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domingo, 22 de mayo de 2011

TINTO en SANGRE



Duarte era una ciudad pequeña,  escondida en las Bahamas, entre el nuevo y el viejo mundo, un paraíso tropical de arenas blancas y aguas azul profundo.


Refugio de piratas como yo, que al servicio de la corona Española, esperábamos al acecho a cuanto barco enemigo pasara.


Hombres sin más futuro, que mañana, sedientos de riqueza y poder.  Donde la ley del más fuerte, el más sanguinario,  es la única que vale.


Tarde quince años para convertirme en Capitán del Quimera.  Un viejo Galeón más rápido que ninguno, con veinte cañones por banda, velas a prueba de tormentas y 300 hombres dispuestos a morir por un puño de oro.


-¡Barco a la vista!  -gritó el vigía- Es una flota de tres barcos ingleses, Mi Capitán.


-¡Prepárense para abordar!  -grité de inmediato y vi con orgullo como mis hombres comenzaron a izar banderas  y alistar cañones,  con tal destreza que parecían uno.


Rápidamente, nos acercamos a los barcos, sabíamos perfectamente que sólo uno llevaba oro y los otros dos eran señuelos llenos de esclavos. Así que al grito de guerra los hundimos.

Los cañones tronaron haciendo temblar el océano. Mientras abordábamos la nave insignia, como lobos hambrientos de sangre, mordiendo, matando, muriendo,  hasta conquistar el barco, dejamos sólo a un inglés con vida. Al cual liberaríamos en alguna isla cercana para que contara  la historia y creciera aún más la leyenda de Tintasangre.


Con el oro obtenido, regresamos a Duarte, a celebrar nuestro triunfo, hubo gran algarabía en el puerto, y mis hombres eran agasajados con toneles de ron y whisky. Los tambores incitaban a las mujeres  a mover sus caderas con lujuria, como solamente las mulatas saben hacerlo.


Yo,  me fui apartando de los demás, -un Capitán no debe emborracharse con sus marinos -me dije, queriendo convencerme de mi soledad.  Entre tragos amargos la noche  transcurría, de pronto vi que uno de mis hombres, jalaba y maldecía a Ruth, la esclava mulata que servía los tragos.  Mi alma se encendió como brazas y comencé a gritar que la dejara. Mientras corría contra él, saqué mi cuchillo y se lo enterré en el vientre. El maldito cayó a mis pies. 


De pronto sentí calor, mucho calor, luego frio..mis piernas temblaron y un malestar sordo se apoderó de mí, toqué mi pecho. El Capitán Tintasangre, tinto en sangre. 


Perdía la vida…por una mujer.  

Nadie se escapa…


Estaba un día el destino recogiendo a una de sus víctimas cuando...

Y qué si no quiero???… y qué si no me da miedo???… y qué si no me voy???… y qué si agonizo por siempre???… y qué si no me mueve???… y qué si es cuando yo decida???… y qué si me comen los gusanos en vida???… y qué si me quedo solo???… y qué si me quedo ciego???… y qué si olvido todo???… y qué si todos insisten???… y qué si es natural???… y qué si se agota también el tiempo???… y qué si se acaba la luz???… y qué si se acaba la fe???… y qué si me quedo sin enemigos???… y qué si fue uno de mis designios???… y qué si ya nadie cree en mí???… y qué si yo mismo pierdo el piso???… y qué si se agota el universo???… y qué si soy ilusión o realidad???… fue mi capricho crearla y es mi capricho evadirla… por favor, destino!!!... qué no ves que soy Dios???


Rola:
UNKLE - Another Night Out

sábado, 21 de mayo de 2011

Mercadito del Suicidio




Oh, sí. Usted ha sido un don nadie toda su vida. Ya sabe, tratando de impresionar a los demás, buscando algo que defina el hecho de que su persona esté ocupando ese lugar en el mundo, y así busca ese franco spot que esperó toda la vida.

Pudo ser un triunfo laboral, escolar, profesional, personal y esperó durante años y tras muchos esfuerzos, un día hizo una exposición sobre todos esos temas que conoce tan bien, sobre un contrato que haría que su empresa, su agencia subiera tan alto que usted sería el héroe y bueno, la cagó. Bien, no tuvo oportunidad de componerlo.
Tuvo la mejor jugada de su vida hace 25 años pero falló el gol y ahora se la pasa recordando el juego de su vida y bueno, de cómo falló el gol. En este mundo de triunfadores se fue haciendo un pasito al lado, luego un pasito atrás, luego dos, luego tres y su inmunda vida valió para puro pito. Ahora usted está decidido a terminar con su vida. En efecto se dio cuenta de cosas fundamentales y ahora mismo se las enumero:
1. Usted no es especial
2. Su vida no tiene sentido
3. Usted no vino a este mundo como producto del amor y la planeación y la ilusión de una pareja de enamorados
4. En serio, usted no es especial

Y así, llegamos a este estadio de su vida, en el que el panorama no podía ser peor. Usted ha decidido tomar su vida, arrancar de las garras de ese dios injusto y socarrón que le ha dado la espalda, lo único que posee a estas alturas: su persona, su respiro, su vida. Y usted está en todo su derecho de escupirle a dios en la cara, usted está en toda la posibilidad de hacerlo y ha tomado la decisión correcta. Pero ¿no es esta oportunidad de arrancar su miserable formato b de la faz de la existencia, con estilo? Piense, reflexione. ¿Qué le parecería que su porquería de vida, se retire de una forma que deje huella? ¡Sí! Esa huella que nunca logró dejar entre nosotros, ¡déjela estando bien muerto! ¡Pero déjela en su forma de morir! Aquí, en el Mercadito del Suicidio de Toño Memelas, le surtiremos de las ideas, conceptos e instrumentos necesarios para que, cuando se lo cargue la chingada, deje real huella del acontecimiento.

Pero no vayamos tan rápido, déjenos mostrarle algunas de las originales ideas y estilos que el Mercadito del Suicidio ofrece:

La meada eléctrica: Usted podrá retirarse de este mundo, de una forma hilarante y original. Nosotros le proporcionaremos una pila recién cargada con un voltaje de hasta 15 voltios y la sal yodatada para que, cuando usted menos se lo espere y le agarren las ganas de tirar el agua, en su paso al mingitorio, reciba una descarga eléctrica sin igual, que subirá como cascada inversa por sus meados. ¿Se lo imagina? ¡Una descarga al pene que le freirá de inmediato los testículos y le durará el apretón de cicirizco post mortem! Su muerte será mencionada en susurros hasta cinco generaciones después y los niños harán bromas con “el tío huevos fritos”, que dará momentos de solaz durante mucho rato a sus deudos. Ideal para gente con sentido del humor.

El suicidio - sacrificio: Usted nunca pudo pero ni ayudar a una dama a bajar del autobús durante toda su vida, pero ¿y si su muerte es un hecho heroico? ¿Un hecho que inspire a los demás a ser mejores personas? Ahora usted puede lograrlo. Nosotros pondremos a su disposición a un grupo de elite en defensa y ataque personal, así como habilidosos asesinos en modalidad pistola calibre 9mm hasta magnum 45 (consultar lista de costos de adquisición), cuchillos, chacos, arco y flecha o sierra eléctrica. La cosa está así: usted va por la calle caminando tranquilamente cuando de repente, atestigua un asalto ¿hará lo mismo que esos cobardes que aprecian demasiado sus vidas, echándose a correr lejos del lugar? ¿Correrá a esconderse mientras temblorosamente marca el número de urgencias? ¡No! ¡Usted, va a salvar el día! Se enfrentará a los villanos con valentía y arrojo. Los apaleará y humillará, demostrando que en su cobardía, tendrán que usar el arma para poder detenerlo. Después del detonante que lo postrará a usted como todo un héroe (muy probablemente le erijan una estatua, de las autoridades populistas, todo se puede esperar) su cadáver será tratado mejor que al presidente por sus gatos. Usted morirá, justo como lo deseaba pero vivirá en nuestros corazones para siempre (Por una módica cantidad, incluirá un pandillero extra o un ninja; a escoger en Modalidad).

En fin, esta es sólo una muestra de los estilos de decesos voluntarios que El Mercadito del Suicidio ofrece. Nosotros no somos la atanasia ni la pambacea, pero sí somos su mejor opción, su vida puede cambiar ahora. Llame al 01 6837383 222766. El Mercadito del Suicidio, donde estamos interesados en verlo morir.

SEÑOR MATANZA


Hace poco beatificaron un papa, el del pueblo, así es gente escribicionista, Karol Wojtyla; al día siguiente asesinaron a la mayor figura de una guerra santa, así es gente escribicionista, Osama Bin Laden; y unos días antes una pareja real se había casado, así es gente escribicionista, Kate & Memo. Sólo falta descubrir un nuevo continente y volvemos al siglo XV.

Esta introducción no tiene nada que ver con el cuerpo del texto, era para calentar el ambiente nomás. Una vez calientes, entramos de lleno. Aquello por lo cual estamos reunidos el día de hoy es para discutir y debatir sobre la muerte como matanza. Escudriñando en la RAE, Matanza significa “Acción y efecto de matar”; y Matar, “Causar muerte”. Entonces estos términos “muerte” y “matanza” tienen alguna relación. No es de locos entablar discusión sobre la muerte como matanza, o ¿No?

El ser humano es un animal, por eso al alejarse del reino animal este se deshumanizó. Antes tenías que cazar tu comida, ahí te quisiera ver. Ahora creemos que un filete congelado es la forma natural de carne. No vemos ese proceso previo donde la sangre corre y los fluidos se estrujan. Sacrificamos millones para satisfacer nuestro voraz apetito, antes también lo hacíamos; la diferencia es que el sacrificio era público. Éramos unos salvajes al contemplar tremenda masacre, más bestial que regodearse en la sangre no hay; al menos eso nos conectaba con nuestro lado animal, éramos parte del todo. En cambio ahora, estamos totalmente deshumanizados. Ajenos de este genocidio animal, ya parece pogromo eucalíptico, perdiendo contacto con lo natural. Hasta aquí, la muerte como matanza de otras especies. En adelante, la matanza a la misma especie.

Lo mismo sucede en nuestra manera de guerrear, es decir, en dar muerte para sobrevivir al otro. No es igual pelear con hachas que hacerlo con rifles. La proximidad de la guerra nos bestializa, nos regodeamos en la blasfemia llena de sangre. Cortando extremidades, salpicando sangre y causando muertes. Hoy en día es otra cosa, aprietas un botoncito y ¡Boom! Una ciudad desaparece del mapa; evitaste cortar extremidades y salpicar sangre para llegar al mismo objetivo, causar muertes. Sin embargo, esta diferencia entre lo gore y lo cómico es la que nos deshumaniza. Una vez más, perdemos esa conexión con lo natural. A modo de conclusión, se brindará una pequeña razón concluyente para que concluya hoy por hoy:
Nos falta humanidad.

viernes, 20 de mayo de 2011

Poco probable




La época de crisis me ha vuelto rica y exitosa, sin querer.
Igual que Silvia Plath he intentado desesperada y maldita suicidarme una y otra vez… sin mucho éxito.
Contrario a lo que escribía Benedetti, no me place hacerlo en domingo, para cuando me encuentren ya estaría fría y tiesa, y seguramente luciría descompuesta.
Los intentos desde que tenía catorce años siempre se han visto frustrados por eternas situaciones. Con cuchillo en mano, creía que lo mejor era esperar a mi padre que estaba de viaje, que si lograba entrar a la universidad sería más dramático hacerlo sobre los papeles llenos de bocetos en sanguina.
La melancolía me invade una y otra vez inundándome de frascos de pastillas, de navajas sin filo, de venenos baratos. El problema es que solo termino rota y mientras remiendo pedacitos, retomo el plan infalible que me ayude a llegar al final.
Buscando salidas, una noche en internet encontré mucha gente ansiosa, como yo, mortificada de leer sus historias decidí ayudarlas. Nos unía el mismo problema, ya nadie creía que lo haríamos.
El resto fue muy fácil, solo les doy una manita para que no haya más pretextos. Sin dejar huellas, con total garantía, preparo todo al detalle para que nadie dude que fue por propia mano.
Eso me agrada, pero he tenido que postergar un poco más mis propios planes, ¡tengo tantas llamadas que atender… !

La Muerte y El Tiempo.


Obedece esta vez, Eva
y serás eterna.
Es mi promesa que sobrevivirás por interminables eras.
Te haré dueña del silencio, estarás sobre cualquier deseo,
no te vencerá ningún motivo.
Dominarás por siempre sin sufrir fatiga.
Otorgarás quietud a toda plenitud.
Nada habrá de perturbarte, Madre primigenia.
Descubre que en el vacío no hay hastío.
En un sueño de polvo irán a Ti las almas.
 
Desprecia tus vestidos, toma este manto de noche sempiterna.
Cierra los ojos, ignora los sonidos,
libera a tus manos del esfuerzo,
aspira profundamente el olor del barro al que retornas.
Simplemente polvo, ni amable ni torvo.

Despojada de sentidos, no te han de conmover llantos ni rezos,
imparcialidad tendrás ante burlones o solemnes epítetos.
Señora de las sombras, final de todas mis obras.
La Muerte te llamarás, si aceptas.

Escúchame Mujer, es la última oferta que te hace el Señor de los Destinos.
Al termino de nuestro andar, inesperadamente recibimos,
la dadiva que creíamos perdida.
Yo, su eterno siervo, llamado ahora El Tiempo,
dispuesto estoy a desposarme definitivamente contigo.
¿Acaso ya no me recuerdas?
Soy Adán, aquel con quien saliste llorando del paraíso.
Asume sin temor este nuevo e interminable compromiso.
No lo aquilates como un premio, tampoco lo consideres castigo.
Es un designio incuestionable; Tú y Yo, otra vez, los elegidos.
Inmunes como al principio, exentos de otro fallo.
Recobraremos después de la vida a todos nuestros hijos.

jueves, 19 de mayo de 2011

Día 51.

Dice mi madrina que el frío que tenía mi cuerpo cuando me estaba vistiendo nunca lo había sentido, dice que era extraño, raro, diferente, era el frío de la muerte, el frío que llega cuando ni el cuerpo tibio de mi madre pudo quitar.
Comenzó poniéndome la camiseta que me pondrían el día de mi bautizo, el pañal de algodón, el fajero, los calcetines y los zapatitos de estambre blanco.
La túnica con el moño azul en la cintura y el manto blanco, me veía tan linda lástima que no podía sonreír, estaba muerta.
Mi cuerpo delgado y frío fue acostado en el ataúd que mi padre compró para mi, me arroparon bien con la cobija de lana que no me daba calor, me pusieron unas flores blancas en las manos cruzadas sobre mi pecho antes que se pusieran duras y no pudieran más moverlas, quietecita comencé a presenciar mi funeral.

Estoy aquí en este lugar vacío donde hay otros como yo que caminan hacia ningún lado dejando que sus pasos los guíen hacía algún lugar conocido, es el limbo, el lugar donde la nada reina, mi cuerpo choca con otros buscando algo, alguien, hay muchos como yo sin saber hacía donde ir.

No hay risas ni llantos, se puede sentir el silencio voraz que nos arrastra a todos los que no fuimos bautizados, mi madre católica dice que para que pueda encontrar un sitio en el valle de los muertos me tiene que vestir de algún santo o virgen como lo hizo mi madrina conmigo. La virgen de la Medalla Milagrosa, de azul y blanco, de virgen que fue a dar al limbo el lugar de la nada.

Una lágrima le escurre a mi madrina, teme lastimarme al verme tan frágil, la pena no le deja ver que ya nada puede lastimarme, mi padrino le ayuda pero él no es fuerte a él le da miedo verme dormida sin esperanza de volver a despertar y se retira para que mi madrina lo haga sola, termina de vestirme acomodándome en esa fría caja blanca donde descansaré por el resto del tiempo. Los familiares y vecinos llegan, todos lloran, traen flores blancas con cirios y veladoras que encienden para enseñarme el camino que debo seguir. Una corona de flores con un listón blanco que lleva escrito el nombre con el que nunca seré llamada: Alejandra Vanessa.

Quiero calentarme un poco me estoy helando, quisiera que mi madre me abrazara que me pusiera cerquita de su corazón a ver si así renace el mío pero nadie me escucha, los llantos no dejan que me oigan. Mi madre está tan ensimismada en su sufrimiento que no se da cuenta que la necesito cerca para sentir su aliento, sus brazos que me quiten este frío que me lastima mucho.
Escucho los rezos pidiendo a dios por mi para que me deje entrar al cielo, que olvide que no me bautizaron que olvide que soy tan pequeñita que me da miedo llegar al limbo donde nunca más veré nada pero dios no me escucha, no los escucha.

Mi padre me carga sobre su hombro para llevarme al panteón, va llorando se estaba encariñando conmigo, mi madre ha dejado de llorar resignada a nuestra separación, la gente detrás cargando flores cantan loas a una niña muerta.
El polvo del camino se va quedando en sus zapatos mientras tropiezan con piedras y hoyos que llevan a la cima del cerro de Chimalhuacán donde está el panteón, el sitio donde me dejaran para siempre.

Llegamos al lugar donde me van a enterrar, un tipo dentro me carga acomodando el ataúd, veo caer la tierra sobre la caja haciendo que mi madre rompa en llanto y que quiera venir conmigo, mi padre y mi madrina la detienen hasta que terminan de echarme toda la tierra apisonándola, pareciera que no quieren que me escape de este frío lugar.
Oigo poco a poco como las voces se van apagando, el llanto de mi madre es el último que escucho. Todo se ha puesto oscuro, tengo miedo me han dejado sola aquí, ¿no se dan cuenta que estoy asustada, que soy muy pequeña?
No entiendo qué pasó si todos éramos tan felices, tenía unos padres que me querían mucho, una casa que apenas estaba conociendo, unos juguetes que apenas empezaban a llamar mi atención, todo era tan bello pero se acabó, se acabó un día, el día 51 de mi vida en la que estando tan cómoda durmiendo al lado de mi madre se me olvidó respirar.










miércoles, 18 de mayo de 2011

La casa duele



La ventana, de tan dolorosa
no acepta que salte por ella
sin ser tuya, Muerte
tampoco de la vida.

Aquí no está mi madre
ningún reclamo……….. lo sabes
sólo me falta………….. lo sabes
su ausencia me mató de a poco,
la noche tan igual y sin sus ojos
con el hueco de su mirada tan en los míos.

Ven, siéntate
adentro –siempre– lo mismo:
insomnio, café frío, mis manos en penumbra
máscaras para todos… mascaritas, mascaritas
muebles con tantas ganas de morir
que no parecen estar vacíos.

Acércate, Flaca
suspiremos por ella
por sus platos de sopa
por las bendiciones que dejó tras la puerta.

Su muerte es mi pretexto, el nuestro
como para emprender olas al vuelo
estas lágrimas, las más largas
estallan en el silencio
y hacen más grande el mar.

Míranos: puntuales, tercas
con la costumbre de rezar por noche
Tú que sabes de ella y su última mirada
¿te miraba?
Yo con falta de su abrazo
de su abrazo de ti.

Escucha la ausencia
el bullicio con el llanto entre las sombras
no, no es Ella
ni el viento deshebrando mi cabello
es la casa y su desgaste
el crujir de los muros, que de tanto llorar
vuelven moho los suspiros.

Llévale un abrazo
uno, el más grande
dile que es mi calma cuando duermo
llévalo hasta allá, tan lejos
donde nunca más morirá
donde está quieta y en todas partes:
jamás en mi olvido.

Los ojos de Eduardo y las letras de Estela


Últimamente mi mente anda muy torcida, todo miro diferente, no sé cómo explicar en qué radica esta rareza, -Quizá sólo sean mis ojos –lo digo en voz baja, mientras me siento en cama a despabilarme un poco. Aún no sé cómo explicar esta diferencia, esta cosa distinta que noto entre tanto y tanto acto repetido. Últimamente he notado el frío más intenso, el silencio es como una eterna penitencia y las visitas a la cama cada vez van siendo menos.

He pasado un par de horas en el espejo, buscándome el rostro, examinando como es que se ve todo desde el otro lado, me veo de pie, una silueta y sólo alcanzo a ver un rostro blancuzco…hay días, como hoy, de tanto frío, de niebla tan densa que todo luce extraño, la ciudad desde la mar hasta mi cuarto luce espectral y blanquecina. Odio estos días en los cuales no puedo verme en el espejo, ni ver como es que realmente soy, en esos momentos creo ser un yo distinto, verme distinto.

En el último año que me cuenta, el sueño me ha ido abandonando, más no los sueños, estos son un tanto extraños, siempre hay dolor, un nauseabundo olor que nunca logro identificar, oscuridad, una eterna oscuridad pero de pronto una mujer surge entre las sombras, habita entre mis sueños, y entonces la cosa ya no es tan insoportable, aunque nunca he logrado verla frente a frente sé bien como es… podría pintar un cuadro sobre ella.

Es ella entre mis sueños, lo único por lo cual procuro a veces dormitar, entre dolor y nausea sólo voy a cama buscando su aroma, un rastro de ella, en algunas ocasiones me abraza, la puedo oler y sentir tan real, aunque a veces el dolor es tan fuerte, que apresuradamente me despierto… y las cosas se miran distintas, fueras de lugar, diferentes. Ese cuadro ¡Por dios, se mira diferente! y mi reflejo luce un tanto extraño y distinto, creo estar enloqueciendo, -Quizás sólo sean mis ojos ya lo sé –reiteradamente lo repito.

Tengo ganas de cruzar la puerta correr hacia la playa y ver a dónde es que guía ese faro a la distancia, más en la playa nunca he encontrado alguna barca, ni botes, ni veleros… ¡Qué extraña playa! Algunas veces sólo niños se miran a lo lejos entre la arena jugando a hacer castillos, he recorrido esa playa hasta el cansancio y nunca le he encontrado fin.

La noche me ha llegado hoy inesperada, apresuro mis pasos hacia el cuarto, hoy como todas las noches no tengo sueño, no deseo dormir…aunque soñar con ella, quizá

Quizás solo sean mis ojos, que entre dolor y sombras a ella buscan.







***

Yo sé que me escuchas, que me puedes sentir con sólo estar cerca de ti, que puedes oler mis cabellos, que cuando te tomo de la mano sabes que es mi mano, y no la de alguien más, que soy yo en especial quien aprieto la tuya, que estoy yo a tu lado, como un faro esperando en puerto por tu arribo, apuesto que aún sabes como es  mi rostro y como mis ojos enternecidos te miran, quiero que tengas en mente mi rostro, el de ya hace algunos años que congelado se quedó en una eterna espera… por lo menos a todo esto me aferro.

***

¿Dónde estás? He tratado de encontrarte en cada centímetro de tu cuerpo, a veces creo que andas perdido entre tu cuerpo y que las ideas y la voz han de andar perdidas por tu espalda, sin encontrar la lengua, ni los ojos o tus manos…que tan lejos de ti mismo te habrás ido ¿Dónde estarás?

***

No sé cómo será eso de estar tan continuamente dormido y así dormido seguir durmiendo, para después dormir… sólo dormir. Te imagino en un sueño, contento, te imagino en un sueño eterno, te imagino creyéndote árbol,  floreciendo, te imagino en alas, y de vez en cuando hundiéndote en lo profundo de los mares en travesías extraordinarias…te imagino como un tesoro oculto, te imagino feliz, te imagino riendo.

Pero a veces Eduardo, la imaginación se me agota por completo, y sólo te miro tendidamente quieto, te veo, tan tremendamente quieto, tan ausente, marchito…y tú no eres planta que yo pueda regar, tu cuerpo, al igual que nosotros, comienza a vencerse,  de tu piel comienzan a salir como brotes, y tristemente me asusto al pensar que tu cuerpo como el grano ya busca la tierra.

***

Perdón, por no soportar verte lentamente evaporarte, y aunque yo no lo quiera, tú seguidamente te evaporas, te evaporas cada vez que cierro los ojos, cada vez que suelto tu mano…  ya no quiero dormir, me resisto a dormir porque creo que por las noches en caprichos de la luna empequeñeces y a diferencia de las mareas tu te vas y te recorres sin vaivenes, te nos vas para no volver.

***

Me dicen que hay que “apagar”…y no puedo más que soltarme en llanto ante atroz idea, apagarte como si fueras una máquina, como una simple vela, como si tú ya no sintieras, es que no puedo dejar de pensar en cosas terroríficas, en hacerte en la lejanía tan solo, confundido, tan triste y así, sin decir nada, simplemente apagar tu corazón, tus labios, desconectar tus ojos, apagar las esperanzas, dejarte ahí tendido, estúpidamente tendido, apagado, inservible, frío.

***

Dicen que sufres, que tu corazón ya no sabe de latidos, que estas aquí tendido, extendido en una prórroga de tiempo, dicen que ya no estás dormido, que esto ya no es estar dormido, que te fuiste y que sólo dejaste ahí tu cuerpo entre sábanas y dolores.

***

“Sí”, y fue el “sí” más doloroso de mis días,  morirte, morirnos, nos muere algo junto contigo, somos solemnes Eduardo y contigo nos muere algo en triste soledad perpetua.
Te apagamos, y conjugo el verbo para hacerme a la idea, te apagan, te apagamos, nos apagamos,  me apago yo contigo, y mi última esperanza descansa en la oscuridad de polvo, en tinta sobre hojas, sólo letras te acompañan… sólo tierra y un puño de letras.


Estela

EL PRIMER MUERTO QUE VI


El muchacho tenía un apodo que no puedo recordar, sólo 17 o 18 años de edad, yo 7 u 8. Calvillo, Aguascalientes donde lo conocí; Calvillo, pueblo chico oloroso a guayaba, región de nopales silvestres. El chico era conocido de mi padre, bromeaban en los casuales encuentros en la plaza. Mi padre le dada dinero por nada, mucha gente lo hacía, él no parecía estar bien.
Un día me dijeron "está en la Presidencia, lo encontraron ahogado en el río". Otros chiquillos y yo fuimos corriendo y lo que vimos fue dantesco. Su cadáver estaba en el piso con la cabeza recostada en las piernas de su llorosa madre. Pálido e inerte, de su boca emanaba espuma surgida de su última exhalación; su ropa aún estaba mojada. Regresé solo a mi casa, olvidé a mis amigos. Nunca había visto  un muerto, entendí que la gente  podía morir sin llegar a vieja. Me quedé con eso, no lo comenté a mi madre ni a nadie; tener 8 hermanos implicaba  hacer cita para hablar...agenda llena siempre. Ella tiene 80, hoy tengo cancha libre para hablarle, no sé si comentárselo; no creo que lo recuerde. Además, haber trabajado en el Hospital de Tecomán me dejó ver la muerte y los muertos hasta que ya no me dolió. Es la vida, es la muerte.

martes, 17 de mayo de 2011

Abundio






Tenía un pez que se llamaba Abundio
 se murió, lo eché a la taza del baño, se fue
 y lloré, pero ya no.


El muerte y el reloj.


Ese hombre había sido un tipo arrogante toda su vida, se había vuelto al ateísmo desde edad temprana después de  perder a sus padres en un accidente y quedar huérfano bajo el cargo de su tía. Estudió medicina, lo cuál acrecentó más sus dudas sobre los poderes divinos. Dejó de creer en dioses, pues estos nunca lo escucharon. Comenzó a creer en diablos, y sentía que ellos lo escuchaban, pero sabía que era peligroso tenerlos de aliados. Así que decidió llevar una relación somera con aquéllos. Ellos le aconsejaban que le temiera solo a El muerte, el era quien en realidad tenía control sobre su destino, no ellos ni dioses. El hombre nunca supo porqué lo llamaban El muerte, en lugar de La muerte como hacen todos.

Así pasaron varios años, el dejó de ejercer la medicina y se dedicó solo a armar y construir relojes, esa era su mayor pasión, en cierta forma sentía que le daba poder sobre el tiempo. Nunca se enamoró en realidad, aunque tuvo a varias mujeres durmiendo en su lecho. Nunca odio en realidad, aunque tuvo a varios enemigos. Nunca hizo nada bueno ni nada malo. Cuando salvaba una vida por sus conocimientos, la gente se lo agradecía, pero el solo contestaba, son cosas que pasan. Cuando alguien moría por su incompetencia o porque ya no se podía hacer nada y la gente le reclamaba, el solo decía, son cosas que pasan.

Su vida se fue volviendo triste y llena de soledad, comenzó a temerle a El muerte, el sabía que no quería morir sin trascender, sabía que no quería que su existencia se limitara a un recuerdo vago como el médico retirado que construía el tiempo. Dejó de dormir bien por las noches, en cambio, la noche la dedicaba a tratar de perfeccionar relojes, eso le ayudaba a apartar de su mente a El muerte.
  
Una ocasión mientras trabajaba de noche en un reloj cucú, sin darse cuenta se quedó dormido y soñó, cosa que pocas veces ocurría. En su sueño, apareció una niña de aspecto inocente, tenía la piel blanca y los codos raspados, el cabello lo llevaba trenzado a la altura de los hombros, era de ojos grandes y expresivos de color negro, y se le dibujaba una sonrisa burlona a la que le faltaban 2 dientes. La niña no llevaba un vestido en sí, iba envuelta en un tipo de sábana color azul cielo, pero se veía gastadísima por el tiempo y en su mano llevaba un reloj de arena. ¿A qué le temes? preguntó la niña desconcertando en el sueño a aquél hombre. A morir dijo el hombre  a morir sin ser recordado, sin haber disfrutado. Si bien la muerte es algo cierto para todo ser, es algo incierto para mi, temo no saber de cuánto tiempo dispongo, por eso mismo trato de tener un cierto poder sobre el... Mi nombre es Cloto le contestó la niña de una manera burlona, soslayando lo que estaba diciendo aquél hombre. Sé que no crees en dioses pero sí un tanto en diablos, yo no tengo la certeza de que existan, pero si existen, estoy segura que también serán tres, el hombre ya ha llamado "santísima trinidad" a lo que creen que es dios; no piensan mucho en el diablo, pues le temen, pero ellos, los diablos, son sus abogados ante los dioses, no deben temerles. Yo soy la menor de las tres Moiras, como nos gusta que nos conozcan, somos lo que ustedes dicen La muerte, aunque preferimos ser llamados El muerte; somos el mismo ente, controlamos el destino de los seres humanos, nos dividimos para hacer bien nuestro trabajo dividiéndonos tareas. Como ves, yo soy la que investiga. Deja de temer, considera al tiempo un aliado, no un enemigo  le dio una patada en la espinilla y el reaccionó gritando, ella le dedicó una sonrisa con su dentadura incompleta y desapareció de su sueño. Aquél hombre despertó en medio de la madrugada sudando y pensando en su sueño. Las palabras de Cloto lo habían hecho cambiar un poco su manera de pensar, y decidió poner en práctica sus nuevos pensamientos a partir del día siguiente, sin estar seguro aún de porqué lo hacía. 

A partir de entonces, no fue un cambio muy notorio en su vida, pero si en su actitud, se levantaba con animo y salía a pasear al parque por las mañanas, decidió empezar a vender sus relojes por encargo en catálogos. Por la noche salía a fumar un cigarro al balcón y se ponía a contemplar la ciudad. A veces salía a pasear en la noche, tomaba café y escuchaba platicas ajenas en bares. 

Una noche estaba contemplando un reloj que ya había terminado. Sin darse cuenta se quedó dormido, y soñó. En su sueño se le apareció una mujer alta, tenía cierto parecido con la niña de aquél sueño pasado, pero ella era una mujer en plena juventud, parecía menor de 20 años, llevaba una sábana negra sobre el cuerpo, estaba igual de desgastada que la de Cloto, y dejaba ver tras ella una hermosa figura. El no le prestó mucha atención a la figura, pero sí a su rostro. Tenía la piel de un color moreno claro, ojos negros y el cabello ondulado recogido en una especie de coleta. En su mano llevaba una balanza. Yo soy Láquesis, dijo la hermosa joven dedicándole una sonrisa complaciente— yo domino el futuro de las personas, como ves, tengo el tuyo en mis manos... ¿Qué es lo que buscas hombre?. Parece que no disfrutas mucho tu vida—. ¡Que no la disfruto! contestó un poco ofendido aquél hombre, disfrutar no quiere decir estar rodeado de excesos, con mi soledad estoy bien, con mi soledad me basta, quiero mi soledad por siempre, ¡quiero vivir por siempre!. Toda mi vida la dediqué a nada, y ahora es cuando la empiezo a disfrutar, me gusta vivir, no quiero partir de este mundo... Yo controlo el futuro, yo soy quien decide quien dejar de existir, quien no debe existir, y quien debe seguir con su existencia. dijo Láquesis mientras lo tomaba por el hombro tú, hombre, eres de mi agrado. A diferencia de dioses, nosotros no probamos ni juzgamos al hombre con sus acciones, nosotros solo los reclamamos, no es vida vivir el tiempo con miedo a ser juzgados. Te dejaré aquí hasta que decida que es necesario venir por tu destino, el único destino que es cierto para todos, me llevaré algo para tenerte de vez en cuando presente. Se acercó a el hombre y le dio un beso en la boca. Al sentir el contacto de las labios de Láquesis con los suyos se estremeció, para su sorpresa el beso era caliente y no frío como era de esperarse. El hombre despertó, pero ya no sudando y agitado como la vez que lo visitó Cloto, ahora estaba animado. Al día siguiente, se dio cuenta de que le faltaba un reloj.

Pasaron 110 años desde su encuentro onírico con Láquesis, el hombre seguía vivo, pero ya no conservaba aquél gusto por la vida. Se había encerrado en su casa con todos los relojes, el tiempo no se había detenido. Su salud se había deteriorado, había perdido la vista del ojo izquierdo y no veía más que manchones con el ojo derecho, sus manos se habían convertido en garras y su piel se había vuelto tan áspera como una lija. Aún conservaba cabello, pero era igual a telas de araña. Desde hacía décadas había dejado de dormir, ya no se diga soñar, el tiempo para el, pasaba lentísimo en ocasiones y en otras, se le figuraba que los minuteros de los relojes iban tan deprisa que bien podrían desprenderse. Había perdido toda noción del tiempo y de sí mismo, ya no sabía quien era, pero sí sabía que hacía. Se dio cuenta que había sido un error decirle a El muerte, Láquesis, que quería vivir por siempre con su soledad.

Un día mientras contemplaba un reloj que ya nunca pudo terminar debido a la torpeza de sus manos y su escasa visión, escuchó a alguien entrar en su casa. Se dio la vuelta y ahí estaba ella, como de un metro sesenta, envuelta en una sábana purpura, con una guadaña de dos metros con hoja afilada en la mano y con una especie de capucha que se formaba con la misma sábana que cubría su rostro. La sábana a diferencia de las pasadas, parecía ser nueva, parecía que el color era profundo y se perdía en su figura. Ella tenía la apariencia de una mujer de unos 36 años, de caderas anchas y espaldas exquisitas, no logró ver su rostro por la capucha que llevaba. Conforme se acercó, esa forma fue cambiando, notó que la mano que sostenía la guadaña, símbolo que el hombre le dio a El muerte, el cegador de almas desde tiempos inmemoriales, se descarnaba hasta quedar en puro hueso, un hueso de color blanco, que contrastaba de forma bella con el color purpura que la envolvía. Tal vez fue su mala visión la que le dio la idea de que era una mujer, tal vez en realidad se transformó en hueso, nunca sabrá eso. Soy Átropos  dijo la parca mientras se levantaba la especie de capucha purpura que tapaba su rostro, dejando al descubierto un cráneo pequeño y blanquísimo como la leche, con las cuencas donde deberían estar los ojos negros, que él suponía deberían ser negros, tal como el color de los ojos de Cloto y Láquesis, ella mostraba una dentadura perfecta, en la que sin tener labios, se dibujaba una sonrisa no burlona ni complaciente como la de sus antecesoras, sino más de gusto por ver a un viejo conocido . Yo me encargo de acabar con los designios de Láquesis, no sé porqué hizo esto contigo, debiste simpatizarle mucho, cosa rara en ella. ¿Quieres partir? ¡No logré hacer nada! — dijo el hombre mientras comenzaba a formarse un nudo en su garganta  no logré trascender, ¡Que no lograste trascender!, le refutó Átropos ¡no te das cuenta de lo que haz hecho!, ¡lograste lo que nadie!, ¡le simpatizaste a El muerte desde un principio y hasta le robaste un beso!, ¡le robaste un beso a El muerte!. Y ella me robó un reloj—, pensó el hombre— Más allá de juzgar al hombre continuó la calavera, nosotros se lo reclamamos a los dioses o a los diablos, no es una tarea alegre, pero se tiene que hacer, y en ésta, nuestra horrible labor, provocarnos una sonrisa es lo mejor que se nos puede dar... Nosotros no juzgamos acciones tal y como lo acabas de hacer tu con tu arrogancia, al pensar que te quitamos algo, nosotros solo hacemos nuestro trabajo, nosotros solo hacemos lo que debemos, y tomar ese reloj, fue con el motivo de recordarte, de lo contrario, yo no estaría hoy aquí y vivirías para siempre acumulando años y deteriorandote, hasta quedar en huesos como yo, ¿Estás listo para partir? Sí contestó llorando aquél hombre arrepentido por su estúpido pensamiento. 

Con un giro de la muñeca, Átropos blandió su guadaña dándole tiempo a aquél hombre de cerrar los ojos y sonreir. Sonrió por darse cuenta de que aquél reloj que había tomado Láquesis, había aparecido a un lado suyo. Seguía funcionando, solo para detenerse cuando el hombre dejó de existir.

Antes de morir, se dio cuenta de que El muerte, tenía la maldad de un dios, y la bondad de un diablo.


lunes, 16 de mayo de 2011

El muerto al pozo y el vivo al gozo


La muerte era algo cotidiano para él, de hecho era más una cuestión de números, costos y ganancias que de sensaciones.
Sus papás eran dueños de una funeraria, y ahora él se hacia cargo del negocio familiar.

Las anécdotas eran muchas; como cuando él era bebé y sus papás apenas iniciaban en el mundo de las funerarias, tenían un local muy pequeño donde apenas y cabían las muestras de las cajas, no había espacio para una cuna y su mamá tenía que estar ahí la mayor parte del día atendiendo, así que acondicionaron una caja para que durmiera ahí. Había fotos de aquellos días y cuando las mostraban a los amigos, sonreían desconcertados y sin saber qué decir, a la familia le parecía algo divertido.

O como aquella ocasión que aun era my chavo, apenas unos 13 años, y tuvo que quedarse todo un día atendiendo, había que preparar un cuerpo y éste no cabía en la caja, decidió cortarle las piernas (así, sin preparación, como si fuera un pedazo de madera) y los colocó a cada lado de la cabeza del difunto en cuestión. Es obvio que la gente se molestó bastante y exigieron el reparo del daño… ¿El daño a un muerto? Se reía él.

Así fue siempre, desde niño, lo enseñaron a pensar en utilidades y costos, a enumerar servicios una vez que alguien llegaba a solicitar información, a determinar costos por distancia y calcular la conveniencia, la muerte como negocio. Algunas veces se preguntó si cuando el muerto fuera alguien cercano, su percepción cambiaría, pero a los 18 años su abuela materna murió, la que lo había cuidado, la que le había contado cuentos, la que le hacía cosquillas y lo dejaba brincar en la cama, … les había costado alrededor de cuatro mil mas la coperacha que se hicieron para el mariachi, todo mas barato y accesible gracias a que ellos daban el servicio, y si, sólo pensaba en la logística y en los costos, y pasado el funeral, nada, sólo de vez en cuando un poco de nostalgia.

Llegó el día en que se hizo cargo de la funeraria, ya no era aquel pequeño local, tenían ya dos capillas, había dos tres empleados y sus padres ya no trabajaban, estaban ya algo grandes y cansados, y él decidió hacerse cargo de todo y mantenerlos a ellos.

Hacia dos años había conocido a la que en tres meses sería su esposa, estaban en pleno con los preparativos de la boda. A él le daba lo mismo si los arreglos de las mesas eran flores o frutas, si las invitaciones eran beige o café, sólo accedía vagamente a lo que su novia le preguntaba mientras pensaba en el pago de la nómina y el incremento en sus gastos.

Pero un día, uno de estos preparativos le ayudaría bastante. Su novia le hablaba del servicio de fotografía y video y del paquete mas caro que incluía la grabación de las despedidas de soltero de cada uno, cuando él, un poco fastidiado le dijo ¿Y para qué queremos grabación de todo el evento? Seguro nuestros familiares tomaran fotos y ya luego se las pedimos. Ella, sorprendida ante la primera negativa de un asunto de la fiesta le argumentó que aunque la familia tomara fotos no lo hacían de todo el evento ni de toda la gente porque finalmente se disponían a disfrutar la fiesta y era importante grabarlo todo porque al ser un evento tan especial vendría familia de todas partes de la república que hacía mucho tiempo no se reunía y a quien solo veían en fiestas y funerales.

La última parte retumbó en su cabeza llena de números y gastos, sobre todo de gastos, debido a la enorme boda que organizarían, sumado a lo que costaba mantener a sus padres, agregado a los gastos de la nueva familia (casa, muebles, luna de miel) aunado al hecho de que la competencia cada vez era mas feroz y ya no había la misma cantidad de clientes mensuales, lo tenían preocupado, angustiadísimo y con una única idea en la cabeza: ofrecer un plus para incrementar los clientes.

Había que ofrecer algo, mejor precio ya no era posible, había que buscar una promoción (el 2 x 1 en este ramo no era bien visto por los clientes), un servicio extra… ¡algo! Y ahora su futura esposa, quien sólo le había traído gastos le había dado una fabulosa idea: FOTO Y VIDEO PARA SUS FUNERALES.

Y así lo anunció, ante la mirada expectante de sus empleados y la desaprobación total de su novia, afuera de la funeraria colocó un rótulo y en la revista local también publicitó.

A pesar de las negativas de su familia, resultó todo un éxito, los primeros clientes no entendían porque querrían grabar el funeral, pero él se encargaba de explicarles que no era nada nuevo, ya el siglo antepasado y principios del pasado se acostumbraba hacer, se le llamaban mementos y no tenía nada de extraño, ni bizarro y ahora agregarle video tenía la conveniencia de extender el recuerdo, además, en momentos así nadie recuerda tomar fotos y podría ser muy útil pues hay familiares a quienes no ven en otras ocasiones, finalmente, era una reunión social con momentos qué recordar, ¿por qué no recordarlos en foto y video sin la preocupación de grabarlos porque pueda dejárselo a alguien mas?

Pues fue un acierto, los clientes preferían el paquete que incluía foto y video y eso le estaba dando mucho dinero, él mismo se hacía cargo de grabar y después del video sacaba las fotografías, ninguno de los empleados había querido hacerlo y no estaba dispuesto a contratar a nadie, así que el mismo tomaba sus cámaras y grababa la velación y el entierro, después editaba el video y listo, mas dinero, menos preocupaciones.

Un zoom in al rostro de los familiares, un paneo de la gente sentada, corte a el difunto en la caja, recuento de los arreglos florales, fragmentos del rosario, entrevista a familiares con sus recuerdos del difunto, él mismo hacia todo y veía como sus ganancias incrementaban.

Un día, faltaba una semana para la boda, sonó su celular, del otro lado se oía la voz temblorosa de su novia, estaba llorando, y dándole muchas vueltas al asunto le dio la terrible noticia: sus padres habían muerto.
Se lo había temido por varios meses, tan enfermos los dos y tan unidos que en cuanto se fuera uno, detrás se iba el otro, solo apretó el End del teléfono y con la mirada al frente, pérdida, completamente ensimismado pensó: ¿Quién carajos va a filmar el funeral?

Llagas en el suelo.


Susurrando llega el viento. Jugando a enmarañar el cabello. Susurrando historias. Susurrando cuentos. Cuentos de media noche. Cuentos infinitos. Como luces de artificio.

El tiempo vuela ante mis ojos. Se ve polvo y tierra profunda. Niños corriendo. Jugando con listones negros.

El luto se huele en el aire.

Todos morimos. Solo los actos en vida permanecen inmortales. Y el nombre que estaba atado a ellos se desvanece lentamente, como el eco de un anciano que revive sus viejas memorias.

Risas inocentes. Lagrimas hipócritas.
¿Porque se tuvo que ir?

Niños jugando con tierra y flores. Mujeres con velos en su cara. El viento intenta arrancarles la máscara. Y ellas se aferran a su tristeza.

Susurrando llega el viento. Susurrando cuentos infinitos. Susurrando plegarias al cielo. Pidiéndole a un dios en el que no creen. Confiando en un mito que no viven.

¿Dónde quedaron las metas compartidas?
¿Dónde estabas cuando más te necesitaba?

Y hoy, estoy aquí ante la fría palidez de tu lapida. Siendo yo quien le susurra cosas al viento. Para que se él quien las lleve ante el grupo sufriente. Ante las risas de los niños que son afortunados y saben que la muerte solo es un paso más en esta vida, de la cual salir vivo es imposible. De la cual vivir es morir.

 Son solo llagas en el suelo.



Con ustedes DarkAngel,
Escribicionista.