domingo, 17 de julio de 2011
¡El ZORRO y EL CUERVO!
Y al otro dia...
sábado, 16 de julio de 2011
viernes, 15 de julio de 2011
El Zorro y el Cuervo

El Zorro y el Cuervo
Cuando despertó, el Cuervo todavía estaba ahí.
Interpretación:
Pues eso lo contó Augusto Monterroso, yo que sé.
Bien, lo escribí yo aquí, solo es para deslindarme de linchamientos por plagio.
El Cuervo, no estoy muy segura, pero hasta que me fuí, seguía ahí.
El Zorro, aún cuando prometió que lo haría, no llegó a los ensayos.
De último minuto informan que si asistió, pero por venir crudo se quedaba dormido y cada vez que despertaba, con tranquilidad notaba que el Cuervo seguía ahí.
Por incumplimiento de contrato se decidió no pagarle al Zorro sus honorarios.
De último minuto se nos informa que el Zorro había pedido una transferencia por sus servicios profesionales, si usted le ve, por favor notifíquele que regrese a la oficina a devolver el dinero.
"El astuto y el vanidoso vano"
Es una zorra

jueves, 14 de julio de 2011
So elixir para Titi
Sentían que habían nacido el uno para el otro, cupido había flechado a tan singular pareja, tomados de pata y ala se fueron por la vida rodeada de árboles.
Bebieron copa tras copa botella tras botella acompañándola con queso mozarella, queso panela, queso doble crema, queso oaxaca, queso GT, queso manchego, queso cotagge, tantos y tantos quesos que se les pasó la noche degustándolos todos.
Entre el vino y los quesos quedaron tan satisfechos que decidieron partir a un lugar más discreto, además los besos y caricias estaban subiendo de tono. Sintiendo que darían un espectáculo si no se tranquilizaban, Eulogio pagó la cuenta y se fueron caminando, perdiéndose en el bosque, yendo a hacer el amor debajo de un sauce llorón que con sus largas ramas cobijo sus suspiros dejando que la luna se asomara un poquitito de curiosa a ver que onda con la zorra y el cuervo.
Se juraron amor eterno al amparo de las estrellas, bajo los influjos del champagne que aún corría por sus venas, teniendo por cómplice a la luna sonriente que se escondió tras una nube.
miércoles, 13 de julio de 2011
La fábula de la zorra y el cuervo

Luce un vestido escotado de seda negra y estiletos de enorme tacón, su cabellera espesa y ondulada forma una mancha sobre su blanca espalda, orgullosa porta un collar de perlas, que junto a sus considerables cuentas y un auto de lujo, forman parte de las jugosas ganancias de su último matrimonio.
Esta noche, busca a su presa: jamás ningún animal se ha resistido a su atractivo ni ha permanecido indiferente a su mirada.
Antes de decidirse, se sienta en la barra y pide una bebida, el barman le extiende una copa rojiza con una cereza al fondo. Fuma distraídamente mientras peina el lugar, da un sorbo a su Manhattan.
Al fondo, un galante cuervo la observa, ella le sonríe, -parece un buen prospecto –piensa.
Segundos más tarde, el cuervo se acerca, un refinado aroma la embarga.
-¿Puedo acompañarte? –caballeroso pregunta.
Lo tornasolado de sus alas atrae de inmediato a Viviane, él le invita un trago, se presenta:
-Bernard Madoff –y se pone a sus pies.
Para la cánida, el juego de seducción comienza, envuelve con halagos al cuervo, y este no deja de mirar sus labios carmín.
-¿También te apasionan las apuestas? –cuestiona ella con sonrisa maliciosa.
-¿Apasionarme? No, no preciosa, digamos que sólo me gusta oxigenar mi fortuna, ¿y tú, eres buena apostando?
Viviane se muerde suavemente el labio inferior, y con mirada pícara responde.
-Sí, las apuestas son lo mío.
-Brindemos entonces porque esta noche la fortuna nos sonría –grazna Bernard– hoy serás mi amuleto.
-¡Por el azar! –brinda ella.
El cuervo la toma de la mano y se dirigen a la ruleta, él apuesta varios miles, gana. Ella ondea la cola de placer, la cifra que ha ganado Madoff la estimula, quiere llevarlo a la cama. Se le insinúa cada vez más, nunca han fallado sus tácticas.
Bernard, boquiabierto, se deja llevar entre las adulaciones de Viviane; salen juntos del casino y terminan en una lujosa habitación del hotel Bellagio.
Entre copas espumosas ambos caen sobre una suave alfombra, los besos comienzan a pintarse en las plumas de su amante, él picotea con devoción sus piernas. La zorra saca unas semillas de su bolso –siempre funcionan–, las extiende en su mano, el córvido las come, ella le enrosca la cola en torno a su espalda, él se pierde en sus finos labios. Ella lo tiene bajo control, lo araña… ambos gimen, gruñen, se aparean. Amanece.
Se levanta extrañada, camina hacia el tocador, observa su cuello desnudo en el espejo, se lleva las manos como buscando algo entre el pelaje, ¡el collar de perlas tampoco está! Gira la cabeza… su bolso, sus tarjetas bancarias también han desaparecido.
En una mesita está puesto el desayuno, hay una nota, Viviane la lee a la par que sus ojos se inundan:
“Querida, lo tuyo no eran las apuestas”.
martes, 12 de julio de 2011
El zorro-cuervo, miniserie...
Lo que sucedió es que...

Versión alternativa #1
Estaba el cuervo admirándose ante un espejo, montado en la rama de un árbol y con un pedazo de queso en el pico, cuando el zorro llegó. Éste comenzó a hablar de la hermosura del cuervo y a preguntarle si su voz sería comparable a su belleza. El cuervo todo creído pensó en demostrarle que si y cuando abrió el pico para comenzar a cantar, el trozo de queso cayó, el zorro abrió el hocico esperando saborearlo; al momento pasó una liebre que ágilmente saltó y tomó el queso antes de que le cayera al zorro él no daba crédito y el cuervo pudo adivinar sus verdaderas intenciones. La liebre comió muy rico.
Nadie sabe para quien trabaja.
Versión alternativa #2
Al cuervo ya le habían dicho que posarse en ese árbol era peligroso por lo enredado y curveado de sus ramas además de lo chueco que estaba su tronco, pero él creía que sólo era falta de fuerza en las patas de los demás cuervos y que él, siendo tan fuerte, tan hábil, tan capaz, podría estar en donde fuera para degustar el rico queso que se había encontrado, así, nadie lo molestaría.
Llegó, se posó y un zorro comenzó a molestarlo, que si era muy bello, que si seguro cantaba hermoso; el cuervo volteó hacia abajo para pedirle al zorro que se retirara cuando perdió el equilibrio y sin poder sostenerse ni alcanzar a reaccionar para emprender el vuelo por lo cerca que estaba del suelo, cayó aparatosamente soltando el queso que rápidamente el zorro tomó, alejándose sin pensarlo.
Árbol que nace torcido jamás su tronco endereza.
Versión alternativa #3
No era un cuervo, era un perico. El zorro lo vio y se decepcionó pues esperaba encontrar a un cuervo come queso. El perico solo repetía palabras sin sentido.
El que es perico donde quiera es verde.
Versión alternativa #4
No era un cuervo, era un hombre con mucho dinero, no era un zorro, era una mujer guapa que tenía claras sus necesidades materiales.
Nota: vació sus cuentas.
Versión alternativa #5
El cuervo estaba posado en un árbol con un trozo de queso en la punta del hocico. El zorro a lo lejos pudo verlo y presintió que no sería difícil obtener ese queso. Los dos estaban a la espera de una grandiosa historia inspirada por Úrsula Amaranta, cuando de repente se soltó una lluvia y un viento muy fuertes que terminó por derrumbar el árbol: el cuervo voló, el zorro huyo y el árbol se llevó los cables del teléfono (y por lo tanto el Internet).
El aprendiz y el guía (ganar-ganar)
lunes, 11 de julio de 2011
Putita Mía
Llamándote zorra te amo, zorra, te amo, puta, te amo, zorra, te amo, puta, te amo por debajo, hasta que la palabra pierda todo significado.





