Desde pequeño se identificó con las imágenes, pero no las
imágenes como tal, sino cuadros, momentos y lugares, le gustaba capturarlas,
veía algo que le gustaba y de inmediato fijaba su mirada con los ojos lo mas
abiertos posible y en seguida los cerraba apretándolos con mucha fuerza, para
que así en su mente, según creía Renato, se guardaran más fielmente esa imagen.
La utilización de las imágenes capturadas por Renato, eran
para su uso exclusivo, todas las noches antes de dormir, escogía mentalmente la
mejor escena capturada, la seleccionaba, se enfocaba, la recreaba, con pequeñas
variantes, en las que, el aparecía, el la disfrutaba, el se encontraba en ese
cuadro mental que había robado en algún momento.
Internamente, el nunca creyó que esto que hacía era robar,
ya que, los instantes estaban ahí, el solo los disfrutaba en la soledad de su
habitación y les añadía esa variable que para su gusto les hacía falta, él. Con
el paso de los años, se empezaba a dar cuenta que esto era un problema, ya que
lo alejaba de la realidad, ya no participaba en escenas con personas de la vida
real, se limitaba a robar escenas y por las noches a divertirse y a recrear sus
propias escenas.
A una edad mas adolecente, seguía adoleciendo del mismo mal,
le gustaban las capturas de momentos, se quedaba mirando el parque de su
escuela, el parque de su unidad habitacional, y justo en el momento que sucedía
algo, el lo capturaba. Debido a este extraño comportamiento, carecía de amigos,
ya que nadie lo entendía y los que se acercaban, terminaban alejándose, ya que
nunca los veía directamente; Renato, creía que desperdiciaba su mirada con solo
observar a una sola persona.
A pocas personas se les da el privilegio en la vida de trabajar
en aquello que siempre han soñado, a Renato le fue concedida tal dicha, ya que,
entró a trabajar como ayudante de fotógrafo en un estudio. El trabajo de
Renato, consistía en diversas y tediosas actividades que constaban desde
preparar las mezclas venenosas de los ácidos para el revelado de las
fotografías, cambiar las bombillas de los reflectores hasta el acomodar los
fondos para las fotos de quinceañeras. Pero había dos actividades que siempre
le gustaban realizar: Cortar y acomodar las fotografías reveladas en sus sobres,
y entregarlas a sus respectivos dueños o personas que las llevaron a revelar.
El trabajo era genial, ya que, no tenía que salir para
adquirir mentalmente situaciones ajenas, personas nuevas, lugares comunes o
nuevos, todo un buffer gráfico para alimentar su peculiar entretenimiento.
Con el paso del tiempo, opto por contemplar las fotografías
y no robarlas en su mente, sino que al verlas, crear la historia, y así no se
desgastaba tanto. Veía tantas vidas como quería, las vidas de las parejas que
llevaban sus fotos de bodas, sus fotos (casi pornográficas) de su luna de miel,
sus fotos de sus hijos y después, por separado las fotos de cada cual con su
cada amante, o al menos eso creía Renato. Con el paso de los años, había
adquirido un gusto placentero por seguir personas y a inventarles una historia
y hasta creerse su amigo mas íntimo.
Eventualmente el estudio fue perdiendo clientela, la era
digital, anunciaban algunos, había llegado, el sabía que la fotografía nunca
dejaría de ser lo que era, que solo era una racha moderna impuesta por algún
país extranjero.
Ángela Estrada decían los 9 frascos con rollos para revelar,
al revelar las fotos e irlas acomodando una a una en los sobres pertinentes, se
dio cuenta de algo mágico, algo que nunca había sentido jamás, se sentía
atraído y sentía una ansiedad de seguir absorbiendo imágenes de Ángela, con
Ángela, donde Ángela. Ángela, era nueva en la ciudad y era además de una
fanática a la fotografía una mujer, algo que Renato, nunca experimentó.
53 semanas pasaron, Renato, seguía, cada 2 semanas, las
fotografías que Ángela llevaba a revelar, las fotos con sus amigos en alguna
fiesta, las fotos de su escuela, las fotos de su graduación, las fotos con su
antiguo y su actual novio, y cualquier otra cantidad de fotografías personales,
que cada dos semanas se adueñaba Renato momentáneamente. Renato no conocía el
amor, pero si lo hubiera conocido, esta fijación seria claramente un buen
ejemplo de un enamoramiento.
Ángela era curiosa y gustaba de ver la sudoración y el
comportamiento torpe de Renato cada que ella llegaba al estudio, y Renato,
obviamente disfrutaba que Ángela llegara al estudio, no para verla, porque
nunca pudo sostenerle la mirada, sino porque sabía que llevaría 1, 2 o si tenía
suerte, 3 rollos de 48 exposiciones para revelar.
Esa semana fue la excepción, Ángela llevó 1 solo rollo de 12
exposiciones. En el cuarto de revelado, Renato, ya como encargado de revelar
las fotos, vio que solo había 3 fotografía. Al sumergir el papel fotográfico impactado con
los fotones de aquellas antiguas maquinas en el ácido, poco a poco se
revelaban unas escenas algo familiares para Renato, Colgó las fotografías y al
irse poco a poco secando, se iban desvelando las escenas. La cara de Renato, se desencajo por
completo, bajo el destellante resplandor de la luz roja del cuarto de revelado,
la escena no le parecía familiar, era su escena, Ángela lo había retratado 3
veces mientras andaba por la tienda sin que él se diera cuenta. Renato se
sintió, observado, sucio, violado por un alguien que no le había permitido
verlo, tembló y cayó al suelo bajo un ataque súbito de pánico y vergüenza, mientras caía solo aquellas 3 imagenes pasaron por su mente.
Sirenas, vecinos, muchas fotografías llenaron el lugar a la semana siguiente. Los forenses no pudieron determinar la causa real de la
muerte, solo tomaron fotografías de la escena y vieron detenidamente como había
3 fotografías del individuo colgadas en ese cuarto carmesí.
-Que desagradable!!! Con un ojo abierto, ha muerto con un ojo abierto, parece que nos está espiando- Dijo la joven reportera que recien habia tomado la fotografía del difunto Renato.