domingo, 7 de agosto de 2011
CATORCE SOMBRAS
Y la Sombra lo siguio.
han encontrado sus cuerpos.
sábado, 6 de agosto de 2011
En ti confío

Y la sombra le seguía.
- Y luego ¿qué?
- ¿Qué de qué?
- ¿Eso es lo único que tienes y publicas mañana?
- Pues sí, nomás eso tengo güey… o sea, chale ¿no?
- Y entonces ¿qué harás?
- Ah, pues no sé, la neta
- ¿Pues no que muy chingón? ¿No que el muy muy? ¿Te pones minifalda y te crees el muy muy?
- No sé de qué hablas…
- Pues ya sabes, que te sacas algo de la manga, un tema, algo, te haces el chistoso, viene la magia y tapas tus carencias.
- No mames.
- Bueno, bueno, inventa algún tema, de ahí metes eso de la sombra y ya chingaste ¿Alguna idea?
- No, ninguna, supongo que debe ser algo que lo justifique…
- ¿Y qué tal si hablas por ejemplo de la gente que le gusta mandar saludos en los programas de radio y tv, tú sabes que eso no tiene sentido, o de los imbéciles en Facebook que informan hasta cuando van a cagar? ¿O qué tal si te burlas de los minusválidos? ¿Has explorado las posibilidades cómicas-existenciales de las fijaciones de los críticos de arte? ¿Qué tal un monólogo acerca de las inspecciones anales? O puedes burlarte de la originalidad de los demás, sabes que eso es lo que quieres... O si te pones serio puedes platicar un poco sobre las voces, la culpa, los especímenes femeninos en el congelador, la…
- ¡Basta! No sé, es algo que se habría pensado desde hace mucho tiempo
- Ay tú, muy original ¿no? Entonces ¿de qué vas a hablar?
- No sé… ayúdame… coopera con algunas ideas…
- Siempre igual ¿verdad? Siempre esperando a que yo te diga qué y cómo lo harás. Debería darte vergüenza después de todos estos años. O sea, creo que algo deberías haber aprendido, al menos alguna idea prestada o derivada de las tantas que te doy.
- Cállate y dame algo para trabajar.
- Habrase visto tipo tan peculiar, ahora me exiges y me dices que me calle. No sé cómo vas a lograr algo para tu publicación si me callo. Además, sabes que las musas hablan cuando quieren…
- Tú no eres una musa, así que remítete a darme una idea, yo la desarrollaré.
- ¡JA,JA! La vas a desarrollar, ciertamente has dicho eso, palabras entran y salen y sin embargo tu “desarrollo” es pobre. Hasta para eso necesitas de mí.
- Tengo mucho sueño, quisiera dormir un poco y sabemos que no podré si no termino esto, así que ¿Tienes la idea?
- Tengo algo mejor.
- ¿Qué es?
- Yo.
En efecto, la sombra le seguía.
viernes, 5 de agosto de 2011
"Juntos"
Y la sombra le seguía… para todos lados, a toda hora; desde que tiene uso de razón recuerda a la sombra pegada a sus pies. Y la sombra le seguía… e intentaba escabullírsele, sin embargo descubrió que sólo en la obscuridad la sombra se perdía. Y la sombra le seguía… la cuestionó acerca de esa incesante persecución, pero la sombra no tuvo la cortesía de contestarle nada. Y la sombra le seguía... la sombra escupe, vomita, orina, alza cosas, abraza, anda en bicicleta, se viste también, pero siempre usa ropa a la moda sombra. En fin, la sombra tiene acciones, no emociones. Y la sombra le seguía… le propuso hacerse sombra de otra cosa, pero cada objeto tiene su propia sombra. Y la sombra le seguía… le parecía tan familiar que cambiaron de roles, entonces pensó en escapar de si mismo, sin embargo entendió la falta de autonomía que sufre una sombra. Y la sombra le seguía… hasta en sueños; despertó, la sombra dormía debajo de él, se levantó sin hacer ruido, dejando a la sombra sumida en sus propios sueños. Y la sombra le seguía… fastidiado de que le copiara en todas sus acciones, intentó golpearla, pero se hizo daño él solo. Y la sombra le seguía… contrató a una pareja sexual, se metieron en un callejón oscuro, por lo tanto la sombra no fue partícipe de ese coito sombrío. Y la sombra le seguía... a veces borracho, encima de ella caía. Y la sombra le seguía… una vez entró a un salón de baile, agarró pareja, su sombra bailaba con la sombra de ella, también con otras, en una fantástica orgía de sombras. Por cierto, a las sombras no les duelen los pisotones. Y la sombra le seguía... cuando se casó, en la noche de bodas, las sombras no hicieron caso del letrero de "No molestar", colgado en la puerta. Y la sombra le seguía… al nacer su primogénito, descubrió que los niños no traen torta bajo el brazo, solamente nacen con su sombra. Y la sombra le seguía… resignado, comenzó a charlar con la sombra, mejor dicho a monologar, la sombra resultó ser una excelente escucha. Y la sombra le seguía... al paso de los años, le resulta molesto descubrir que la sombra no se encorva ni parece tan cansada como él. Además, a ciertas horas del día, le supera en estatura. Y la sombra le seguía… por fin entendió que nunca se desharía de su sombra, quien es algo así como un ángel de la guarda, oscuro y silencioso al extremo, inseparable, compatible con la luz natural y artificial. Prosiguieron su vida unidos por los pies. Y la sombra le seguía… dentro del ataúd, pero ya nadie se da cuenta de ello. La sombra soporta el peso del cuerpo durante la desintegración; luego la sombra también muere. |
jueves, 4 de agosto de 2011
No lo digan porque se oye feo
Arrastrando los pies Manuelito anuncia su llegada, con la mirada perdida y una boca vestida con dientes chuecos que muda se queda al no saber que decir
Manuelito se había orinado en los pantalones, el aspecto desaliñado y la cara sucia le daban un toque atemorizante, pero a Silvina lo único que le importaba era haber encontrado a su hijo, a su sombra que se le había perdido un mal día.
Otra vez lo dejó a las puertas de un manicomio pero al oír los gritos lastimeros saliendo de las paredes del hospital, hicieron que lo jalara de la mano para seguir la vida juntos.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Paracetamol

La lámpara / Solo mi sombra
Encuentro
martes, 2 de agosto de 2011
Sin nombre
lunes, 1 de agosto de 2011
La sombra de tu pesar

Y la sombra le seguía desde el día en que su padre murió, ella tenía 12 años. Su último aliento fue para decirle que la amaba, que era su princesa. Lo último que él escuchó fue a su hija diciendo que ella iba a estar bien. Pero no fue cierto.
Ella le mintió para que se fuera tranquilo, en realidad desde ese momento sabía que no tendría una vida llena de luz y color como hasta ese momento la había tenido.
La sombra de la muerte de su padre la siguió por siempre, le cubrió la cara con un halo de tristeza cuando se graduó, se le pegó a los pies cuando se casó y la hizo caminar pesado.
Un día, se le subió mientras dormía, tenía 50 años, la cubrió por completo, la iluminó de negro y la absorbió.
Su último suspiro fue para intentar esbozar una risita, la sombra, le siguió.
Diario de un Manicomio. Capitulo Perdido, Segunda Parte.
- ¿Adónde vas? –le pregunto.
- Donde no puedan encontrarme.
- ¿Por qué?
- Porque me persiguen.
- ¿Por qué te persiguen? –insistió la sombra.
- Porque dicen que hice algo malo.
- ¿Qué hiciste?
***
13 de noviembre.
Querido diario.
Hace tiempo que no te cuento mis aventuras. Perdóname, no es mi culpa, todo es por culpa de los que llaman “doctores”. Se creen muy listos, lograron encerrarme en un cuarto muy feo, donde no hay luz y el suelo es muy frío. Pero no contaban con que yo soy más lista y tengo a mis amigos, quienes siempre me dicen que hacer. Así que, cuando me sacaron a bañar, empuje muy fuerte al uno de los que me encerraron y eche a correr. ¡Ja! Soy muy rápida. Me metí a la cocina y me escondí junto con los costales de azúcar. ¡Azúcar! ¿Puedes imaginarte? Costales llenos de azúcar ¡solo para mí! Me quede muy quietecita, para que nadie pudiera oírme. Ya cuando se hizo noche, salí muy despacito, de puntitas, sin hacer ruido. Llene mis bolsas con tres grandes puños de azúcar y salí de ese lugar. Hubieras visto, querido diario, todo lo que tuve que hacer para que no me vieran. Me escondía en cada rincón, me hacía chiquita en las sombras, me tapaba la boca al respirar. Ya cuando estaba a punto de salir, uno de los “doctores” me vio. Pero me le aventé y lo arroje por las escaleras. ¡Se veía tan gracioso al caer! ¡Y me dio tanta risa al escuchar su cuello quebrarse! Creo que mataría por volver a oír ese sonido. De ahí me fui a mi cuarto, para poder sacarte a ti y a mi osito de peluche.
Después me hice flaquita y pase por entre las rejas de la verja. Corrí y corrí hasta que mis piernitas me tiraron del cansancio. Y es aquí, al pie de este gran árbol, donde por fin puedo escribirte lo que paso.
***
- No sé. Solo sé que no quiero estar encerrada otra vez.
- Pues entonces, ven. Conozco un lugar donde jamás podrán alcanzarte. Donde podrás jugar para siempre con todos tus amigos.
- ¿De verdad? ¿Para siempre?
- Sí, solo debes darme el listón de tu vestido. Anda, ayúdame a pasarlo por esta rama. Deja que su suavidad abrace tu cuello. Déjate caer. ¿Conoces el juego de la confianza? Ese que te dejas caer de espaldas, mientras otra persona detrás de ti, espera para atraparte. Déjate caer, que aquí, yo espero por ti.
***
El cuerpo de una joven sin edad proyectaba una sombra apenas distinguible. Sus ojos miraban hacia el infinito, como si de estar esperando se tratara. Y de su mano sobresalía un papel, donde estaba escrito con fuerza y lágrimas:
Y su sombra le seguía, bailando con ella ese dulce vaivén durante toda la eternidad.







