ No creo en la independencia/
No creo en Bono/ No creo en Arcade fire/
No creo en VH1/ No creo en MTV/
No creo en Facebook/ No creo en Twitter/
No creo en la terapia/ No creo en el Prozac/
No creo en la sociedad de consumo/ No creo en la sociedad del conocimiento/
No creo en el mercado/ No creo en los altermundistas/
No creo en las relaciones de pareja/ No creo en el youporn/
No creo en la Técnica/ No creo en el fervor religioso/
No creo en Alan Greenspan/ No creo en Michael Moore/
No creo en los medios oficiales/ No creo en los foros de internet/

Solo creo en mí, pero mas... en el dinero! ¡En el maldito dinero!

Los sueños en este mundo, tienen un precio. ¡Yeaaah!

Contrario a lo que Erazmo Punketino esperaba y ¿Pensaba? Nadie lo abucheo y nadie se enojo... una potente ovación se dejo escuchar en la explanada de su prepa:

- ¿Qué paso morra? ¿Tal parece que les guste? °o°

- Pus, no lo tomes a mal, pero el dire y otros padres dijeron que...

- A wilson, que me van a echar por alterar el orden y...

- ¡No guey! Que eres el mejor cantante de protesta que han oído

- ¡Queeeeeeeeee!?

Y detras de ellos paso un ama casa y un padre divorciado comentando:

¡A huevo! El individualismo es lo de hoy, ya necesitábamos un himno que justificara nuestro cinismo con un disfraz de desencanto generacional ¡Ahora sí! Me vale madres lo que pase.

Y como suele suceder, a Erazmo Punketino le ofrecieron un contrato de grabación (el cual el firmo muy gustoso), se hizo conocido por estar en la cima del hit parade como 20 segundos, fue famoso, dio entrevistas, gano premios, fue elegido el rebelde del año, se hizo adicto chocomilk de canela, su chava lo dejo para entrar a una novela, su manager lo tranzo y al final murió de sobredosis... de Chocomilk de canela. ¡Ah! Y como cualquier otra cosa absorbida por el mercado y convertida en un producto, ya nadie se acuerda de él. ¿Fin o esperamos la siguiente moda?

sábado, 25 de febrero de 2012

A PALABRAS DE HOMBRE ILUSTRE




Basado en hechos reales sabidos y vividos.

-No nos vaiga a regañar el maistro, Pánfilo, mejor vámonos de vuelta al pueblo- decía Pedro mientras seguía a su hermano entre aquel infierno  de matorrales y piedras amenazantes.

-Pos a mí también me da pena con él, porque sea como sea el maistro es el hombre más letrado del pueblo y le debemos respeto, pero lo que hizo la mera verdá está mal.

Habían salido con los primeros albores de la mañana decididos a llegar antes del anochecer a San Martín, llevaban sólo sus bestias y un poco de comida para el camino. La travesía era larga y pesada, en especial en esos momentos cuando el sol traspasaba sus sombreros de paja y les calentaba la cabeza “como comal pa´ tortillas”, según decían.

No hacia ni seis meses que había llegado a “Los Huizaches” el maestro que la comunidad tanto había pedido a las autoridades. Sentado desde su escritorio el supervisor escolar les había dicho “Como son ya los quince alumnos que necesitamos para proceder legalmente con la asignación de un profesor por fin les vamos a cumplir, a partir del próximo mes llegará a su pueblo un maestro que nos trajimos desde Colima, viene porque lo corrieron, pero no creo que allá con ustedes cause problemas, es buen muchacho, ya lo verán”.

Con su habitual resignación ante los abusos de la presidencia municipal y demás autoridades, la junta ejidal de “Los huizaches” no presentó protesta, al fin y al cabo ya les habían dado lo que pedían.

El día que llegó el maestro fue una celebración en todo el pueblo, de esas que no se ven en el ni en las fiestas patronales. El nuevo docente, de unos veinticinco años de edad con aspecto risueño y juguetón, recibió ese gesto con agrado integrándose al festejo del que era protagonista.

 Ese día  bebió hasta olvidar a qué diablos había  ido hasta allá. Nunca antes se había sentido tan halagado y sobre todo tan lejos de cualquier autoridad que pudiera vigilarlo en sus hazañas.

Una semana después de su llegada iniciaron las clases para los quince alumnos del pueblo, sus edades oscilaban entre los siete y los dieciséis años, todos con una actitud temerosa y de sometimiento ante la figura de aquel hombre tan ilustre llegado de la ciudad.

Como ninguno sabía leer ni escribir, el profesor optó por dejarlos a la deriva un tiempo y dedicarse a “conocer la comunidad”. Diariamente iba de casa en casa buscando alguien que le diera de comer o le obsequiara ya una gallina, una bolsa de pitayas, una botella de mezcal etc.

Poco a poco, con su natural habilidad para ganarse la confianza de las personas y un poco de  labia para embaucar sutilmente, el maestro fue enterándose a  fondo de todos los asuntos del pueblo e incluso participando en ellos ante peticiones de los ejidatarios para asesorarlos sobre cómo conseguir  apoyos y acabar con los abusos del presidente municipal.

Ya habían pasado cinco meses desde su llegada. Los días lunes y miércoles había clases en la escuela de ocho a diez de la mañana; martes y jueves eran días de inmiscuirse en asuntos de la junta ejidal, pues los fines de semana eran la única oportunidad para que el maestro fuera llevado por varios hombres hasta San Martín donde “gestionaba apoyos con el presidente”.

-Es que la mera verdá eso me dio mala espina Pedro, yo casi no sé leer pero pos sí alcancé a ver mi nombre en ese papel que firmó el maistro cuando vino el presidente, yo por confiado y con miedo a que se enojaran conmigo puse mi huella donde me dijo. Después de eso, a los tres días, llegó el licenciado ese y nos dijo que las tierras ya no eran nuestra que porque no las sabíamos manejar, que ahora iba a ser el maistro el que nos iba a decir qué hacer.

-Sí Pánfilo pero ¿y si el maistro es de buena voluntá y nosotros nomás por tener malos pensamientos le damos problemas?

-Pos aunque se enoje, total si es así luego le pedimos disculpas, pero pos tengo que sacarme la espinita.

En la cárcel municipal de San Martín, desde hace varios años todavía se escucha que Pedro reclama a su hermano mayor: “Ves, te dije que el maistro era de buena voluntá, eso nos sacamos por andar hablando mal de él”.

viernes, 24 de febrero de 2012

Aluche



Hacía un calor tremendo, de ese seco que asfixia y del que parece que no hay escapatoria. Nos bajamos en Aluche, tres paradas antes de que acabase la línea verde del metro, estábamos muy lejos del centro, muy lejos de ese Madrid que sale en los anuncios turísticos, tan lejos que es el lugar perfecto para mandar a las minorías a realizar sus trámites administrativos, como si fuese una indirecta, como si al llevarnos hasta ahí nos quisieran decir  “anda, cruza la frontera y regresa a tú casa”, o por lo menos esa interpretación le daba un amigo. Caminamos bajo el sol del mediodía, duro, despiadado, sobre un terreno árido, asfalto y tierra, de pronto unas ruinas, un edificio demolido, una calle sin pavimentar y al fondo una carpa, sí, sí, una carpa a donde se lleva a los extranjeros a examinar. Ni siquiera una oficina ni un edificio, no, una simple carpa de circo donde se representa el teatro de la pseudo hospitalidad y fraternidad entra las naciones. La escenografía es perfecta, es tan falsa como lo que se intenta hacer: ser hospitalario poniendo unas barreras casi imposibles de traspasar. Trámites absurdos, engorrosos, policías, guardias que te revisan antes de entrar a la carpa, no vaya a ser que te quieras robar un pedacito de miseria de la que se regala. Chinos, rumanos, dominicanos, cubanos, argentinos, mexicanos, senegaleses, búlgaros, ecuatorianos, negros, güeros, blancos, prietos, altos,  mujeres, hombres, niños y embarazadas, todos ahí con un objetivo,  permanecer en el país, conseguir un permiso de estancia o renovar la posibilidad de mandarles unos pocos euros a sus parientes de otras partes del mundo. Un ecuatoriano le pregunta a una encargada que cuando sabrán la respuesta de su trámite, ella ni lo mira y lo trata como a un idiota, le dice que para responder a esa pregunta tiene que pedir cita, que ella no sabe ni puede hacer nada, hace muecas, voltea hacía otra lado y simula que no hay nadie rogando una respuesta. Hay que ir bien vestido, es mejor ir bien vestido, la percha ayuda a que no te vean como una india pata rajada, hay que tener seguridad y porque no, también un poco de soberbia, fingir que no te hacen un favor, ser amables pero no tanto porque aunque uno no lo crea pese a que lleves todos tus papeles, eres el extranjero, el extraño, el que viene a quitar el trabajo a la gente local, porque aunque intenten evitarlo, tú eres el otro que nunca se parecerá a ellos. Entonces, uno debe fingir, simular tranquilidad y llevar hasta lo que no necesitas para que vean que eres legal. Si todo está en regla entonces te dan un permiso que después del inicio de la crisis ya no es de un año sino de seis meses, un permiso de medio año que te llega a tu casa 4 meses después del trámite, eso quiere decir, dos meses de tarjeta de residencia. Espero mi turno y junto a mí se encuentran sentadas una señora y su hija, la niña llama a su madre “negra”, ella la interpela y le pregunta:
- ¡Ah sí! y ¿tú que eres?, tú también eres negra.
- No mamá yo no soy negra- Responde la niña.
Veo mi número en la pantalla y entonces me doy cuenta que ha llegado la hora de jugar a no ser negra. Salgo de la oficina, el trámite ha ido bien, mi pellejo está salvado. Caminamos de regreso, partimos a nuestras casas, entró en el metro y veo a las familias de migrantes legales e ilegales aceptar su inferioridad, admitir ese discurso que los domina, los veo renegar de ellos mismos para ser aceptados, sólo por una mejor oportunidad, por una mejor calidad de vida. Pienso entonces en mis amigos altruistas y solidarios, en todos los discursos baratos de la fraternidad, tan europeos e imposibles, en sus protestas por la igualdad y la democracia, en sus demandas de justicia y en como el sistema legal de un país es el resultado de la idiosincrasia de su pueblo. Todos nos hacemos de la vista gorda y así fingimos no ser los "otros" que tanto nos dan miedo.

jueves, 23 de febrero de 2012

De bisteces y actitud noventera



Gomas de migajón previa inserción debajo de la trusa para dejarlas con rajas de canela en los pupitres de las chicas chic del momento, idas de pinta para terminar en el billar fumando como chacuaco, eructos por los pasillos que se escuchaban hasta las montañas, cortes de cabello estilo hongo,  mochilas volando del tercer piso para caer en algún distraído llevándolos al desmayo, sudaderas y suéteres amarrados a la cintura, playeras de nirvana, guns, iron maiden, slayer, megadeth a todo lo que daba para denotar tu disidencia debajo de la chazarilla, espejos en los zapatos para observar el paraíso femenino que empezaba a punzar en los febriles pensamientos, bolitas descomunales para aleccionar a los rajados, fajes a escondidas en el camión destartalado. En el baño: quiero picha, mámate este becerro, puto el que lo lea, a Miguelito del 2 “A” no se le para, te amo Sofía aunque andes con Rodrigo y un sinfín de leyendas acompañaban la estancia mientras tirabas tu agua de piña. Todo estaba a pedir de boca, tan sólo bastaba tomarse el riesgo y saltar al grupo atípico de tu preferencia ante la cara estupefacta de los nerd. Cómplice de cientos de historias, la mirada vigilante del cofre de Perote albergaba el recinto cada mañana. La secundaria tenía ese toque especial, el abandono de la niñez había quedado en la banqueta. Un mundo de posibilidades se abría ante tus ojos.
Por aquellos años iba a paso lento con mis compinches de andanzas. Con los bolsillos del pants atiborrados de cuernitos de manjar, huevos kínder y demás confitería que ofertaba la cafetería, de la cual,  extraíamos en forma hábil y despreocupada como auténticos ladronzuelos nos dirigíamos a la covacha de Don Coleo (un viejecillo cercano a los setenta años encargado de la limpieza). Era a todo dar el ruco, entre jergas, cubetas y periódicos nos contaba historias jocosas sentado en la vieja silla de madera, a veces escuchábamos la radio polvorienta cuando no entrábamos a clases mientras nos refería historias de generaciones ya extintas para nosotros.

-          ¡Qué ondón chamacos!

-          Nada, aquí ya sabe mi buen Coleo pasando a visitar.

-          Mis natas, de seguro se la andan jalando pinches calientes.

-          No la muele Don, nosotros por la derecha.

-          Qué ¿a poco no se la jalan?  o me van a salir que son puñales.

-          Clarín, cheque las manos bien callosas inche ruco.

-          Qué va ser pinches chamacos huevones.

-          Y qué, ¿ya se han tronado una chicuela? O na’más naranjas.
La mirada cruzada de la palomilla dejó entrever que lo más cercano al contacto mujeril que habíamos experimentado era nuestra preciada colección de penthouse, playboy y private que buena compañía hacían por las tardes.

-          Pues les voy a dar un consejo mientras se deciden a ser hombres.

-          Pues dele chinga.

-          No pierdan detalle: cuando no esté nadie en su casa agarran un bistec del refri y lo ponen a freír, que les quede a medias entre crudo y frito.

-          Simón y luego.

-          Lo dejan un ratito ahí, le ponen un poquito de aceite pa’que resbale y se la jalan de lo lindo.

-          No chingue inche ruco loco, qué mamadas son esas.

-          Ohhh chinga me cae, van a saber lo que amar a dios en tierra ajena.

-          Eso sí, cuando se vengan lo hacen en el bistec, lo terminan de freír y se lo papean. Van a ver que se van a poner bien mamados.

-          No tiene madre inche viejo.

-          Ahí nos vemos, se lo lava puta ruco ardiente.

¡Ohhh me cae que es neta!, pero bueno ya lléguenle escuincles, luego les cuento la del afilador culeros pa’que se pongan perrones. El estruendo de su carcajada se alcanzó a escuchar cuando dábamos la vuelta por el pasillo que daba a la cancha.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mujer de tres

Ayer conocí a Ricardo. Salí del cine y tropecé con él, derramé mi coca-cola sobre su roja playera, apenas me disculpé ante sus ojos y pensé en ti, Fernando, en tus ojos, tus ojos. Entonces, como imán atraída por su mirada, lo tomé de la mano, lo besé.

Él sonrió, preguntó mi nombre, no se lo dije, lo volví a besar. Acabamos en el parquecito de la moderna, cuenta historias tan divertidas como lo haces tú, Andrés. Estoy cerca de amarlo. Platica que tiene la serie completa de Lost, ¡tienen tanto en común!, no pensé que alguien más se atreviera a comprarla.

Mañana iremos a comer zarzamoras, es tiempo, dice; luego de comerlas, imagino sus labios mora índigo escurriéndose por mi cuello, tal vez entonces, le diga mi nombre. Pasará por mí a las seis, justo cuando Salvador llega a casa, lástima que maneje como un loco, como cuando Salvador, hecho un diablo, va tarde a la oficina.

Besa tan rico como ustedes tres, es curioso que él sea los tres, aburrida y sorprendentemente ustedes. Él, con sus dientes chuecos, con sus ojos cafés, con sus manos blancas tiene en conjunto todo lo que soñé, pero me aventuro a pensar que tenerle sea la más insoportable decisión, porque verán, a ustedes puedo amarles y odiarles por partecitas, eso hace que nuestra familia, funcione tan bien.

Algo breve

Corría la mitad de los años 80’s, y para nada sorprendía ver el montón de pubertos calenturientos apurarse para tomar la ruta tres, la cual los conducía hasta el cine Irapuato,  era bien sabido que los jueves por la tarde la cartelera del cine presentara películas para adultos,  también era sabido, que para que hubiera buena taquilla, dejaban entrar a cualquier mocoso hijo de vecino.
 ¿Quien de los que en ese tiempo contábamos con trece o catorce años, no llegó a asistir a uno de esos eventos? Sería mucho mentir si acaso alguno lo llegáramos a negar. Por lo regular las escuelas secundarias federales se quedaban sin alumnos cada día cuarto de la semana laboral. Y la pregunta es ¿Quién no llegó a ir los jueves a fajarse a la hermana del amigo? ¿A ponerse la borrachera de su vida en esa sala gigantesca del cine mentado? El cine Irapuato,  los jueves se convertía en el  burdel mas grande de México mismo, ahí, seguro encontrarías lo que buscaras, se veía pasar la putas caminando cadenciosamente por cada uno de los pasillos,  apenas alumbrados con una tenue luz amarillenta, se escuchaba el tac, tac, tac de sus zapatos de tacón alto, al tiempo que masticaban su chicle al ritmo que les marcaba el paso.
El cine tenía un olor muy peculiar, olía a pecado, a sexo sucio, a humo de cigarro mezclado con humo de hierba prohibida,  apestaba a aguarrás y alcohol de caña,  lucia tétrico, oscuro, las cortinas del telón eran de terciopelo rojas, algo rasgadas de tanto abrir y cerrar.
Miradas de complicidad se entrelazaban si acaso te llegabas a encontrar a algún conocido, un vecino o familiar, era políticamente incorrecto comentar algo de lo vivido ahí adentro, lo que adentro pasaba, ahí quedaba enterrado.
Después de tantos años, se tomó la decisión de tumbar el cine por cuestiones de seguridad y en esas labores se encontraban, sin embargo,  algo imprevisto pasó y el cine mismo cedió a su peso.
Cuando me enteré que el cine había terminado por caer, llegó a mi mente la historia de Sodoma y Gomorra,  creo era tanto el peso del pecado que el techo del cine albergó,  que Dios terminó de tumbarlo, por cierto, a ese cine yo nunca entré en jueves, o acaso ¿habrá alguien que compruebe lo contrario?

martes, 21 de febrero de 2012

Carta de un grupo de asesores, psicólogos y guías –espirituales- de gobernantes








Esta información se encontró en al Archivo general. No en sus fichas, ni en los documentos húmedos bien alineados de los grandes y enormes pasillos; se le halló en medio de una revista pornográfica del velador de ese edificio. Por cierto, ese recinto mucho tiempo fungió como cine porno de la ciudad. Ahora, tiene menos afluencia que en aquellos ayeres… ¿Quién vista el Archivo general? ¿A quién le interesa el pasado? Sólo a los neuróticos domesticados. Estos cuestionamientos tuvieron su respuesta. Una respuesta tajante y general de ello. Aquello es el contenido de esta carta redactada en máquina de escribir, fechada, imposible de distinguir, el papel está estropeado –sospechosamente- en dos zonas: la parte que indicaba la fecha su realización, y en el área en donde se supone estar el nombre de quién le redactó.
El velador jamás llegó a mencionar el cómo dio con dichos papeles. Les guardaba celosamente entre sus páginas de placer. Le gustaba jugar con el hecho de saberse dueño de un documento tan valioso, mayor que cualquiera de los albergados en el Archivo; y cualquier otro archivo de cualquier otra parte. Era un testimonial “moral” de quienes les gobernaban, una realidad objetiva, quizá fuerte, despreciable, abrumadora y triste, pero al final sincera. Quién puede tener certeza de tener la verdad, de saberla al menos. En esos instantes, entre las curvas pronunciadas de una latina MILF él la tenía. La carta decía esencialmente esto:







“Hoy decidimos reunirnos, después de mucho tiempo lo hicimos; nuestras vidas se habían vuelto una tremenda incógnita para nuestras familias, una leyenda urbana para la sociedad y un fantasma para nuestras propias personas. Necesitábamos sabernos vivos, saber qué existíamos, alejarnos de nuestras creaciones. Comenzaba aquella charla de varios extraños -de anteojos, de cabezas sin cabello, con bufandas en cuellos cansados de mujeres en pleno abril, en manos con las uñas carcomidas, de olor a velas, de divorciados, abandonados…- con una palabra que todos odiábamos y la vez éramos, en medio de una nube negra de humo sobre la mesa en la que compartíamos, alguien dijo: trabajo. El nuestro era sumamente remunerado, podría atreverme a decir que esta paga no podría igualarse jamás con cualquier de los empleos comunes y corrientes. Podías vivir despreocupado, desahogadamente por muchos años, el grave inconveniente recaía en el disfrute de esas ganancias, y de lo más preciado, el tiempo, tu definición del tiempo. ¿En qué definición podrías vivir? ¿Realmente la tuya? ¿O en la vida de otros? ¿Gastarles o disfrutarles? Imposible, estábamos “condenados” a una perpetúa compañía, dependencia, simbiosis de un jefe, un dirigente. Al aceptar este trabajo renunciabas a la totalidad de lo que significa tu vida. Al paso del tiempo la gente se olvidaba de ti, y tú te olvidas de ellos. Nuestras vidas se centraban en ser un frasco, un gran recipiente sin fondo, una lámpara maravillosa que resuelve los conflictos jamás imaginados; te convertías en un costurero que remendaba espíritus demasiado corrompidos. Llenos de culpas, miedos, soberbia, egolatría, de traumas. Inseguros, truhanes, sádicos en su mayoría eran… Aquella alusiva palabra al progreso, al crecimiento, a lo que sustenta las motivaciones del hombre libres de yugos vánales no nos llevaron a esas disgregaciones, en cambio la palabra trabajo puso en nuestras mentes mojadas de café, té o algún ron las preguntas que saldrían entre el humo, bocanadas llenas de asombro y a veces en un tono –irónico- sabedor de las respuestas “¿Y cómo lo afrontó? ¿Dejó de beber de esa manera? ¿Cómo corrigió su pronunciación? ¿La gente lo amaba o le temía? ¿Es supersticioso? ¿Eran sus preferencias? ¿Llegaron a algún acuerdo con los medios…? Nos llevaron a recordarles, escucharles, analizarles, como tantas otras veces lo hicimos; ver en el fondo de un solo hombre uno de los muchos orígenes de nuestra miseria como sociedad. Construíamos maniquís sin vida, sin ideas, perfectos productos. Levantamos panoramas de lo que creíamos era lo correcto, dejando su dirección en las manos de brutales acomplejados con delirios de grandeza. Representando nuestra circunstancia primitiva, lo más deshumanizada posible, autodestructiva. Pulimos y eximimos peligrosos psicópatas en un mundo donde la neurosis ha sido socialmente digerida, vivida. Otras veces desarrollándoles guiones de cómo tenían que parecer personas gratas, aceptadas, adoradas, idolatradas.
El astrólogo contaba a los reunidos de aquel día en que hizo ganar a un gobernador dos veces la lotería; era tan absurdo, tan fuera de lo común. Además aquel hecho a muchos de los allí congregados le considerábamos en su momento, algo planeado, intencionado, de un forma hasta cierto punto sínica. El detalle, contaba el viejo calvo de diversos dijes colgándole del cuello, era precisamente causar esos dos efectos, tan sólo nos corrigió en un punto, “la función está en la magia, en los astros, y sobre todo en una palabra que la sociedad admira y desea compulsivamente del otro: la suerte. Nadie quiere un gobernante inteligente, elocuente, incorruptible, la gente está deseosa de las figuras afortunadas, amadas, de las cuales parece su vida no les ha dado la espalda; la fortuna, cumple entonces el papel de un placebo comunitario, lo mismo puede ser entendida la religión, la afiliación y otros compensatorios. Jaque mate.”- Cerró así su participación aquella noche el calvo astrólogo.
Inmediato finalizó, nadie quiso quedarse atrás, todos tuvimos el ánimo de al menos hablar de una de nuestras sagacidades en aquellos menesteres, demostrar –alardear- nuestra capacidad en resolver –y engañar (nos)- de cómo salvamos el día siendo sombra de un puñado de pelafustanes.
Fue el turno del terapeuta de un ex presidente. Llevar en los hombres la psique de un gobernante de esta envergadura exigía al menos un sexenio de vacaciones para volver a ejercer tal actividad de nueva cuenta. La contención se pensaba inimaginable, se hacía evidente en los dedos mordisqueados de aquel sujeto que nos remembró cuando el ex mandatario, tres días antes de finalizar su mandato le mandó a traer. –Sabe, no puedo creer que a tres días de finalizar el sexenio la gente me perciba como el genocida más grande del país, el más autoritario, aún adelante de Díaz, de Huerta, Echeverría, del mismo Ordaz. Aquellos no tenían noción, visión, incluyo también a los que me anteceden, rojos en su mayoría. Lo mío fue la decisión que ninguno había tomado. Los miles de sacrificios no fueron en vano, ¡Qué desagradecidos! les dejo un país que se ha jactado de tener mucho de algo que yo les regresé, Güevos. Soy el presidente, y seré el presidente que pase a la historia del país por ser quien tomó las decisiones que nadie se había atrevido a tomar, luchar contra aquellos verdaderos asesinos, darle seguridad a esta chingada tierra. Eso me hace el hombre más orgulloso…- Nos cuenta el terapeuta que después de haber dicho aquello el ex presidente se sirvió en un vaso con dos hielos bebida hasta derramar el contenido; la mano con lo que se sirvió no le dejaba de temblar, mientras se engullía el líquido de centeno hasta el fondo.
A continuación nos contó que confrontó al ex mandatario eufórico, preguntándole tres circunstancias de su aseveración. –Señor Presidente, ¿En verdad considera qué hizo lo correcto? ¿Fue su cometido, no influyeron los intereses de otros, que al final a usted también le convinieron? Y lo que quisiera me respondiera, si gusta, dejando a un lado las otras preguntas ¿Se siente usted sucio, culpable de algo durante su mandato?
El todavía Presidente, nos dijo el terapeuta, se levantó, tomó el vaso y lo llenó de nueva cuenta hasta el tope, arrojó su contenido sobre su rostro para después decirle: -Sabe, es muy bueno en su trabajo, tan es así, que al principio de esta odisea siempre busqué un pretexto con mis asesores para desechar su orientación. Casi seis años después lo entiendo, me hubiera vuelto loco de llevarme tanta sangre en las manos, tanta mentira en los pensamientos. Pero su “oportuna ayuda”, su oportuno “espejo” me hizo entenderme no como monstruo desalmado, sino como un monstruo racional. Sin mi monstruosidad señor terapeuta, esto, señalaba una bandera que se encontraba en el estudio, no pasaría al otro nivel. Ya no es mi tarea, yo comencé a hacerla, que el que me siga ojalá pueda continuarla. Los sacrificios son justificados, perdonados. Espero no volver a verlo, con permiso.
Todos quisimos decir algo, al final nada salió. Es verdad, no sentíamos desesperanzados. La asesora de imagen intentó dar un vuelco a lo recién comentado. Mofó durante el resto de la noche de sus “clientes”. De la insistencia de llevar botas a los eventos que por etiqueta –y sentido común- se entendía imposible realizarlo. De la seguridad de un sujeto que se fincaba en la gravedad de su peinado en noches completas en sets urbanos; de cómo el mismo individuo no sentía desventaja de ser un ignorante, le dijo en un ocasión al equipo de imagen “el pueblo ignorante merece un líder ignorante, pero que diste de su peor ángulo, su pobreza y su fealdad, ése señores, soy yo…” Nos volvimos a entristecer. Intentamos hablar de otra cosa, nuestros gustos, pasatiempos, de nuestras familias, el caso fue imposible. Uno a uno comenzamos a despedirnos fríamente. No salimos juntos del café, por temor a ser vistos por la guardia presidencial, los escoltas de un gobernante o un incondicional en turno.
Iba a subir al taxi –Escribe sobre esto. Seguro te sentirás mejor, estás autorizado, tu signo está en ascendente- Me gritó el astrólogo al salir del café mientras sonreía. Y es lo que hice ¿Que quién era yo?, El guía
.”.