Escribicionistas está concebido como un taller de corte literario, en el que óptimamente 14 personas habrán de plasmar con base en la premisa de un tema distinto cada semana, su óptica, su talento, sus inquietudes y traumas, su punto de vista expresado tal cual ellos lo elijan.
Aunque la idea no tiene nada de original ya que colectivos similares existen desde hace algunos años en la llamada blogósfera, no deja de ser interesante reunir talentos que en su primera generación, tuvieron diferentes perspectivas, casi opuestas algunas de ellas.
Tuvimos por ejemplo, el talento de una mujer activa, propositiva, que gustó de traer a este blog, letras pensadas para la conciliación, para la vivencialidad del ciudadano promedio que gusta de reflexionar y enamorarse de las posibilidades de la sencillez y los sueños. Esa era Úrsula Amaranta, quien abandonó el proyecto en agosto, dejándonos con ganas de saber más de ella, Fototropismo que supo ser dedicado en sus letras imponiéndose retos constantemente para impecables resultados, La Malquerida quien gustaba de platicar historias sobre el dolor, el malestar y las buenas cosas que se pueden encontrar en los peores momentos, NTQVCA, quien nos dejó claro que grandes contenidos, grandes ideas, podían ponerse en pequeños contenedores que nos podrían hacer pensar mucho más que mil palabras, Destroyer quien pudo hacer un ejercicio no muy lejano al del joven estudiante que proyecta sus inquietudes y perspectivas en cada momento de su aportación semanal, Pherro quien siempre se interesó en proponer enfoques distintos para sus ideas, trabajar en un nivel que contribuyera al estilo del blog, OJT que en el breve tiempo que estuvo en el blog, intentó siempre poner una perspectiva distinta, algo que pudiera ser un referente alterno y llevarnos fuera del propio texto escrito. Hasta hace poco, dos del primer equipo Escribicionista se fueron. Fer quién siempre supo sorprendernos con textos sencillos pero llenos de significados y reflexiones y el Pinchesendic quien lucía un verdadero estilo propio en sus relatos.
No hay que olvidar que la primera generación Escribicionista también se vio nutrida recurrentemente con invitados. Uno de los más frecuentes seguidores de este blog, desde Perú, Luis Torres, ha logrado con su estilo sesudo y manejo sobrio del lenguaje, aficionarnos a sus intervenciones. ¿Por qué no ha entrado al equipo? Sólo él lo sabe. Pongamos nombres como Ferrioni, Alizzia, Jo, Crónicas Urbanas, Megah, Olague y Travis, como colaboradores de honor en este año Escribicionista y sin olvidar a dos invitados que se convirtieron en frecuentes asiduos semanales como el Dr. Whoanz que aún está en la plantilla con un estilo cerebral, dedicado a inspeccionar los rincones de nuestra conciencia y volcarlos en escritos delirantemente sobrios. Pinchi Hablador, quien, aunque hace pocas semanas emigró, también supo darle colorido a la plantilla del blog con interesantes y divertidos escritos que trascendían sus propias letras, dándole un aura de dramaturgo del humor ácido como pocos pueden verse.
Acerca del equipo original; Siracusa, que nos ha traído historias mágicas, llenas de pulsiones, evocadoras, Dark, quien ha sabido pulir un estilo chocante, agresivo y obscuro y el Capitán Tintasangre con su visión narrativa envolvente, que puede transportarnos a otras eras con gran facilidad, se tomaron sus descansos pero afortunadamente para nosotros, regresaron a darnos lo mucho que tienen. El Dr. Gonzo, con su áspero sentido del humor e historias en clave de dolor, nos ha permitido tener la perspectiva del vacío y la acidez necesaria para sobrellevarlo y Ros, el alma del proyecto, una de las más constantes Escribicionistas, nos ha regalado durante este año su estilo melancólico y colorido a la vez, con varios escritos ya clásicos en el blog.
No olvidamos a nuestros Escribicionistas más recientes y que han llegado para darle sustancia a este taller: Augustine que nos ha dado el punto de inicio a reflexiones complejas e historias de un ánimo cuestionador y descubridor. Julieta quien ha soltado versos e historias llenos de nostalgia, equivalentes a un atardecer calmo y pleno de recuerdos. Hanselópolis cuya imaginación y decanto por la ciencia ficción, ha traído historias de distintos caracteres y tonalidades.
El blog no es tan activo como antes, pero mientras podamos leer algo durante la semana, el vicio de leer, aprender y descubrir seguirá patente. Gracias Escribicionistas, vamos por un año más. ¿Quién dice yo?
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miércoles, 2 de mayo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
Mientras conducía
—¿Sabes? No puedes estarme cuidando todo el tiempo, yo puedo hacerlo por mí misma.
—Lo sé... Lo sé.
—Entonces, ¿por qué la insistencia de estar sobre de mi todo el tiempo?
—Espera, no es así. Yo sólo estaba cerca de donde me dijiste que ibas a estar, y pues, pensé que podría ir por ti. ¿Te molesta tanto?
—Sabías perfectamente que tenía planeado ir con mi amiga a su casa...
—No es verdad, tú creíste haberme explicado eso con tus ambigüedades... Además, cuando te marqué al celular, ¿acaso era tan difícil haberme dicho tu plan nuevamente? Nos podríamos haber visto después...
—...Pensé que estabas esperándome. Por eso no lo mencioné.
—Para nada, no iba a esperarte, sabes que no soy paciente, y mientras estés bien, no me importa dónde estés.
—¿O sea?... Estás queriendo decir que no te importa con quién esté... Puedo estar con otro hombre y tú te quedas tranquilo...
—No dije eso, no tergiverses mis palabras. Dije, mientras estés bien y dónde, no con quién. Si estuvieras retozando en la cama con otro hombre sí me preocuparía.
—No te creo.
—Tienes razón, no me preocuparía... Siempre y cuando no me entere, si no me entero, no me afecta, pero si lo descubriera lo nuestro terminaría de inmediato.
—¿De inmediato?
—Así es, mi amor.
—¿Así nada más?, ¿sin darnos otra oportunidad?
—Si tú me engañaras quiere decir que no eres feliz conmigo; que no cumplo con todas tus expectativas, y por ende, buscas a alguien que sí lo haga... Aunque, en la cama no creo que exista alguien que te haga gozar más que yo...
—Odio cuando te sales por la tangente.
—Es la verdad.
—Cállate. Creo que ésta plática no tiene razón de ser, no es conveniente...
—¿Me estás engañando?
—¿Por qué dices eso?
—Pues tú empezaste con lo de la infidelidad.
—No es verdad, empezaste tú.
—Yo sólo dije que no me importaba dónde estuvieras siempre y cuando estuvieras bien, luego, tú mencionaste el quién, como queriendo saber cuál es mi opinión de algo que quizá estuviera sucediendo...
—¿Insinúas que te engaño?
—Simplemente digo cómo salió a relucir el tema y sus posibles causas.
—¿Entonces piensas que te engaño?
—No. Mientras no me des motivo no debo pensarlo... ¿o sí?
—De verdad que hablar contigo es imposible.
—Pero si tú fuiste quien empezó. Mírame, mírame y dime que no me engañas.
—Mejor mira hacia adelante, puedes provocar un accidente.
—¿O sea que no piensas mirarme?
—No. Vas conduciendo; no quiero accidentarme.
—Tus negativas dan más motivos para pensar en una infidelidad.
—Mira, no me importa. Piensa lo que quieras.
—Entiendo... Quiero que bajes del auto.
martes, 13 de marzo de 2012
Teoría sobre la teoría de los sistemas sociales. Versión 2.0
Las amistades, hasta cierto punto, eran (y siguen siendo en muchos casos) definidas por el tiempo y el espacio. Es decir: el espacio, te volvías amigo de las personas con las que compartías un lugar en común: la escuela, el vecindario, el trabajo y demás actividades; y el tiempo, las personas con las que coincidías en ese mismo lugar. Más que nada amistades fortuitas, logradas por coincidencias y casualidades, pero aún así, se llegaban (y se llegan) a formar lazos muy fuertes entre personas con diferentes perfiles. La mayoría de las veces, no se comparten los mismos gustos e intereses, pero se forma parte del mismo nivel social, se comparten las creencias religiosas, y, en ocasiones, hasta el mismo nivel educativo. Las amistades estaban condicionadas al tiempo y al espacio.
Hay personas que tienen una especie de desdén hacía el Internet, menosprecian los lazos que se pueden llegar a formar en la red.
En las teorías de los sistemas de Luhmann, los sistemas sociales son autopoiéticos, es decir, se reproducen dentro de sí mismos.
En el Internet las personas se van relacionando y formando vínculos según sus intereses, sus gustos, sus disgustos; mezclando varias veces el nivel social, educativo y de más creencias. Rompen el condicionamiento que tiene el tiempo y el espacio sobre la amistad.
En el mundo virtual, una persona con perfil A difícilmente va a "convivir" con otra persona de diferentes características, un perfil B. Aunque la "convivencia" entre A y B se puede dar, si A y B no están condicionados de manera directa por el tiempo y el espacio, la probabilidad de que se forme un vínculo fuerte entre ambos es muy pequeña. El perfil A va a preferir relacionarse con otros perfiles A, y viceversa.
Y fue así como Juan comenzó a borrar a sus contactos de la vida real en su mundo virtual.
martes, 6 de marzo de 2012
Su lugar
—¿Por qué tan serio? ¿Qué tienes?
—Tuve un mal día, es todo. Olvídalo.
—Todos tenemos un mal día de vez en cuando. ¡Ánimo!
—Es que no entiendes... [No creo que puedas enterderme] Mejor no preguntes cosas que no quiero responder ahora...
—¿A caso piensas que no me importas?... Estas cosas obtengo por preocuparme por ti [¡¿No te das cuenta de que tienes qué callarte?!]. Tan siquiera, puedes tener la cortesía de decirme por que estás molesto...
—[¡No quiero decirte!, no es por ti, pero estás buscando que lo sea] Es por el trabajo, tengo muchas presiones con el trabajo, pasó que...
—No te preocupes, mi amor [¡Me castra que me interrumpas! mi vida no gira en torno tuyo], eso siempre pasa, siempre hay oportunidad para arreglar las cosas... Si Dios permite. ¡Ánimo!
—¡Esto es importante! [¡No metas a Dios!] ¡Ni dioses ni ánimos van a arreglar este problema ahora! No entiendes que mandé todo al carajo por...
—¿También a mi? ¡Estás enojado conmigo también! [En momentos como éste me gustaría darte un golpe para que cerraras el puto hocico] ¡¿Qué carajos significo para ti?! Salgo sobrando, ¿verdad? ¡¿YO DÓNDE QUEDO?!
—Tú... [Creeme que estoy haciendo acopio de todas mis fuerzas para que esto no acabe mal], tú, quedas en el fondo de mi alma como mi compañera inseparable; como la dueña de mis secretos. No soy capaz de desearte nada malo... Disculpa por mi enojo, sabes que aprecio tus palabras...
—Te entiendo, ya no preguntaré más, es sólo que quería saber qué significo realmente para ti, me gusta que me lo hagas saber, porque, sé que no soy como las demás...
Él trató de explicarse en silencio cómo es que se puede deteriorar una relación en un momento dado en que la pareja se siente aludida y es incapaz de escapar a las generalizaciones exigiendo, invariablemente, un lugar especial. El mismo que muchas veces ningún ser humano merece.
martes, 31 de enero de 2012
Cambio de horario
Entonces todo acabó mal. Muy mal. Se le olvidó dejar la zapatilla de cristal en la escalinata para que el príncipe la buscara después; luego, le dije que se consiguiera gatos, no ratones, me molestan los ratones. Los gatos son más inteligentes que esas bestias horrendas orejonas; pero no, no les puedes decir nada porque se ponen nenas. Pero eso me pasa a mi, por andar de arrastrada, ¡ay! que un vestidito azul, y ahí voy, con un vestidito azul; cuando sabe bien que el rojo le iba mejor a la pu... A la muchacha. Tendré que hablar con el sindicato de hadas madrinas a ver si mejor me mandan a regentear o algo. Espero que no me vuelvan a encomendar chiquillas tan... tan... ay, no sé ni qué palabra decir. Lo único bueno es que el accidente no fue mi culpa, claramente le dije que a las 11:30 se retirara para que alcanzara a llegar a las 12 a la casa cuando se acabara el hechizo. Todo por no ajustar la hora. No sé por qué la gente piensa que eso de convertir calabazas en carruajes es cualquier cosa, pero ya, todo se les hace fácil. Pues se estrelló el carruaje justo antes de volverse calabaza y la pobrecita se calabació junto con todos esos animalejos horribles...
Pero en fin, creo que nadie la extrañará, eso es algo bueno de que me asignen huérfanas de vez en cuando.
martes, 10 de enero de 2012
LOLcat
El gato era negro, como Plutón, y también era tuerto, y de vez en cuando, inquietaba a algunas personas.
Había sido famoso en un vídeo en Internet; había tenido millones de visitas registradas en Youtube y un cierto número de parodias en su haber: le decían LOLcat. Sus dueños tuvieron la suerte de grabarlo un día que estaba frente al espejo y se peleaba con su reflejo; les pareció muy gracioso, y en verdad lo era. Primero lo compartieron con sus conocidos por celular, después en Facebook, y por último se decidieron a subir el vídeo a Youtube por recomendación de sus amigos, fue un acierto hacerles caso, pues si no lo subían ellos, pronto alguien más lo haría. El vídeo se convirtió en viral en poco tiempo, los comentarios divertidos y de gente que decía, no puedo dejar de verlo XDDDD, abundaban; y el Adsense prometió hacer ricos a los afortunados dueños. Y así lo hizo, comenzaron a ganar una suma considerable de dinero y "fama" a expensas del simpático gato. Pero al poco tiempo eso cambió, el vídeo de un borracho llamó más la atención que el de LOLcat, y luego una señora obesa que se resbalaba desmontó al borracho, el vídeo del gato y el espejo fue pasando de moda, y los comentarios de gente enojada que decía, qué hueva dan éstas cosas, sustituyeron a los otros. Los dueños no se quisieron quedar atrás e intentaron volver a posicionar un vídeo del gato, querían sacarle más provecho. Lo disfrazaron de perrito, lo metieron adentro de una taza grande de café, lo pusieron a perseguir a un ratón de hule, a jugar con un patito de plástico, a reventar burbujas, entre otras cosas más que, de haber sido espontáneas, seguramente serían simpáticas; pero nada funcionó. Un día en que decidieron probar una algo nuevo, las cosas se les salieron de control; intentaron hacer saltar a LOLcat por una reja y que cayera a una especie de trampolín, les pareció que podría ser divertido, pero no resultó; el gato se quedó atorado en la reja e intentó liberarse de ella, comenzó a dar vueltas sobre sí mismo y cuando uno de los dueños intentó ayudarlo, el gato, con sus garras que aún eran afiladas, le arañó la mejilla. El dueño, comprensiblemente enojado, agarró al gato por la cola y lo arrojó con todas sus fuerzas contra la reja; el gato chilló cuando se estampó, y fue así como perdió un ojo. El gato, que no era demasiado tonto, intuyendo que no volvería a ser bienvenido en esa casa, se fue y nunca regresó.
Una tarde mientras uno de los dueños de LOLcat estaba revisando su cámara, se dio cuenta de que el bebé de la familia se reía solo. Decidió grabarlo.
martes, 6 de diciembre de 2011
Necedad
—¡Odio tu maldita indiferencia!
—¿Indiferencia? Pero, ¿qué no ves que sí me importa?
—No pareces mostrar interés, parece que no puedes ser funcional para estas cosas…
—En realidad, lo que no es funcional es lo demás… Yo sé exactamente lo que hago.
—Ese es el problema, eres demasiado arrogante para darte cuenta de lo que en realidad pasa con lo demás, en especial lo que pasa entre nosotros.
Acabó de decir esas palabras y abandonó el lugar, no sin antes azotar la puerta lo más fuerte que pudo. No logró reprimir la frustración, la indignación, la impotencia, el dolor, o cualquiera que haya sido el sentimiento que le oprimía el pecho, no pudo ocultar el llanto antes de irse.
Él se quedó solo. Pensó durante mucho tiempo cómo fue que llegaron a ese punto y qué era lo más conveniente que debía hacer. Era de esas personas que aprehendían los rencores para combatir los miedos, y se puede asegurar, que aunque no era la mejor manera de afrontar los problemas, era la más eficiente. Al menos para él. Dañaba a casi todo lo que amaba, excepto a él mismo.
Decidió tomar un trago, el vodka era su bebida favorita, pero en esos momentos sólo tenía ginebra —.No importa, da lo mismo—, pensó. Se sirvió en un vaso de cristal azul, un vaso que ella le regaló junto con una vajilla, junto con si comprensión y su admiración. Lamentablemente no hay un sentimiento más alejado al amor que la admiración; ella le tenía ambos, amor y admiración, lo cuál, aunque fuera algo que muchos quisieran tener de una mujer, no es algo muy sabio, pues es más doloroso cuando se termina primero la admiración que el amor.
Al servirse la ginebra en el vaso azul, por primera vez se dio cuenta del verdadero peso de la ausencia. Ese vacío que se siente al ver las cosas que pertenecieron a otra persona y a tiempos mejores, o a peores, siempre es doloroso. Recordar por medio de los objetos siempre es inevitable, por lo general, siempre vienen recuerdos gratos, pues, nadie guarda objetos que recuerden malas situaciones, y cuando alguien no se puede deshacer de esos objetos que arrojan malos recuerdos, al menos, siempre trata de evitarlos. El caso de él era difícil de descifrar, como ya dijimos, le funcionaba mejor el rencor que el perdón. Ese día acabó borracho y perdió conciencia de lo que había pasado. Durante los días siguientes, después de que ella lo abandonó, trató de no pensar. No lo logró. Los objetos que ella había dejado le dolían.
Nunca había sentido ese hueco, que al parecer, no tenía fin. Intentó deshacerse de todo, a manera de volver a comenzar, desde su ropa y sus discos, hasta el cepillo de dientes y las latas de comida que a ella le gustaban y que seguían guardadas en la alacena. No pudo hacerlo. Trató de odiarla. Tampoco pudo. Deshacerse de las cosas ahora le costaba más trabajo, todo le traía recuerdos. Recuerdos buenos.
Pensar, pensar, pensar. Todo lo que recordaba no sabía si era como en realidad había sucedido, siempre tendía a modificar las cosas, odiarlas un poco para sacarles partido, pero con esos recuerdos no pudo. Lo llenaban de nostalgia. No soportaba más la situación.
El examen de conciencia que se había hecho fue muy duro. Estaba decidido a hacer algo para recuperarla. Sabía que era mentira que podía cambiar, pero estaba decidido a no dejar nada por ella, sino a tomarlo todo. Ahora él era quien la admiraba y la amaba, aunque no la comprendía.
Después de varias semanas de indecisión, decidió hablarle, buscarla. La llamó, nadie contestaba. La buscó, ella había desaparecido. Ahora que no la tenía, sentía que ya no le quedaba nada, se sentía perdido y verdaderamente solo, muy defraudado; defraudado no con el mismo, sino por ella. Fue cuando se dio cuenta que él siempre había estado en lo correcto. Ese mismo día, en casa, tiró todas las cosas que ella había dejado; le perdió toda admiración, comenzó a guardarle mucho rencor. A fin de cuentas, era lo que mejor sabía hacer. Él estaba en lo correcto.
martes, 29 de noviembre de 2011
Recortes
La fotografía que se tomó para enviarsela. La semana que se la envió. La cafetería donde se conocieron. El parque donde pasearon. El primer reclamo. El primer beso. La obra de teatro que fueron a ver. Los días perfectos. La cena donde conocío a los suegros. La fotografía que se tomó con los suegros. La primera pelea. El primer golpe. El ojo morado. La primera vez que hicieron el amor. Los rasguños. Las reglas. Las prohibiciones. Las vacaciones en la playa. Las discusiones con los amigos. La nariz quebrada del amigo. El segundo reclamo. El primer ramo de rosas. Las primera vez que se disculpó sinceramente. La reconciliacón total. La primera vez que la obligó a tener sexo. El primer aniversario. La brutal segunda pelea. La primera visita al hospital. La separación definitiva. Las horas de angustia. Los días largos. Las semanas de desesperación. Las llamadas en la madrugada. El correo saturado. Los muros pintados con mensajes de amor. Los suegros asustados. El primer abogado. La primer restricción. La primer mudanza. El primer encuentro. El segundo ramo de rosas. La segunda vez que se disculpó sinceramente. El segundo encuentro. El tercer ramo de rosas. La tercera vez que se disculpó sinceramente. El tercer reclamo. Los suegros con miedo. La visita borracho. La segunda mudanza. El segundo abogado. La orden de arresto. Los meses de desesperación. La búsqueda. El tercer encuentro. El cuarto reclamo. El disparo. Los suegros angustiados. El cuerpo ensangrentado en el suelo. La huída. El periódico con la fotografía que se tomó con los suegros con el pie de página Se Buscan. En los obituarios la fotografía que se había tomado para enviarsela.
martes, 22 de noviembre de 2011
Gris
No es provocativamente feo ni inspiradoramente bello. Tampoco es bondadosamente malo ni repulsivamente bueno. No es excitantemente nuevo. No es impresionantemente antiguo. No es espectacularmente improvisado. No es minuciosamente planeado. Mucho menos es tendenciosamente asertivo ni objetivamente abstracto. No vino a ofrecerse, pero no se dejó conquistar. Simplemente está, pero como quien está y no parece estarlo; desapercibido, pero imprudente, como cuando alguien escucha una plática y su mente está en otra parte. Automático y no muy eficiente; y muy susceptible a una fractura, como cuando se reza un Padre Nuestro y se olvida una frase; las ideas vuelan por todas partes y se posan en otro lugar, uno muy distante, menos en el rezo, pero las frases del rezo, si no se sufrió una traba, se omitió una parte, o se tergiversó en una blasfemia, suenan igual a quien escucha. Monotonía y costumbre son palabras frecuentemente confundidas como sinónimos por quienes viven estancados. El poder de digresión se disfraza con la cuestión de enfoques y se logra entrometer en casi todas partes. A diferencia de un chispazo de creatividad que llega cuando no se espera, la desconcentración no lleva a ningún lugar, tal vez es muy severo decir que no lleva a ningún lugar, porque puede que genere opinión, pero una opinión basada en una digresión no tiene fundamento ni peso para convertirse en argumento. El gran poder de la desconcentración que es desprenderse, desdoblarse, agrandarse, o en otra palabra, mejor y más prudente, desbordarse, es comúnmente confundido con el desaprovechamiento; el desaprovechar lleva inevitablemente a algo negativo, mientras la desconcentración no necesariamente lo hace. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que desconcentración es un intruso indeseable, pero de vez en cuando, demasiado necesario.
martes, 15 de noviembre de 2011
Excesos y salidas
Desde siempre fue algo extrovertido, una máquina de hacer preguntas, de hacer respuestas, de hacer de todo; a veces siendo vulgar, a veces siendo presuntuoso, a veces siendo sarcástico, a veces siendo divertido, a veces siendo dañino, otras veces, muy pocas, siendo oportuno, pero siempre siendo él. Porque siendo él, era un modo de seguir viviendo sin ser vencido por el aburrimiento ni muerto por la soledad. Sin embargo, las personas siempre lo tomaban más por una molestia que por un loco o por un chiflado, inclusive, lo tomaban por un suicida, un molesto suicida, ya que su gran “sinceridad” lo metía siempre en líos, más de una vez recibió tremendas e inoportunas palizas.
En un momento se dio cuenta de que gran parte del problema había sido su mente, su forma de ver la vida, que habitualmente avanzaba a un ritmo acelerado, muy por encima del promedio… tal vez había de ser un simple caso de hiperactividad mental... podía ser un simple efecto de estar constantemente (siempre), en hiperactividad mental. Anticipando las acciones: errando casi siempre lo importante y acertando cuando a nadie le interesaba.
De cualquier modo la hiperactividad mental es del tipo de cosas que se llegan a controlar con los años, después de un tiempo; uno llega a controlar casi cualquier exceso si encuentra salidas, por ejemplo, un músico tiene sus salidas en la música, aunque no siempre haya querido ser músico, cuando conoce su oficio encuentra la salida. Y sobre todo su potencial. Aunque el encuentro con la salida sea fortuito.
Tras un momento de poder hacer lo que le gustaba (por una casualidad encontrado), descubrió que era lo que siempre había deseado. Al principio, no fue muy bueno, estaba demasiado entusiasmado como para ser bueno. Pero comprendió que tenía la posibilidad de ser bueno en esa tarea, no simplemente bueno, sino grandioso. Y bastó esa noción para ponerlo en los cuernos de la luna.
Al mismo tiempo comenzaba a comprender el gran principio que mueve todo, qué mueve al universo, o al menos esa parte que se relaciona con el éxito; uno encuentra a un tipo loco, desquiciado, que anda corriendo por dentro de uno, en la mente, arruinándole la vida. Uno lo persigue hasta un rincón, lo acorrala y lo atrapa. Pero no lo mata ni lo daña ni lo amenaza, ¡claro que no!, la muerte es demasiado piadosa para personajes de esa calaña. Mejor se le saca provecho. Se le pone un yugo y un arnés y se empieza a arar. Una vez que uno le encuentra la medida, ese sujeto trabaja como un demonio. Y proporciona unas cuantas diversiones de vez en cuando. A eso se reduce todo en realidad. Y con eso basta... y bastará. La seguridad que da encontrarle salida a los excesos, canalizarlos, es lo más reconfortante que puede existir en la tierra. Hasta que nuevamente, esas salidas empiezan a arruinar lo demás.
martes, 8 de noviembre de 2011
Don José Agustín le encargó a don Roberto Martínez, que vive en el paso del Águila, cuidar un marrano. Don Roberto Martínez le encargó a su vez a su hija, que cuidara al marrano en el establo. El marrano se escapó y se perdió. Decían que se le robaron.
Don Agustín Roberts, le encargó a Martín José, que vive en el paseo del establo, que cuidara a su hija. Martín José le quiso cambiar a la hija por un marrano y un águila, porque la hija estaba muy bonita, y como don Agustín no quiso, Martín se la robó.
En un pueblo, dicen que un cuatrero le robó su hija a un gringo, porque el gringo le debía unos marranos. La hija estaba muy chula. El gringo los buscó, los encontró y los mató y luego se ahorcó en el establo.
Dicen que en los establos se aparece un gringo que asesinó a su yerno y a su hija porque le robaron unos marranos.
Ese es el establo en donde se aparece un gringo penando por la noche; dicen que se aparece, porque hace muchos años, en tiempos de la revolución, Pancho Villa pretendía a su hija, que estaba muy guapa; el gringo no quiso entregársela y se puso a chillar como un marrano. Al General Villa no le gustaba que los hombres sintieran injusticia por sus actos, así que le cambió a la hija por unos marranos, a manera de justo y de burlón por cómo había chillado. Pero el gringo no quedó satisfecho, y cuando Pancho Villa se llevó a su hija con la bola, el gringo regaló a los marranos y luego se ahorcó. Y por eso se anda apareciendo, esperando que su hija vuelva.
martes, 1 de noviembre de 2011
Reconciliación
Si podía reconciliarse con el mundo, prometió ordenar las estrellas, hacer que los semáforos se sincronicen de vez en cuando, todos en verde; hacer que no todas las brújulas indiquen el norte y mantenerse invisible y como en un cuento, aparecer en el momento más indicado; sonreír de vez en cuando. Hacer que el toro estoque al matador y dejar que las arañas tejan su nido; dejar que Víctor y José se amen. Ya no pedir días largos suficientemente buenos y conformarse con la misericordia del sol en cada nuevo amanecer borracho… no mojar la ley seca. Ser un poco más justo con la vida: querer a quien lo quiere y no a quien le gusta. Hacer público el crimen, no discriminar al hambriento cuando no le ve el hambre. Prometió dejar las noches largas de insomnio, pues acabó por comprender que la ciudad nunca duerme; escribir siempre cuando esté mal, pues cuando alguien escribe en paz, no merece la pena ser leído. Piensa en tratar de dejar de escapar al tiempo, escapar al diablo. Dejar todo por olvidar. Darle tiempo al rumor. Confiar en una sonrisa, en una cara amable, no cuidarse tanto de quien fiarse. Dejar de oler las intenciones. Entender las palabras que usa y si no es así, dejar de usarlas. No hacer lo que desee siempre a cualquier hora y frente cualquier persona, pues, acaba de comprender que la paz, está por encima de la verdad, por encima de los gustos y los caprichos, y hablando de caprichos, dejar que lo complazcan y torcer el brazo un poco de vez en cuando con sus manías. Dejarse regir por normas y leyes, pero tomar sólo lo positivo de ellas; declararse un pensador independiente. En el transcurso de su vida, logró crear una propia concepción de lo que lo rodea, de lo que era, pero su error fue de crear escuela y conseguir miles de seguidores fieles, de ahí su arrepentimiento y su nueva forma de ver la vida, su deseo de reconciliación y hasta de redención, pero ya era demasiado tarde.
martes, 25 de octubre de 2011
Es que eran muy pobres
Después de las inundaciones, mi pueblito cambió un buen. Nunca había caído tanto aguacero; pasó que hubo tres semanas de lluvia. Mi tía Catita, dijo que era un nuevo diluvio que el niño Dios mandaba por nuestros pecados; se puso a rezarle muchos rezos a la Virgencita y a San Juditas para que nos perdonaran y pararan el agua, o si no, ya de perdido, por si nos moríamos ahogados en el agua o muertos de hambre por no comer, entrar derechito en el cielo; yo le dije que no se puede contra lo que no se puede, que mejor nos fuéramos a la loma más alta para ver si nos salvábamos, porque cuando no se puede, no se puede; ella me dijo que me callara, y me puso rezar también. Mi primo Chago, hijo de mi tía Catita, se quiso poner a juntar dos animales de cada especie de las que había en el pueblo; decía que quería ser el nuevo Moisés de la época moderna, pero cuando los Ramírez no le quisieron prestar su guajolota, desacompletó a los animales y se le salió de la cabeza esa idea, además, dijo que las arañas le daban miedo.
La vaca Serpentina que estaba rebonita, se había ahogado, se la llevó la crecida del río. La dueña de Serpentina, Tacha, que estaba más rebonita que la vaca, estaba muy triste, pues, la vaca, era el único patrimonio que le quedaba a su familia, la habían comprado para que alguien se fijara en Tacha y se casara con ella y los sacara de pobres, porque ellos eran muy pobres, se les figuraba a su mamá y a su papá de Tacha, que si ella no se casaba, se iba a tener que ir de piruja como sus dos hermanas. Yo estaba contentisísimo porque la Serpentina se había ahogado, ahora sí iba a poder juntar un dinerito y hacer que Tacha fuera mi novia aunque tuviera que compartirla, pero a la vez, me daba un poco de tristeza, por que Tacha lloraba y lloraba por su Serpentina.
Cuando el agua de los ríos bajó y solo quedaron charcos por los caminos, el gobierno entró en acción. Como casi todos perdieron las cosechas ese año y seguramente las perderían el año que viene, el gobierno decidió empezar a construir una presa de esas hidrostáticas; además, nos dieron unas despensas y nos dieron aparte un vale de quinientos pesos para reconstruir los jacales; nos prometieron que nos iban a poner una maquila de pantalones para que el pueblo se modernizara y hubiera empleos que no fueran en la labor; estaban empezando a pavimentar las calles, hasta pusieron un tráiler que iba a ser nuestra nueva escuela. Solo nos decían que a cambio, teníamos que tachar en las siguientes votaciones al partido de los colores de la bandera. A mí se me hizo justo, yo siempre tachaba a ese partido porque me caía mal.
El papá, la mamá y el hermano de Tacha estaban recontentos, y Tacha se alegró un poquito porque sabía que ya no iba a tener que ser piruja, y pues yo, tuve que hacer de tripas corazón; iba a tener que juntar dinero para parecerle guapo a los papás de Tacha y que me quisieran como yerno, así que decidí guardar mi vale de quinientos pesos cuando nos lo dieran para tener el dinero guardado para la boda con la ex dueña de Serpentina, al cabo iba a conseguir un trabajo en la maquila, segurito de gerente, porque sé medio leer y medio escribir, y con ese dinerito que iba a ganar, ya la iba a poder hacer buena. Mientras, me quedaré en la casa de mi tía Catita, lo único malo es que todos los días me va a hacer rezar un rosario para agradecerle a San Jorge que no nos morimos en el aguacero.
Al día siguiente que nos entregaron los vales, mis futuros suegros hicieron una pachanga en el pueblo, compraron un marrano viejo y lo hicieron carnitas y consiguieron de no sé dónde, dos barriles de mezcal. La gente comenzó a gastar sus vales por andar en la verbena improvisada, pero todos estaban contentisísimos. Mi próximo suegro dijo que con el resto del vale, iba a pedir crédito para comprar un tractor y para comprar una de esas máquinas lavavajillas, que tanto le hacía falta a mi próxima suegra. Y así, todos los que estaban celebrando, iban contando sus planes.
Al final de la verbena que duró casi tres días, todos habían gastado sus vales, el único ganón fue don José, que era el dueño de la tienda y de la cantina, y que por cierto, era también el que iba a ser candidato para presidente del municipio por parte del partido de los tres colores; ahí con don José, pararon casi todos los vales. Pero la gente seguía feliz, pues el pueblo, ya pronto iba a ser una ciudad.
Los papás de Tacha fueron de los primeros que se quedaron sin dinero, lo cual puso triste a Tacha, pues casi adivinaba su futuro. ¡Fue ahí cuando vide mi gran oportunidad!, yo todavía tengo guardado mi valecito, voy a comprar un borrego y lo voy a cambiar por Tacha. El borrego se va a llamar Confeti, como si fuera primo hermano de Serpentina; me voy a llevar a Tacha lejos del pueblo, a otro pueblo, porque cuando este pueblo se convierta en ciudad, de seguro que va a haber mucho smog, y eso le va a hacer daño a Tacha, porque el smog es malo para las embarazadas, porque recién la cambie por Confeti, la voy a embarazar para amarrarla y que ningún aguacero sea capaz de separarnos.
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