viernes, 6 de junio de 2014
En círculo
miércoles, 2 de mayo de 2012
Escribicionistas, primer aniversario
Aunque la idea no tiene nada de original ya que colectivos similares existen desde hace algunos años en la llamada blogósfera, no deja de ser interesante reunir talentos que en su primera generación, tuvieron diferentes perspectivas, casi opuestas algunas de ellas.
Tuvimos por ejemplo, el talento de una mujer activa, propositiva, que gustó de traer a este blog, letras pensadas para la conciliación, para la vivencialidad del ciudadano promedio que gusta de reflexionar y enamorarse de las posibilidades de la sencillez y los sueños. Esa era Úrsula Amaranta, quien abandonó el proyecto en agosto, dejándonos con ganas de saber más de ella, Fototropismo que supo ser dedicado en sus letras imponiéndose retos constantemente para impecables resultados, La Malquerida quien gustaba de platicar historias sobre el dolor, el malestar y las buenas cosas que se pueden encontrar en los peores momentos, NTQVCA, quien nos dejó claro que grandes contenidos, grandes ideas, podían ponerse en pequeños contenedores que nos podrían hacer pensar mucho más que mil palabras, Destroyer quien pudo hacer un ejercicio no muy lejano al del joven estudiante que proyecta sus inquietudes y perspectivas en cada momento de su aportación semanal, Pherro quien siempre se interesó en proponer enfoques distintos para sus ideas, trabajar en un nivel que contribuyera al estilo del blog, OJT que en el breve tiempo que estuvo en el blog, intentó siempre poner una perspectiva distinta, algo que pudiera ser un referente alterno y llevarnos fuera del propio texto escrito. Hasta hace poco, dos del primer equipo Escribicionista se fueron. Fer quién siempre supo sorprendernos con textos sencillos pero llenos de significados y reflexiones y el Pinchesendic quien lucía un verdadero estilo propio en sus relatos.
No hay que olvidar que la primera generación Escribicionista también se vio nutrida recurrentemente con invitados. Uno de los más frecuentes seguidores de este blog, desde Perú, Luis Torres, ha logrado con su estilo sesudo y manejo sobrio del lenguaje, aficionarnos a sus intervenciones. ¿Por qué no ha entrado al equipo? Sólo él lo sabe. Pongamos nombres como Ferrioni, Alizzia, Jo, Crónicas Urbanas, Megah, Olague y Travis, como colaboradores de honor en este año Escribicionista y sin olvidar a dos invitados que se convirtieron en frecuentes asiduos semanales como el Dr. Whoanz que aún está en la plantilla con un estilo cerebral, dedicado a inspeccionar los rincones de nuestra conciencia y volcarlos en escritos delirantemente sobrios. Pinchi Hablador, quien, aunque hace pocas semanas emigró, también supo darle colorido a la plantilla del blog con interesantes y divertidos escritos que trascendían sus propias letras, dándole un aura de dramaturgo del humor ácido como pocos pueden verse.
Acerca del equipo original; Siracusa, que nos ha traído historias mágicas, llenas de pulsiones, evocadoras, Dark, quien ha sabido pulir un estilo chocante, agresivo y obscuro y el Capitán Tintasangre con su visión narrativa envolvente, que puede transportarnos a otras eras con gran facilidad, se tomaron sus descansos pero afortunadamente para nosotros, regresaron a darnos lo mucho que tienen. El Dr. Gonzo, con su áspero sentido del humor e historias en clave de dolor, nos ha permitido tener la perspectiva del vacío y la acidez necesaria para sobrellevarlo y Ros, el alma del proyecto, una de las más constantes Escribicionistas, nos ha regalado durante este año su estilo melancólico y colorido a la vez, con varios escritos ya clásicos en el blog.
No olvidamos a nuestros Escribicionistas más recientes y que han llegado para darle sustancia a este taller: Augustine que nos ha dado el punto de inicio a reflexiones complejas e historias de un ánimo cuestionador y descubridor. Julieta quien ha soltado versos e historias llenos de nostalgia, equivalentes a un atardecer calmo y pleno de recuerdos. Hanselópolis cuya imaginación y decanto por la ciencia ficción, ha traído historias de distintos caracteres y tonalidades.
El blog no es tan activo como antes, pero mientras podamos leer algo durante la semana, el vicio de leer, aprender y descubrir seguirá patente. Gracias Escribicionistas, vamos por un año más. ¿Quién dice yo?
martes, 9 de agosto de 2011
Me colé
Éste no era mi día, ya lo sé, ya todos lo saben pero quería hacer este ejercicio a ver que salía y ya, después me quedaré de espectadora en este blog. ¿Por qué no publiqué ayer? De verdad, y como nunca antes me había pasado, no tuve tiempo, siempre creí que eso era imposible de suceder, que no tuvieras 30 minutos al día para hacer algo que te guste, bueno pues ayer me sucedió y ahora les creo a todos y es que debo admitir que mi vida transcurre en la pachorrez y me da chances de disfrutar tiempo para hacer lo que me gusta. Pero eso se acabó, al menos por los próximos meses.
Si me pusiera a escribir tal cual con lo que traigo en mi cabeza, resultaría muy aburrido, nadie quiere saber de problemas laborales-familiares que se enfrentan cuando tu forma de ganarte la vida es negocio familiar, nadie querrá saber de deudas, finanzas, histerias, planes de negocio y proyecciones de venta ¿o si? ¿querrán saberlo? Pa’ que si todos tenemos mucho de eso a diario.
Mejor pienso en que ayer Pancracio, me dijo en el msn: Te quiero mucho. Así, sin adornitos ni emoticones, siguiendo un: ¿te puedo mostrar algo de mi que no le enseño a nadie?, yo le dije: “si pero rápido que ya voy de salida”, y que me la suelta, un “Te quiero mucho” … pinche Pancracio, me salaste el día, fue tan increíble leerlo, no supe que decirte, ¿estará borracho? ¿estará yendo a terapia y le dijeron que debía decir 20 te quieros en el día? Y no es que no pueda creer que alguien me quiera, es que me cuesta trabajo creer que él, El patán, tenga conciencia de que me quiera y se haya tomado un minuto para decirlo, él tan macho, él tan cínico, el tan…patán, bueno pues me saló el día. Siempre que me pasa algo muy agradable, se me acompaña de algo no tanto, ya saben supersticiones idiotas que me sugestionan (lo sé, lo acepto) y que se empeñan en demostrarme que es verdad. Después de su declaración, salí corriendo, Jorge, mi marido, ya me esperaba impaciente, se nos hacía tarde. En el camino le platiqué lo ocurrido con Pancracio, él se extraño, sabe que Pancracio no es así y opinó al igual que yo, que quizá estaba yendo a terapia, platicábamos al respecto cuando empezó a salir humo de la camioneta, nos orillamos, supusimos que se había calentado aunque no era muy probable pues apenas tiene dos días que salió del taller. Al abrir el cofre ¡había fuego! Yo exclame tranquilamente ¿fuego? ¿Qué carajos se está quemando? , un chavo se acercó a ayudarnos, y me mandaron a conseguir una coca-cola ¿eh? ¡siiii, una COCA COLA! Me gritó el chavo buen samaritano y yo no entendía porque no agua, en fin salí corriendo entre los puestos ambulantes y ya todo estaba cerrado, encontré a una señora que no me entendía lo que le pedía (según lo que yo recuerdo, en esos momentos yo mantuve la calma, la cordura, la prudencia y me expresaba correctamente, según la señora, Jorge y el buen samaritano hablaba cosas sin sentido e inentendibles) y cuando finalmente me entendió saco un extintor (¿o extinguidor?) y salió corriendo junto conmigo a la camioneta, Jorge disparó con el extintor y bueno, el fuego se apagó. El chavo buen samaritano se quedó ahí tratando de distinguir qué carajos se estaba quemando pero no pudo ver nada, se volvió a encender y ahora el chavo actuó mas rápido y lo apagó. Todo olía horrible, estábamos cubiertos por el polvo o madre esa que sale y yo nerviosa y temblorosa.
Seguimos nuestro camino, nos encontramos con el amigo que habíamos quedado de vernos, nos iba siguiendo en su carro y había un tráfico infernal que nos hizo llegar tarde a donde íbamos.
Vamos pues, que lo ocurrido no fue para tanto pero déjenme platicarles como lo interpretó mi cabeza. (no lo dije ni lo grité, en realidad todo el tiempo ni hablaba)
Pancracio me dice que me quiere: ¡puta madre o se va a morir él o me voy a morir yo! Estas cosas solo pasan cuando algo trágico esta por ocurrir.
Vamos en la camioneta, sale humo: ¡ya se calentó y no traemos dinero, no traemos agua ni anticongelante, seguro nos quedaremos aquí, le hablaremos al seguro, llegará varias horas después gracias al pinche tráfico, tendrán que llevarnos en grúa, habrá que arreglar el carro rápido porque si no no podremos trabajar, nos va a desbalancear el presupuesto, vamos a tener que empeñar algo para terminar de pagar los gastos que se vienen este mes! Pinche madre de mecánico que se lo llevamos y no nos dijo nada de que pudiera estar fallando algo del ventilador o el depósito del anticongelante o las madres que se descomponen que provocan que un carro se descomponga. En una de esas y hasta nos asaltan, la zona donde andamos es muy insegura.
Nos orillamos, abre el cofre y no, no se calentaba, solo… salía fuego: ¡NOS MORIMOS! LA CAMIONETA EXPLOTARÁ EN CUALQUIER MOMENTO Y SALDREMOS EN LAS NOTICIAS Y SE VERÁ LA CAMIONETA EN LLAMAS Y YO EN LA AMBULANCIA MUY MAL HERIDA.
Me mandan a conseguir una coca cola: si claro, se quieren deshacer de la histérica.
Mi cabeza siempre tiende a imaginar los peores desastres, de la cosa mas simple, de la cosa mas tierna, pero no se confunda, no se malentienda, la verdad es que me divierte bastante, digamos que la adrenalina del “pudiera pasar que (insertamos aquí los peores escenarios)…” y ver que no pasa nada y todo es apacible, me gusta.
Hoy ya le agradecí a Pancracio su declaración, le reiteré que yo también lo quiero mucho. Le platiqué a Jorge lo que mi cabeza vio, como siempre se rió mucho.
Entré al blog, leí lo que ya han subido y pensé si valdría la pena escribir esto que debería ir mas bien en mi blog personal y mejor escribir algo súper ultra espectacular a modo de “despedida” o “hasta luego” para ceder el paso a otro escribicionista fijo y pasar a invitada. Ya saben, un súper cuento, un súper relato, algo que haga una especie de despedida majestuosa… pero como siempre me di cuenta que mi cabecita se estaba yendo mas allá, mejor les digo que me gusta el proyecto, que me gusta leerlos, que he aprendido mucho y que por lo tanto los seguiré leyendo, que es un placer conocerlos, que seguiré chismeando con quienes lo hago por msn y con quienes en algún momento quieran agregarme.
Juro que en todo esto pensaba, no los últimos 45 minutos, pero si en resumen, de ayer a hoy.
¡Que divertido es vomitar ideas!
lunes, 1 de agosto de 2011
La sombra de tu pesar

Y la sombra le seguía desde el día en que su padre murió, ella tenía 12 años. Su último aliento fue para decirle que la amaba, que era su princesa. Lo último que él escuchó fue a su hija diciendo que ella iba a estar bien. Pero no fue cierto.
Ella le mintió para que se fuera tranquilo, en realidad desde ese momento sabía que no tendría una vida llena de luz y color como hasta ese momento la había tenido.
La sombra de la muerte de su padre la siguió por siempre, le cubrió la cara con un halo de tristeza cuando se graduó, se le pegó a los pies cuando se casó y la hizo caminar pesado.
Un día, se le subió mientras dormía, tenía 50 años, la cubrió por completo, la iluminó de negro y la absorbió.
Su último suspiro fue para intentar esbozar una risita, la sombra, le siguió.
lunes, 25 de julio de 2011
Noches peligrosas

No puedo dejar de llorar, no puedo dejar de sentir esta desesperación y vacío, no puedo dejar de odiarme, de recriminarme.
Éstas noches de insomnio… sabía que no me traerían nada bueno; ver la televisión (y no tener cablevisión) no fueron buen remedio.
Después de la telenovela seguía el noticiero, y yo sin sueño. Abría un libro, me aburría enormemente; encendía la tele otra vez. Algún programa de “variedades” con grupos y cantantes que no conocía, después de eso: documentales en el once. De ahí el himno nacional y luego infomerciales.
Al principio, solo me reía. Artículos “maravilla” para todo tipo de enfermedades, me entretenía porque me resultaban verdaderas joyas de humor involuntario, y además ¿Quién gastaría un peso en algo así?
Pasaron semanas sin que yo pudiera conciliar el sueño a horas decentes, un libro, ejercicio, nada me resultaba tan entretenido como la tele e inevitablemente caí.
Las cápsulas de alcachofa saben horrible y sólo bajé 100 grs, el “gel reductil” te deja un apeste aunque te bañes, la ropa se te pega: no bajé nada. El “AB toner” me dejo una contractura en el cuello, el “bio shaker” da dolor de caballo y me lastimó la cadera, la pomada “cura todo” no es mas que árnica rebajada a un precio exagerado: no cura nada, el “power sex” me dejo unos mareos y ascos que me impiden sentirme sensual y cachonda, la plancha “fast and furious” quema la ropa si le pones en máximo( y tu esposo te reclama porque te dijo mil veces que él lo hacía con la plancha normal y dejaras su camisa favorita en paz), no plancha nada si le pones en mínimo, la olla para cocinar “cooking Express” deja seca la comida y sin sabor: tus invitados a la súper cena especial que preparaste, disimuladamente se hacen la vaquita y se van por los tacos porque el pollo y la pierna que preparaste saben a cartón; las pastillas para la próstata “prosta max”… son para hombres y en las mujeres tienen efectos incómodos.
Todos son estúpidamente caros y te sobregiran la tarjeta, te dejan sin dinero, con un marido molesto, endeudada, con cajas y artículos que terminan en la basura, además de un insomnio peor que el que te llevó a creerte las maravillas de tanta idiotez.
Sé que es mi culpa pero ¡parecían tan efectivos! Y hoy, en medio de mi recámara, en medio de todos los productos que compré, que no me sirvieron de nada, ocupó mis “big glass” para leer las letras chiquitas de las notas de venta y descubro que no se ve nada y que me marean; sentada sobre mi alfombra que apenas limpié con el “all clean” hay mas polvo que antes y no paro de estornudar, me doy cuenta que estoy mas endeudada, no sé como pagaré.
Peligrosas noches de insomnio para una mujer crédula y ociosa.
lunes, 18 de julio de 2011
Juvencia

Como todos los días, Juvencia tenía que levantarse a las 3:00 am para dar de desayunar a su esposo Chucho, repartidor de leche.
Juvencia se sentía tranquila de llevar a cabo la rutina común, todo aquello típico de una ama de casa - ¿acaso había otra cosa? - a ella le parecía que no. Miraba con recelo a las mujeres que trabajaban, a las madres solteras, a las divorciadas que tenían novio y a las que no cumplían cabalmente las labores domésticas. Nunca hablaba mucho de eso, no se metía en chismes ni comentarios porque eso no era de “señoras de su clase” aunque al platicar con su hija y dentro de su casa, reprobaba ese tipo de actitudes. Se jactaba de ser “muy mujer” porque además de las labores de casa, sabía bordar, tejer, coser y hacer todo tipo de manualidades, además preparaba el mole “como mandan las costumbres”.
Su matrimonio y su familia eran lo que se esperaba, ella así lo había imaginado, por eso se sentía tranquila y bien.
La señora Otilia era una de sus tantas conocidas, diez años mas grande que ella. Viuda, con tres hijas y una herencia que le permitía vivir de sus rentas. Se le veía joven aunque vestía aseñorada porque - “uno de señora debe vestir como lo que es”- decía con mucho orgullo, comentario con el que Juvencia estaba completamente de acuerdo, a sus 26 años ella actuaba, vestía y hablaba como una de 40.
De entre todas sus conocidas Juvencia sentía una inclinación especial hacia la señora Otilia. Le caía bien por ser una señora honorable, de su casa, dedicada a sus hijas no como aquellas “busconas”. Su comportamiento, pues, estaba de acuerdo a los valores y costumbres que Juvencia apreciaba, además le agradaba su charla y compañía.
Un día, cosa rarísima en Juvencia, invitó a Otilia a ver su colección de carpetas bordadas con listón en tela deshilada. Aceptó gustosa y llegó a la casa de su anfitriona con su propia colección, llevó también galletas hechas por una de sus hijas a quienes había educado para retener un marido junto a ellas, idea que también compartía Juvencia.
Mientras veían las carpetas y tomaban café, a Juvencia se le fue el tiempo muy rápido; hace mucho no se relajaba tanto ni se sentía tan bien. Habían pasado del tema de las técnicas de bordado a la educación de los hijos y lo mal que estaba la sociedad actual “tan falta de valores”. Juvencia no recordaba hace cuanto no pasaba una tarde así de feliz, se sintió cómoda y pensaba en que no quería que ese momento se acabara pero tenía que terminar, era hora de preparar la cena y volver a la rutina que terminaba con el día. Otilia entendió, no se ofendió, sabía que eso era lo prudente y se ofreció a ayudarle a doblar y guardar las carpetas, al hacerlo hubo un roce entre sus manos, fue electrizante, Juvencia sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo, jamás había experimentado algo similar, por una fracción de segundo sus miradas se encontraron, se sonrojó e inmediatamente volteó en otra dirección, siguieron platicando normalmente.
Esa noche Juvencia estaba inquieta, la mirada de Otilia le venían a la mente, intentaba desviar sus pensamientos, se repetía a ella misma que le estaba dando demasiada importancia, pero en el fondo no podía olvidar esos profundos ojos negros y el electrizante roce que le recorrió el cuerpo.
A la mañana siguiente se encontraron en el tianguis, se saludaron y siguieron el camino juntas acompañándose en las compras. Se reían, platicaban y terminaron acordando que al siguiente día cocinarían juntas. Así lo hicieron y la tarde siguiente fueron a comprar estambre, otro día se organizaron para comprar lo necesario y preparar juntas un pastel, después Otilia le platicó que tenía un recetario de gelatinas y pasaron por semanas haciéndolas todas. Las tardes eran divertidas, Juvencia se sentía viva, hacia el resto de sus actividades con mucho ánimo, cantaba aquí y allá; su esposo apenas y se daba cuenta de ello pero apreciaba que últimamente había mas postres y mejores guisos.
Por su parte, Otilia compraba material para hacer manualidades, pasaba por alguna mercería y pensaba en Juvencia, en lo que podría gustarle; compraba el listón mas bonito, la chaquira mas brillante e ideaba cosas que sabían le gustarían a ella. Se seguían hablando de usted, se decían: “señora Juvencia”, “señora Otilia” a pesar de que pasaban ya mucho tiempo juntas y parecía haber confianza entre ellas.
Juvencia se sabía feliz, sonreía todo el día y desde que Otilia apareció en su vida, agradecía despertar y le emocionaban las actividades que diario planeaban. Otilia sentía lo mismo, nunca se lo dijeron la una a la otra, es mas, nunca pensaban mucho en eso, sólo sentían.
Ocurrió que Juvencia un día se enfermó, una gripe muy fuerte la tumbó en la cama y Otilia decidió ayudarle a sus quehaceres y cuidarla. Cuando le llevó su caldo de pollo y la acompañó en su cama para que se la comiera, permaneció un rato platicando ahí con ella. Juvencia se quedó dormida y se recargo en el hombro de Otilia, eso le conmovió muchísimo, nunca había sentido tanta ternura, paso sus dedos por el cabello de Juvencia y terminó en su mejilla, ella se sobresaltó un poco y entreabrió lo ojos, vio la cara de Otilia y se sintió enormemente reconfortada, mas protegida que nunca, una sensación de bienestar la sorprendió, sonrió y volvió a dormir. Nunca antes había tenido un sueño tan profundo como el de esa tarde entre los brazos de Otilia.
Semanas después Juvencia se encontró a la señora Alicia, vecina de la colonia desde hace muchos años, la interceptó. Ella nunca acostumbraba tener pláticas comprometedoras con nadie pero la señora Alicia fue insistente en querer decirle lo que últimamente se rumoraba entre las vecinas, Juvencia accedió a escuchar. Alicia, tímidamente y con mucho tacto pero con un dejo de morbo, le contó que se rumoraba que Otilia era amante de Chucho, su esposo, que por eso no salía de la casa - ¿Qué otra razón tendría para estar ahí metidota? - y que era obvio que últimamente se arreglaba mucho mas, que se le veía muy feliz a él y que para todas era indignante que además de todo se burlara de Juvencia acompañándola a todos lados haciéndose pasar por su amiga.
Ella no quiso escuchar mas, le dijo a la señora Alicia que eso no era cierto pues nunca una mujer como ella lo permitiría, tenía clase y dignidad y su esposo no era capaz, se dio media vuelta y se fue no sin antes alcanzar a escuchar lo que la señora Alicia dijo: “ la misma reacción tuvo la señora Otilia”.
- Así que la señora Otilia ya había escuchado el rumor - pensó Juvencia mientras lavaba los trastes. No paró de llorar toda la tarde, sabía lo que seguía, no podía ser diferente.
Otilia llegó esa tarde a su casa como siempre, Juvencia abrió la puerta; hubo sonrisas tímidas y largos silencios hasta que Otilia al fin habló - Señora Juvencia, le traje esto – dijo con voz entrecortada, puso sobre la mesa una caja; Juvencia la abrió. Era un cuadro bordado en punto de cruz, un paisaje lleno de flores y colores, en la parte de abajo su nombre enmarcado con enredaderas y flores de Liz, sus favoritas. Juvencia admiró aquello y se le llenaron los ojos de lágrimas, Otilia solo alcanzó a decir - espero le guste - y sabían que era el final. Tomó su bolsa y dijo adiós, Juvencia la acompañó a la puerta y contempló como Otilia se alejaba. Antes de dar la vuelta a la esquina volteó, iba llorando, levantó la mano agitándola y Juvencia se sintió morir.
Pasaron muchas semanas para que Juvencia pudiera volver a sonreír, se sostenía en sus hijos y sabía que seguir su rutina y con su familia era lo mejor, pero sentía un hueco y no sabía qué hacer.
Después de un año todo volvió a la normalidad, ella siguió despertándose al sonido de la alarma y sintiéndose tranquila, pero nunca feliz, excepto cuando cerraba los ojos y venía a su mente la sonrisa y la mirada de Otilia junto con su aroma que percibía como si la tuviera ahí cerquita, entonces recordaba con enorme alegría los que habían sido los mejores días de su vida.
martes, 12 de julio de 2011
Lo que sucedió es que...

Versión alternativa #1
Estaba el cuervo admirándose ante un espejo, montado en la rama de un árbol y con un pedazo de queso en el pico, cuando el zorro llegó. Éste comenzó a hablar de la hermosura del cuervo y a preguntarle si su voz sería comparable a su belleza. El cuervo todo creído pensó en demostrarle que si y cuando abrió el pico para comenzar a cantar, el trozo de queso cayó, el zorro abrió el hocico esperando saborearlo; al momento pasó una liebre que ágilmente saltó y tomó el queso antes de que le cayera al zorro él no daba crédito y el cuervo pudo adivinar sus verdaderas intenciones. La liebre comió muy rico.
Nadie sabe para quien trabaja.
Versión alternativa #2
Al cuervo ya le habían dicho que posarse en ese árbol era peligroso por lo enredado y curveado de sus ramas además de lo chueco que estaba su tronco, pero él creía que sólo era falta de fuerza en las patas de los demás cuervos y que él, siendo tan fuerte, tan hábil, tan capaz, podría estar en donde fuera para degustar el rico queso que se había encontrado, así, nadie lo molestaría.
Llegó, se posó y un zorro comenzó a molestarlo, que si era muy bello, que si seguro cantaba hermoso; el cuervo volteó hacia abajo para pedirle al zorro que se retirara cuando perdió el equilibrio y sin poder sostenerse ni alcanzar a reaccionar para emprender el vuelo por lo cerca que estaba del suelo, cayó aparatosamente soltando el queso que rápidamente el zorro tomó, alejándose sin pensarlo.
Árbol que nace torcido jamás su tronco endereza.
Versión alternativa #3
No era un cuervo, era un perico. El zorro lo vio y se decepcionó pues esperaba encontrar a un cuervo come queso. El perico solo repetía palabras sin sentido.
El que es perico donde quiera es verde.
Versión alternativa #4
No era un cuervo, era un hombre con mucho dinero, no era un zorro, era una mujer guapa que tenía claras sus necesidades materiales.
Nota: vació sus cuentas.
Versión alternativa #5
El cuervo estaba posado en un árbol con un trozo de queso en la punta del hocico. El zorro a lo lejos pudo verlo y presintió que no sería difícil obtener ese queso. Los dos estaban a la espera de una grandiosa historia inspirada por Úrsula Amaranta, cuando de repente se soltó una lluvia y un viento muy fuertes que terminó por derrumbar el árbol: el cuervo voló, el zorro huyo y el árbol se llevó los cables del teléfono (y por lo tanto el Internet).
lunes, 4 de julio de 2011
Épocas de sol

Diego murió en abril de 1975, tenía 19 años.
Era mi tío, hermano de mi mamá, el único hombre de los cuatro hijos. Desde que tengo memoria se escuchaban las anécdotas de él; aún hoy, 36 años después, mis tías y mi mamá siguen llorándole, extrañándole y recordando.
Diego era el típico chavo de la época, comunista, rebelde, hippie, bohemio, sumergido en la inconformidad de la clase media baja, devoraba libros, todos los periódicos todos los días gracias a que el voceador era su amigo y le permitía pasar toda la mañana leyendo todo, escribía mucho, cantaba, le robaba despensa y ropa a mi abuela para llevársela a su carnal “El güero” y ayudarle a llevar comida diario a sus catorce hermanos, le regaló sus zapatos nuevos cuando éste decidió irse de mojado a Estados Unidos y no tenía calzado sin hoyo que le fuera útil al cruzar el desierto. Se fue de aventón a Avandaro, estando allá le dio hipotermia y fue ayudado por una familia local a la que alguna vez regresó a ver. Por supuesto que llegó hasta la casa de Maria Sabina, comió, fumó y bebió de todo, aún a su corta edad en ese entonces (doce años) estuvo en varias marchas del movimiento del 68, ya con su clara ideología revolucionaria.
A mi me fascinaba su historia, se volvió mi héroe emblemático de la adolescencia, ni el Che, ni Zapata, ni los rebeldes, ni algún grupo musical, mi héroe era Diego y me abalanzaba al cuarto de triques de mi abuela donde guardaba las cosas de mi tío: poemas, canciones, reflexiones, yo las leía una y otra vez y las hacía mías, hojas amarillentas, tinta borrosa, su firma: The Black sheep Diego 73.
También leía sus libros, biografías del Che, libros comunistas, historia de la revolución y aunque yo no entendía nada me sentía cerca de él y sentía que lo entendía.
Su vida fue corta e intensa, siempre estuvo llena de casualidades que nos heredó, como aquella cuando al subirme a un microbus veo que éste había sido tapizado en todo su interior con fotografías y curioseando me encuentro con una cara conocida, no lo podía creer, rápidamente fui al frente y le pregunté al chofer si todas esas fotos eran de él, me dijo que si y le pregunté sobre esta foto especifica (la del chavo de pelo lacio y largo enfrente de un kinder en la col. Progreso), él era mi tío Diego, le dije, volteo a verme con los ojos grandes y una sonrisa, me tomó la mano, volteo al frente para seguir manejando y me dijo que él era uno de los 14 hermanos de “El güero” , me contó que nunca regresó de Estados Unidos pero que junto con todos sus hermanos habían llorado por mucho tiempo la muerte de Diego, que había sido un ser especial que tocó sus vidas y que ese día, era su aniversario luctuoso (ni yo lo recordaba).
También ocurrió que un día revolviendo los cassettes de mi papá encontré uno de “canciones 70’s en ingles” y después de escuchar las clásicas de The Doors, Led Zeppelin y demás, me topé con una que, sin saber inglés, me gustó mucho, la tararee alegremente hasta que mi mamá se dio cuenta y me abrazó, lloró, y me platicó que cuando Diego se murió ésta canción estaba de moda y se escuchaba en todos lados.
Seasons in the sun, Terry Jacks. Desde entonces es una canción familiar, es un tanto conocida, siempre la incluyen los discos piratas en sus recopilaciones de “música universal Stereo” y nos vuelve a estremecer cuando por la calle o en el radio suena, sabemos que Diego anda por aquí.
Gracias a las casualidades, tenemos ésta canción para cantarle, y me gusta pensar, al escucharla y recordar lo que escribió días antes de morir que él la escribió, su novia se llama Michelle.
GOODBYE TO YOU, MY TRUSTED FRIEND
WEVE KNOWN EACH OTHER SINCE WE WERE NINE OR TEN
TOGETHER WE CLIMBED HILLS AND TREES
LEARNED OF LOVE AND ABCS
SKINNED OUR HEARTS AND SKINNED OUR KNEES
GOODBYE MY FRIEND, ITS HARD TO DIE
WHEN ALL THE BIRDS ARE SINGING IN THE SKY
NOW THAT THE SPRING IS IN THE AIR
PRETTY GIRLS ARE EVERYWHERE
THINK OF ME AND I’LL BE THERE
WE HAD JOY, WE HAD FUN, WE HAD SEASONS IN THE SUN
BUT THE HILLS THAT WE CLIMBED WERE JUST SEASONS OUT OF TIME
GOODBYE PAPA, PLEASE PRAY FOR ME
I WAS THE BLACK SHEEP OF THE FAMILY
YOU TRIED TO TEACH ME RIGHT FROM WRONG
TOO MUCH WINE AND TOO MUCH SONG
WONDER HOW I GOT ALONG
GOODBYE PAPA, ITS HARD TO DIE
WHEN ALL THE BIRDS ARE SINGING IN THE SKY
NOW THAT THE SPRING IS IN THE AIR
LITTLE CHILDREN EVERYWHERE
WHEN YOU SEE THEM ILL BE THERE
WE HAD JOY, WE HAD FUN, WE HAD SEASONS IN THE SUN
BUT THE WINE AND THE SONG LIKE THE SEASONS HAVE ALL GONE
WE HAD JOY, WE HAD FUN, WE HAD SEASONS IN THE SUN
BUT THE WINE AND THE SONG, LIKE THE SEASONS, HAVE ALL GONE
GOODBYE MICHELLE, MY LITTLE ONE
YOU GAVE ME LOVE AND HELPED ME FIND THE SUN
AND EVERY TIME WHEN I WAS DOWN
YOU WOULD ALWAYS COME AROUND
AND GET MY FEET BACK ON THE GROUND
GOODBYE MICHELLE, ITS HARD TO DIE
WHEN ALL THE BIRDS ARE SINGING IN THE SKY
NOW THAT THE SPRING IS IN THE AIR
WITH THE FLOWERS EVERYWHERE
I WISH THAT WE COULD BOTH BE THERE
WE HAD JOY, WE HAD FUN, WE HAD SESONS IN THE SUN
BUT THE HILLS THAT WE CLIMBED,ARE JUST SEASONS OUT OF TIME
WE HAD JOY, WE HAD FUN, WE HAD SEASONS IN THE SUN
BUT THE WINE AND THE SONG, LIKE THE SEASONS, HAVE ALL GONE
lunes, 27 de junio de 2011
Jenifer Candy

La invitación era un frasquito alargado con semillas y liquido transparente y aceitoso en el interior además de un papel albanene impreso donde después de una poesía de agradecimiento, indicaba la dirección de “la misa de acción de gracias” y la posterior “recepción” de los XV años de Jenifer Candy.
Llegué a la misa a la hora en punto, ya había algunos familiares esperando a la quinceañera y su familia, había un olor exagerado a perfume, pude ver que la mayoría de las mujeres iba sobradamente maquilladas, mucho escote y mini falda, vestidos demasiado pegados a cuerpos no muy estéticos y brillantina en el cuerpo, demasiado gel y spray en el cabello al igual que los hombres que además del tradicional traje, algunos habían optado por camisas con el logotipo Versace bordado en distintas partes, cinturones con hebillas grandes y zapatos blancos.
Jenifer Candy llegó, venía en una limusina blanca con moños en naranja y morado adornando el auto, bajaron los chambelanes que lucían un intento de smokin con fajilla naranja, corbatín morado y pañuelo bicolor, todos con acné, demasiado flacos y desgarbados y mucho gel para resaltar sus cortes y sus cabellos parados. Jenifer Candy hizo su aparición triunfal, envuelta en su vestido naranja y morado con adornos y aplicaciones en plata, blanco y dorado.
La parte de arriba quedaba muy ceñida a su cuerpo, los listones de la espalda se veían forzados y hacían saltar la lonja. En la cabeza traía una corona, y su peinado también traía brillantina además, igual que las invitadas, de demasiado gel y spray, le colgaban de cada lado y hasta sus mejillas, dos rizos que contrastaban con el cabello tan lacio y tirante de su chongo.
La misa transcurrió como tantas misas, yo tomaba fotos aquí y allá, detalles de las uñas de las invitadas que ahora con esta moda de acrílico, vuelven todo un espectáculo las manos de las mujeres.
Saliendo de la iglesia nos dirigimos a la fiesta, mi duda sobre el poco espacio de la casa para hacer una pachanga de tal magnitud quedó resuelta cuando descubrí que las mesas, las lonas, la tarima para el grupo y que todo el evento estaba sobre la calle a pesar de las mentadas de madre de automovilistas y peatones.
En mi mesa había gente desconocida, en el centro un gran arreglo que combinaba flores, globos, figuras de foami, estrellas, papel y con unicel su nombre, las servilletas de las tortillas, los saleros, los servilleteros y las fundas de los refrescos y botellas traían algún adorno en color del vestido y alusivo a la fiesta, algunos eran feos y otros particularmente horribles y de mal gusto, chácharas que en caso de llevármelas terminaría tirando a pesar de mi remordimiento por la cantidad de dinero que habrán gastado.
La comida consistió en arroz, carnitas, barbacoa y pollo con mole. A decir verdad, delicioso y lo mejor de la fiesta. Transcurrió en medio de un mariachi que tocó las mismas y deprimentes canciones de siempre.
Pasando un tiempo considerable, el conjunto musical comenzó a tocar, saludos para la quinceañera y cómo se la están pasando, comenzaron a tocar la huaracha sabrosona y baila como Juana la cubana, poca gente bailando y así transcurrió mientras mas y mas gente seguía llegando y ocupando las más de 25 mesas regadas por la calle, hasta que llegó la hora del vals.
Ya era noche, el sonido del conjunto y de la música ambiental retumbaba horriblemente, ya no se podía platicar y en medio de el mar de gente el cantante del conjunto daba instrucciones para que todos sentados esperáramos la salida de Jenifer Candy.
De Beethoven (si, lo juro) a Ray Conniff, pasando por Yanni e incluso Pink Floyd, Jenifer Candy bailó su vals junto a sus seis chambelanes arrítmicos y apáticos, mientras ella con la mirada perdida y una sonrisa boba, disfrutaba sus minutos de princesa exagerando sus movimientos y fingiendo delicadeza con las manos para terminar con los brazos extendidos alzada por los chambelanes que tenían la cara roja por el esfuerzo de cargarla, mientras los invitados aventaban pétalos de rosa que previamente nos habían repartido.
Sus hermanas pasaron a darle su último juguete, a coronarla y brindar con ella mientras su padre, evidentemente hasta la madre de borracho, declamaba un discurso inentendible e indescifrable que de cualquier modo no importaba pues ya nadie hacia caso. Yo, que hice un esfuerzo por entender sus palabras, me reí bastante al alcanzar a entender el final triunfante de sus palabras: “Hija, te presento en sociedá , sociedá, te presento a mi hija, haz de ella lo que quieras”. Con esto dio paso al baile con los padrinos que duró aproximadamente 30 minutos pues había que incluir como padrino al representante de cada familia que había ayudado con algo para la fiesta, incluso pasaron mujeres para el caso de que no hubiera un representante hombre, así fue como me enteré que hubo padrinos de las cosas mas absurdas como saleros, corona, limusina, y de arroz y carnitas. (¿Qué fue entonces lo que pagaron los papás?)
Jenifer Candy terminó su presentación con un cambio de vestuario para bailar reguetón, qué mejor muestra de que ha dejado de ser una niña, que bailar sugestivamente el perreo enfrente de toda la familia y ante los aplausos emocionados de sus padres. De los seis chambelanes cuatro bailaban torpemente, pero los otros dos hacían gala de sus habilidades y continuaban el perreo alegremente ante los aullidos y chiflidos de emoción de la familia.
Como si no hubiera sido ya bastante denigrante, al terminar la canción la familia pidió que bailaran otra a lo cual todos accedieron y apagando las luces para alumbrar sólo con estrambóticos y reflectores de color, dieron inicio al baile que se prolongó hasta la madrugada.
Yo me retiré temprano excusando otro compromiso, ya no me esperé a la partida del pastel pues ya no existía tal, y todo porque la madrina de pastel había elegido un modelo que tenía que armarse en el lugar definitivo donde lo partirían, así que la dueña de la pastelería llegó a entregarlo y lo acomodo en una mesa: varios pisos de todos tamaños, redondo y cuadrado, y cada piso adornado con fruta fresca encima. Total que para cuando habían decidido partirlo, eligieron otra mesa y había que trasladar todo el pastelote hacia el otro lado del salón, tal cosa no resultó, todo se cayó al suelo, la fruta quedó regada por el concreto, la madrina y la mamá quedaron embarradas de pastel y decidieron ya no llevar a cabo el ritual de la partida.
Así que me fui a mi casa sin pastel pero si con itacate que la señora insistió en regalarme ( y al que yo no opuse resistencia) de carnitas y arroz, mis oídos ya no aguantaban el volumen tan alto de la música, ya no podía platicar con mi acompañante, y lo que tocaban no era de mi agrado.
Nos costó salir de entre el tumulto de gente, grupos de señores ya muy tomados que apenas podían sostenerse solos y los otros grupos de niñas pubertas que corrían presurosas de un lado al otro de la fiesta con un aire de misterio y como si tuvieran asuntos importantes que atender, mientras los grupos de niños hacían intento por fumar y tomaban cerveza con notable esfuerzo por fingir que el sabor les era agradable, pero ya visiblemente hasta la madre.
Yo no supe nada mas de la fiesta hasta un mes después que me encontré a quien amablemente me había invitado, y en medio del saludo, por amabilidad, pregunté como se encontraba Jenifer Candy y si había estado contenta con su fiesta, a lo que la señora, en voz baja, contestó, que no sabía nada de ella porque ya en la madrugada, sus papás la habían encontrado fornicando con uno de los chambelanes (palabra usada por la señora) en la cocina de su casa, y habían optado por correrla en ese mismo momento sin derecho a que se llevara sus regalos, “oiga, todo el gasto que sus papás hicieron en la fiesta para que ésta niñas les pague con esto, qué barbaridad”.
Sólo dije “si, que barbaridad” y me fui, haciendo un recuento de la cantidad de veces que he ido a fiestas así y que invariablemente terminan de manera similar.
lunes, 20 de junio de 2011
Fe

A la chingada la ciencia, me vale madres. Al carajo tus argumentos agnósticos y tus aires de grandeza al afirmar que lo sobrenatural no existe porque no es comprobable. ¡a la chingada tus pinches argumentos! ¿Tú eres cientifico? ¿Tú tienes algún estudio que lo compruebe? ¿no verdad? Sólo repites lo que dicen que dicen los “estudios científicos” y con eso ya te sientes superior, te sientes certero, crees que no existe porque tu no crees ¿Qué idiotez mas grande es esa? por favor, métete tus comentarios en lo mas profundo de tu ego y a mi…a mi déjame intentar creer.
Si yo pudiera, atraparía un pedazo de tu esencia, energía, vapor, (¿De qué estas hecho?) si yo pudiera volver a verte, ahora en otra forma, o escucharte fuera de mis sueños, olerte de nuevo, sentirte. Si todo eso que dicen me pasara a mi, verte de reojo convertido en sombra, sentir el ambiente inundado por tu perfume, estremecerme con el escalofrío que provoca la idea de haber vuelto a sentir tu mano, o escuchar en medio de la noche, cuando estoy sola, que pronuncias mi nombre y yo sin saber de dónde viene.
Sé que no resucitarás, pero la ilusión de saber que aun existes y que puedes regalarme un día de estos el suspiro de tu existencia terrenal, me hace mantenerme atenta a cada rincón de nuestra casa y anhelar un encuentro, rogar en el silencio: “háblame”.
A la chingada la razón, a la chingada la ciencia y todos aquellos que con su cara intelectualoide y sus argumentos fríos me quieren convencer de que nunca será posible que yo pueda presenciarte de nuevo.
¿Existiré yo en tu plano? ¿Seré un fantasma? ¿O mi espíritu débil y pálido no ha logrado traspasar las dimensiones para llegar hasta tu mundo a través de mis lágrimas y mis ruegos que imploran un poquito de ti?
¿Será acaso que el fantasma aquí soy yo que no puedo con tu ausencia, que no entiendo el no volverte a ver?
No me importan tus propios argumentos, esas charlas de café en las que yo te hablaba de otros mundos y tus reías tan cínico y déspota. Déjame guardar un cachito de tu nueva forma en un frasquito para poder soportar estos días, manda al olvido tu razón, ven y prometo fingir ante los demás que nada ha pasado, prometo decir que creer en fantasmas es de ignorantes y que la ciencia esta en contra de esto, aunque igual que todos sepa que eso no es verdad.
sábado, 18 de junio de 2011
Circuito cerrado

Estaba todo listo, Ros había convocado, 13 habían respondido y ahora Dark terminaba el diseño del blog. El primer tema: presentar al otro escribicionista con el que compartías día; poco tiempo para conocerlo, preparar un texto y tratar de impresionar al resto de los escribicionistas, o al menos no quedar mal.
¿Qué posibilidades había de que ocurriera esto? No sé, una en un millón, quizá más, pero así sucedió. Cada quien, desde su casa, su trabajo, en sus respectivas ciudades, pero extraña y mágicamente todos al mismo tiempo, el 30 de abril de 2011 a las 6:00 pm hora del centro, se encontraban concentrados preparando su post, el primero en el blog.
Se podía ver la intensidad en sus rostros, tecleaban rápido, algunos revisaban sus borradores a mano, tachaban, corregían, otros en Word escribían y borraban, los mas arriesgados escribían directo en Blogger. Fumaban, tomaban café, cerveza, refresco, comían chamoy, oían música, veían la tele. Cada uno con sus rituales al momento de escribir.
Yo se lo adjudico a la enorme intensidad que tienen todos, a la pasión, a la emoción, eran 14 mentes ocupadas en el otro y pensando al mismo tiempo en el resto del equipo, el poder de la mente, la magia de la casualidad, la vida en la sinvida de cables, ondas, y fibra óptica, pero ocurrió que los 14 se conectaron, un debraye colectivo le llamo yo.
Eran las 6:30 de ese mismo 30 de abril, todos sintieron lo mismo al mismo tiempo, comenzó con un escalofríos por todo el cuerpo que comenzó por las manos pegadas al teclado, subió por la cabeza y recorrió todo el cuerpo; Fernando volvió a su alrededor desconcertado, Ros sonrío ligeramente, Malquerida se levantó buscando a alguien alrededor, Úrsula frunció el ceño, Dark recordó a Siracusa y ella a su vez sintió a Dark, pinchesendic siguió concentrado y sólo se rascó la oreja, Ntqva dejó que le temblará el cuerpo y lo disfrutó, pherro y ojt se estremecieron extrañados y se molestaron por que les quitaba concentración, tintasangre se reclinó en su asiento y le dio la última fumada al puro, Dr. Gonzo levantó la vista y supo que algo extraño ocurría, destroyer exclamó : ¡ah chinga! Y fototropismo entendió enseguida qué pasaba y se dispuso a disfrutar. No era un escalofrío cualquiera, era mas bien de esos que te vienen inmediatamente después de que alguien que te atrae suspira o aun mejor… emite un gemidito, cerca de tu cuello… o de tu oreja.
Ahí inició todo, escalofríos en el cuerpo, imágenes confusas en la mente, ya no podían fijar la vista en el monitor, con la mirada perdida disfrutaban las imágenes en su cabeza, había olores, sensaciones, aliento entrecortado, su propia respiración chocando contra el cuello de alguien mas.
Catorce personas en un mismo alucine, conectados entre sí, en su obsesión por conocerse, conocieron mas allá de cada uno. La pantalla frente a ellos se disolvió y se convirtió en una imagen mezclada de cuerpos desnudos, cabellos enredados, bocas, ojos, manos.
La suave piel de ella al contacto de las manos fuertes y ásperas de él ¿Quién estaba sintiendo a quien? Subió hasta sus senos, frotó los pezones ya erectos, se oyó un gemido fuerte que al mismo tiempo todos pudieron oír, retumbó en sus cabezas, los hizo exaltarse aún mas, un conjunto de respiraciones profundas y aceleradas se oían por todo el espacio, mientras las manos suaves y delicadas bajaban hacia el pene y lo frotaban rítmicamente al mismo tiempo que le susurraba “quiero tenerte dentro, mucho gusto en conocerte”.
Había manos por todos lados, cuatro manos las tocaban al mismo tiempo, su fantasía, esa que creían que nunca podría cumplir, se estaba realizando, algunos de ellos seguían frotando sus senos, los otro habían tomado su cintura con una mano y con la otra jugaba con su clítoris.
Ellas seguían frotando un pene y lamiendo otro, rasguñaban las espaldas de ellos, acariciaban sus nucas, gemian cerca de sus oídos, se retorcían, gritaban y ellos respiraban fuerte, vigorosos, mientras todos se perdían, confundían imágenes, dejaban de escuchar y al unísono imploraban, explotaban hasta escucharse un solo grito placentero compuesto de voces dulces, suaves, fuertes y carraspeadas… llegaron juntos al final, un orgasmo colectivo que los hizo abrir los ojos y ver frente a ellos sus pantallas, con sus textos, algunos por terminar, otros apenas comenzando.
Cada uno se extrañó de lo ocurrido, algunos lo olvidaron rápido y volvieron a su tarea, otros voltearon a revisar si alguien los había visto, otros entraron a los perfiles de cada uno para buscar fotos, imágenes de cuerpo entero, corroborar si eso que habían visto estaba apegado a la realidad, algunos mas se conflictuaron, se preguntaron qué había sido eso, pero todos pensaron que sólo a ellos les había ocurrido, quizá no volvería a verlos igual, pero obviamente no sería un tema de conversación en la próxima junta por Messenger.
Al paso de las semanas olvidaron el tema, la polémica, los ejercicios, la rutina de sus respectivas vidas acapararon y relegaron lo ocurrido, hasta que un día descubrieron en la parte derecha del blog que anunciaba el próximo tema que Fototropismo, que desde que sintió el escalofríos lo pensó, había propuesto un relato erótico que los involucraba a todos.
Había que ocultar, cambiar nombres, no ser obvios, pero en todos, a pesar de algunos de ellos ser muy open mind, había cierto pudor, no querían evidenciarse y quedar descubiertos de con quien habían estado. Nadie sospechaba que a el resto del equipo le había ocurrido lo mismo.
Salieron todos airosos del ejercicio, muy buenos textos, erotismo, pornografía, sutilezas, descripciones explicitas, y yo sólo me pregunto si él recuerda lo que le susurré al oído, lo que me gritó él, y si aquellos dos recuerdan lo que en ese momento se juraron.