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lunes, 10 de octubre de 2011

...c...u...e...r...d...a...s...



… llegue cuando todo había comenzado ya, de hecho nadie recuerda absolutamente nada del principio, se dicen varias cosas al respecto, hay muchas contradicciones sobre lo que parece ser una sola situación. Infinidad de cuerdas penden en el vacío, no se miran los extremos de donde están sujetas, líneas invisibles en las que caminan o se cuelgan todo aliento, cada ser y las esperanzas, pobladores de esto que llamamos vida. Lo dicho, algunos avanzamos colgándonos, otros han dominado el paso firmemente y andan sin miedo sobre la cuerda, incluso brincan de una a otra a placer; hay quienes agarran varias cuerdas a la vez y las mecen con violencia, ya sea que estén debajo o arriba de la suya, no importa, han aprendido a controlar con un puñado de cuerdas, el vértigo de los demás. En ocasiones, alguien decide unir su cuerda a la de otra persona y después se van sumando otras a esa unión, es como un nudo que va recorriéndose a lo largo de días y noches, abarcando muchos cambios de estaciones, eventos premeditados y naturales, pero en un momento dado todas las cuerdas se vuelven a separar y quedan deshabitadas. Tristes se miran las cuerdas de las que oscilan cabezas, cuerpos de títeres, almas en pena, gente que no sueña aunque duerma, mas nunca duermen y tornan su vida en patética tragedia, que los espectadores juzgan con indiferencia, rimbombantes e insulsas farsas entretejiéndose por las cuerdas.

Algo pasa sus dedos sobre las cuerdas, caótica esencia, tal vez no sea nada, pero suena…

domingo, 9 de octubre de 2011


Los camareros cuentan una historia sobre el diablo. Que cada noche a la hora de cerrar escoge un bar y cruza sus puertas con todo el infierno del mundo sobre sus cuernos. Un bar, o un pub, o una cantina. Donde sea que la gente se envenene con más de 5 grados etílicos. Entonces, el diablo entra por la puerta, queriendo ser escuchado, si lo escuchas y tienes suerte, podrás ser recompensado…

Aquel camarero había puesto el candado de la entrada principal, ya todas las sillas estaban sobre las mesas, el piso limpio, en todas las pantallas se veían franjas  de colores que marcaban el fin de la programación y la música de aquel bar, tocaba alguna melodía ochentera.

Fermín terminaba de acomodar los últimos vasos tras la barra cuando escucha que la puerta se abre de golpe.

Fermín no tuvo tiempo de mirar a ningún lado, cuando sintió 2 golpes sobre la barra y alguien exclamando:

– Que debo hacer para merecer un maldito trago?- Dijo dirigiéndose al tembloroso camarero.

Fermín se quedó inmóvil, a juzgar por el porte, el tipo media casi 2 metros, piel tostada casi brillante, vestía de verde, con una gabardina negra emanaba un poco de humo. Parecía elegante, pero no tenía buen aroma, olía a margaritas y a azafrán.

El tipo se levantó y arrojó la gabardina y con un poco de mas fuerza golpeó la barra – Un bourbon doble por favor– Dijo, con toda la elegancia que una persona que usa un anillo en el meñique se puede permitir

Fermín se despabiló y sirvió lo que pidió aquel sujeto.

– No vas a preguntarme que tal mi día? Es lo que hacen todos los malditos camareros mientras pasan su franela para desgastar la barra– Dijo aquel sujeto, mientras daba un trago largo a su bebida.

Como si se tratase de una orden, Fermín se quitó de la cintura su trapo y mientras frotaba con el una parte del lugar, preguntó – Y cuénteme, que tal su día? Porque esa cara tan larga?

– No me lo vas a creer, pero, yo soy un demonio
– El diablo?
– No, un demonio, nadie se hace llamar “el diablo” eso es muy “cliché”
– Entonces, eres un demonio? Y que haces realmente? Vienes a llevarte mi alma o a hacerme pagar por algo o a jugar con alguno de tus poderes para verme como sufro?

El demonio rió y sacudió la cabeza – Vengo a beber un par de tragos y si no te importa quiero cacahuates, nadie te ha dicho que eres un pésimo mesero?
– Ok suponiendo que tu eres el dia… Un demonio…
– Y de los mejores – Interrumpió abruptamente mientras daba otro trago aún más largo a su bebida, mismo que hizo que esta se terminara.
– Ok, entonces eres un demonio, que se vino a beber unos tragos, la trampa es que, seguramente te los querrás beber gratis, no? – Dijo mientras arrimaba un plato con cacahuates y servía la segunda bebida.
– No para nada, te los pagaré, claro, mientras no excedan de mi presupuesto, de lo contrario te tendré que matar o algo por el estilo.
– Ok, entonces dime ahora si, que tal tu día? –Repitió la frase mecánicamente mientras de igual manera limpiaba nuevamente la barra
– Problemas y más problemas, este trabajo me está matando, ya no soporto a mi jefe y definitivamente no me pagan como debería, siento que cada vez hago más y que me rinde menos el dinero y…
– Eres un demonio, no deberías de tener como que un trabajo genial? Porque así como lo dices, pareces una persona ordinaria.
– Verás mi estimado y vulgar amigo, todos, dependiendo la perspectiva, somos ordinarios o geniales, por ejemplo, supermán en su planeta origen, hubiera sido un tipo común y corriente con un papá científico, pero según la historia, el cayó acá, y el tiene poderes y…
– Si, si, pero supermán no existe y…
– Entiende mi punto, mi vida es ordinaria, porque vivo entre demonios, no tan buenos como yo. Pero yo soy genial porque estoy frente a ti, y tu no eres un demonio, pero si tu te fueras al lugar donde están todos los demonios, seguro te verías genial o… Bueno no creo, pero la idea es esa, la perspectiva que nos damos nosotros mismos de ciertas situaciones.
– Entonces eres ordinario, aburrido y todo eso, pero algo puedes hacer como demonio, no? Algo mágico, fantasmal, algún hechizo… no?
– No soy un cirquero, no soy un mago, no soy una bruja, no se que quieras ver muchacho, pero si no me sirves mi siguiente trago, hare cosas feas con este mugroso bar
– Bebe– Dijo el camarero, mientras servía la bebida.
– Ya te dije que eres un pésimo camarero? Así no se le habla a un cliente y menos a uno de mi categoría– Dijo mientras se acomodaba el cuello de aquella camisa.

Mientras estos dos seres seguían conversando de una forma muy extraña, de fondo la música del bar seguía tocando cuando empezó a sonar una melodía muy peculiar.

– Esa canción!!! – Dijeron los dos al unísono.
– Adelante, cuenta tu historia de esa canción– Dijo el camarero al demonio.
– Esa canción: hunting..
– Si, si, ya sabemos tooodos como se llama esa canción, no necesitas repetir el título, pareciera que está muy trillado, así que, si ya ambos sabemos que hablamos de esa canción, pásate el titulo y cuéntame la historia.
– Hay que ser menos amargado muchacho, te vas a morir joven… Verás, esa canción o ese pedazo de música es lo que nosotros los demonios musicales llamamos audio puro
– Ah si? Eres un demonio musical, o sea que cantas, compones melodías cual fauno?
– Algo te molesta de esa canción, y sé que es, pero, si, soy un demonio musical, y no es que ande cantando, pero soy del tipo de demonios que se gana la vida por medio de la música, ya sabes, los demonios tenemos que acarrear gente al pecado o a algún acto de locura insana para mantener satisfecho al de allá arriba– Dijo mientras apuntaba hacia abajo

– O sea que hay demonios para todo? O como funciona?
– Si, hay demonios para todo, pero déjame contarte la maldita historia de una vez, no?
– Ok, ahora el del mal humor eres tú, pero bueno, cuenta la historia por favor.

Suspiró, tragó saliva y continuó –Con esa canción fue como inicié en esto, era el novato del año, recién me habían “endemoniado” y justo me dieron mi primer trabajo solo. Nosotros los demonios musicales, nos dedicábamos a meter mensajes ocultos en las grabaciones, nos sentábamos ahí mientras aquellos músicos se juntaban a escribir o a componer una melodía, nos hacíamos invisibles y sembrábamos ideas que de una manera sublime te llevaran al pecado, transmitíamos estos mensajes a los escuchas de una manera muy poética. Cuando alguien los descubrió los llamó mensajes subliminales, de ahí la palabra.

– Por mucho que me guste tu historia, deberás de llegar al grano o pedir más, porque no es redituable para mi y tu historia no fluye, lo sabes verdad?
– Ya voy a terminar. Como te dije, era mi primer trabajo, este tipo que no recuerdo como se llama, le llegó un momento lúcido y empezó a componer la canción, yo me senté al lado de el y escribíamos juntos, una nota el, una anti-nota yo...
– Anti-nota? Espera, no preguntaré, seguro me explicaras que son, para que sirven y todo eso… continúa por favor
– Lo que estaba escribiendo este tipo, era arte, y lo que yo estaba haciendo, era el mejor trabajo posible, la quinta sinfonía hubiera sido Arjona comparado con esta composición, pero...
– Maldita sea, siempre hay un pero– Dijo mientras se servía una porción de la misma bebida para el– Continúa por favor
– Pero como te dije, era mi primer trabajo, y quería dejar huella, impresionar al gran muchacho y a todos en general, entonces tenía que hacer lo que ningún otro había hecho, colocar mi obra maestra por delante y la obra maestra de aquel tipo como mensaje subliminal
– En serio hiciste eso? Pero, eso quiere decir que si en este momento, escucho esa canción al revés podré escuchar…
– No idiota, jamás le conté a nadie esto, cuando el organismo regulador de mensajes subliminales escucho lo que había como mensaje subliminal se dio cuenta que no servía de nada y nunca aprobó mi trabajo, no todas las canciones tienen mensajes subliminales.
– Pero no se dieron cuenta que la habías invertido?
– Claro que no, este órgano centralizado es tan burócrata que no se da 1 segundo para escuchar la canción en tu forma original.
– Ahora que lo mencionas esta melodía parece no tener principio o fin suena familiar y a su vez, siempre que la escucho, te deja esperando algo, tiene una sensación a nueces y espuma de mar, infinito y…
– Anda a contarle todos tus traumas maricas a Laura bozo, la canción no es eso, si tuvieras mis oídos serías capaz de disfrutar la melodía como es y no como una guitarra mal entonada.
– Puede ser…
– Además la canción original, dura mucho, alrededor de 10 minutos, por cuestiones comerciales, solo publicaron 2:10 minutos, los 2:10 minutos más comerciales para mi humilde opinión.
– Como sea, verás, mi historia de esta canción tiene que ver con mi padre que...

Fermín se levantó del suelo, con una gran resaca y cegado por la luz del sol, se apoyó en la barra para recobrar estabilidad, vio en ella, la botella casi vacía y unos cuantos billetes al lado. Recordaba poco de lo sucedido y todo lo sentía como un sueño, se sacudió la cabeza y fue al baño, estando en el mingitorio quemado en la pared había un mensaje que decía:

“si las personas fueran al bar a escuchar las historias de los camareros con problemas con sus papás, perderían su encanto y se convertirían en cafeterías, IDIOTA!!”

Cazando Osos




En la sinrazón de sus ojos
manipulo un instrumento
me mira ausente, carente y distante
juego con su palidez terrena
y escucho su silencio.

Mientras juego con él
me dice sin palabras que no
sus cuencas negras revelan lo que en mi vida fue
corriendo hacia atrás
tirando todas mis fichas a la primera.

El instrumento se dirige ahora a mí
tiene más sentido ahora
él me mira y saber que es mejor hacerlo así
sus cuencas negras miran y él sonríe
regreso a la tierra, donde mi motivo nació.

viernes, 7 de octubre de 2011

Efeméride



Un día nublado de octubre, tal como hoy pero hace un par de años decidí deprimirme. Desde entonces cada año lo cumplo sin falta, el levantarme tarde, llegar a trabajar a deshoras y sin bañarme, no comer, beber más alcohol del que realmente quiero, pasar los fines de semana con las cortinas cerradas viendo apenas la diferencia entre el día y la noche. Todo termina cada ocasión de manera diferente, lo que me hace esperar el final con tremenda curisiosidad. Algunas veces en el hospital con continuos ataques de ansiedad. Otras sin dinero y sin alcohol, no queda más remedio que trabajar. De aquella vez que se enfermó mi mejor amigo y por solidaridad olvidé lo mío para irle a rescatar.

Este año estoy ligeramente preocupada, vamos casi a final de mes y de la depresión nada, exceso de sexo supongo yo, será cosa de poner aquella canción de Radiohead para cambiar de percepción. ¿A dónde va a parar el mundo si es uno incapaz de deprimirse otra vez?







Ravel


Frase repetida una y otra vez,
cosa sin esperanza y de la que nada cabe esperar.
Jean Echenoz

Habría que pensar en Hunting Bears como un pieza sin principio ni final, como un trozo de música que siempre ha estado ahí, como un sonido que viene de otro lado, un fragmento de algo más grande que se encuentra en otra parte y que de pronto aparece. Cuando se escucha, la sensación no es de un descubrimiento sino que se asemeja a la formalización de sonidos, como si de pronto tomase forma aquel hilo musical que pasa por nuestras cabezas en los días rutinarios y grises donde la vida se hace patente en su carencia de sentido. Intenten escucharla de camino a casa, con el cansancio del trabajo, en el metro mientras alguien te clava el codo en las costillas, con todos aquellos olores de sudor del día a día. Hay algo de cinematográfico en Hunting Bears presenta un campo completo de tiempo, su repetición permite la interiorización y su estructura genera una constancia que nos conecta con el pasado, cercano o lejano, incluso el que se proyecta en el “hubiera”.
Imaginen todas las escenas posibles, todos los personajes que pueden crearse con este fondo musical. Pero ¿Y la música? ¿La pieza en sí misma? ¿Cuál es el propósito de una pieza de este tipo? La música, como decía Cage, no se ocupa de propósitos sino de sonidos y se encuentra expresada en una paradoja: una falta de propósito intencionada o un juego sin propósito. 
La repetición, los silencios como pausas, alientos, carencia de sentido y juego infinito. Aparición no brusca, sin golpe, desvanecimiento apenas perceptible. Su existencia en otra parte pero siempre presente como formando parte de otros tantos ruidos con diversas formas me hizo recordar a Ravel. Y es que el Bolero también nos llega de otro lugar, viene desde la oscuridad, como un susurro que de pronto cobra existencia. No hay similitud en lo que respecta a los estilos musicales, lo sé, pero en la forma, en su esencia poseen el mismo juego sin propósito: “un suicidio cuya única arma es la ampliación del sonido”.

jueves, 6 de octubre de 2011

De George Thorogood a Radiohead

Cuando escuché esta melodía por primera vez fue hace dos días. Conozco a Radiohead pero no es de mis grupos favoritos.
Desde hace mucho tiempo dejé de actualizarme en cuanto a música se refiere así que ni idea que existía esta canción. El título no me dice mucho más que lo obvio así que me senté a escucharla detenidamente. Tres-cuatro veces cerrando los ojos para sentirla.

Nada.

Con la mente en blanco me preparé a oírla por enésima ocasión.

Es increíble como estando relajada, la melodía trajo momentos extraviados hace mucho tiempo que no tienen ninguna relación con lo que estoy escuchando y sin embargo ahí están. 
Recuerdo que cuando era adolescente la música me hacía viajar, pensar y aprendí a sentirla. A ver imágenes casi siempre melancólicas de muchachos que estaban solos en algún sitio sin nada ni nadie que pudiera ayudarlos.
Sentados sobre la banqueta, con las manos caídas y la cabeza metida entre las rodillas, imaginaba que se sentían tan solos que lloraban hasta ya no doler. No sé por qué la música en inglés tiene para mi esas imágenes, al compás de la música me hacía verlos tan solitarios, tan dolidos, tan llorosos. Eso lo imaginaba cuando en las madrugadas mi padre se levantaba para irse a trabajar. Amante de los radios, compraba uno cada que podía y el que tenía se lo iba dejando a uno de mis hermanos hasta que llegó el día que me tocó a mi.

Un pequeño radio rosado llegó a mis manos haciendo que, enterrada bajo las sábanas escuchara la música de Led Zeppelin, Black Sabbath, Deep Purple y todos esos grupos que me metieron el gusto por la música en inglés.

A bajo volumen, muy cerquita de mi oído escuchaba una y otra vez ¨Bad the bones¨, la melodía que marcó una época de mi vida en mi era estudiantil.
Procul Harum me extasiaba en momentos en que no comprendía la vida que tenía. ¨Te amo necesariamente¨ de música más relajada rasgó mi vida en mil pedazos tanto que aún lloro cuando la escucho.
¨Honey¨ me trae a mi madre con su mirada de tristeza separándose de mi, creo que nunca podré olvidar esa melodía, quizás sea por eso que me gusta mucho cuando me dicen Jani porque me trae el calor de sus brazos.
Mi padre nos inculcó el gusto por el trabajo y la buena educación. Nos enseñó a sacarle jugo a la lectura y a la música. Nos enseñó a sentir cada palabra, cada nota hasta lo más puro de su sonido. Mi padre que siempre está presente en mi vida y que hoy al ver la fecha me recuerda que hoy era día de su cumpleaños. Sin imaginarlo siquiera y a muchos años de distancia, la música de Radiohead me trajo de vuelta a mi padre. 

Huntings bears sin conocerla, tendrá desde hoy un significado en mi vida, he vuelto a reconciliarme con mi padre, eso es suficiente para que pase a formar parte de los recuerdos de un pasado inolvidable.

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miércoles, 5 de octubre de 2011

Fiesta en Chucándiro



Sonó el teléfono en casa de los Alvírez. Rosita emocionada fue a contestar, ya le habían dicho que Sergio acababa de regresar al pueblo, y efectivamente, era él. Una lluvia de mariposas se concentró en su vientre, ya más de diez años los habían sepultado, pero Sergio, su amor de secundaria, cumplía la promesa de volver.
-Bueno –contestó nerviosa.
-¡Hey, nena! –sonó Sergio con voz diferente.
-¡Parece increíble que hayas regresado! –sentenció ella– no creí que...
-Te dije que algún día volvería –la interrumpió– y muero de ganas por verte.
-Hoy hay fiesta en la plazuela, ¿vamos? –dijo Rosita–, esta noche tocará Banda Barranquitas.
-¿Con qué se come eso? –burlonamente contestó él.
-Vaya, veo que has olvidado la música con que me enamoraste.
-No me hagas caso, paso por ti a las ocho, bonita.
Y ambos colgaron. Ella corrió al clóset, buscó entre sus prendas un coqueto vestido, y mentalmente eligió zapatillas y bolso. Se sentó en el borde de la cama y, como diapositivas, desfilaron los recuerdos en su corazón: Ellos, amándose la vida entera. Un primer beso. Sergio buscando un mejor futuro. Mojando la suerte. El adiós, la promesa de los dólares, de casarse... de contarse en plural toda la vida.
Pero al oirle, esas ilusiones almacenadas perdieron sentido, fue como si hablara con otro, con un Sergio diferente, con un fuereño, de esos que llegaban al pueblo a comprar ollas de barro, o como los gabachos que año tras año volvían para presumir sus camionetas de lujo rotuladas con el nombre de los hijos.
Lo sintió diferente pero sacudió esas ideas cuando, más tarde, le llamó Consuelo para saber qué tan cierto era el rumor de que Sergio andaba por el pueblo. Ambas amigas se pusieron de acuerdo para verse, junto con todos los habitantes de Chucándiro, en la plazuela.
Llegó la noche y con ella Sergio, Rosita abrió la puerta: enmudeció. Se vieron por minutos, tal vez por horas. Reconocerse les llevó su tiempo, pero a pesar de los años, en las miradas aún había restos de amor, y eso les bastó. Se tomaron de la mano y partieron rumbo a la plaza.
En el camino él le mostró su iPod, de su listado de canciones ella no reconoció ninguna.
-Cuando escucho esta, pienso en ti –comentó Sergio.
-Jun- tin be-ar –deletró ella– ¿y qué dice?
-Nada... sólo me hace pensar en ti, en la tristeza de extrañarte, en mis días a solas, en estar sin lo que fuimos ¿quieres escucharla? Te la dedico.
-Bueno –aceptó ella
Pasados los segundos se retiró los audífonos.
-A mí nada me dice, sólo me hace doler la cabeza.
Él se encogió de hombros, y siguió caminando de la mano de Rosita.
Cuando llegaron al jardín principal, el jolgorio estaba a su máximo esplendor, las parejas ya se habían formado en torno al kiosko y la banda comenzaba a tocar; por allá, Conchita y Rubén Pereira sentados en una banca; en la explanada, Carmen y Lupe esperaban quién las sacara a bailar; desde un improvisado puesto, Teresita de Jesus II, reina de la feria, vendía besos a cuarenta pesos para cooperar con la reconstrucción del templo, claro que estos eran de a piquito; y para completar el cuadro, vendedores de dulces y antojitos se apilaban en los alrededores inundando de aromas el festejo.
-¿Vamos por algo de tomar? –le preguntó Sergio a Rosita.
-Sí, a doña Eduviges le queda muy buena el agua de horchata.
-¿Agua? agua de horchata bebíamos en la secundaria, yo había pensado en una cerveza.
-Pues yo no he cambiado mucho –respondió ella– sigo siendo la misma muchacha.
-No me hagas caso, es que...
-Es que eres un turista, ya ni a Banda Barranquitas reconoces, eres un turista en tu pueblo –lo interrumpió Rosita.
-Ellos tampoco me reconocieron
-Tampoco te reconozco yo. Eres demasiado turista para mí, prefiero al Sergio de mis recuerdos.
Entonces tomó su bolso, pasó al puesto de doña Eduviges y regresó a su casa con una sonrisa triste, mientras bebía agua de horchata, pensaba en lo terrible que era que a una muchacha de pueblo le dedicaran Juntin bear.

martes, 4 de octubre de 2011

Hipster

Conoces hunting bears de…
Ya sabes que yo sólo veo movies de cine experimental que están filmadas todas en sepia, góe, en las que los directores no ocupan nada de diégesis para contar sus tramas porque son apologías en retrospectiva de relaciones imposibles entre gays enfermos de parvovirus de tribus aborígenes de Nueva Guinea, góe…
Pero yo te estoy hablando de…
Libros. De libros, ya lo sé, góe, te quieres hacer el intelectual de ideas de izquierda... Pero igual me cagan los libros, góe. Yo no leo nada que no sean los panfletos de mi escritor e iconoclasta yugoslavo favorito; lo descubrí en una website muy chingona que está escrita en alemán-ario, que por cierto, ni creas que te voy a compartir el link, porque luego lo quemas con el proletariado, góe; eso de que cualquier hijo de burgues tenga acceso a las cosas buenas siempre es malo; no las saben apreciar, góe… Te decía, no leo nada que no sea de mi escritor escandinavo favorito porque…
¡Espera, espera!, ¿qué no era yugoslavo tu panfletista favorito?
… ¡No me prestas atención, góe!, pero igual te voy a contar. No leo nada mainstream porque obvio me mal influencian, góe, me matan la habilidad de crear y contaminan mi perspectiva de manera involuntaria; aunque a veces voluntaria, porque ya sabes, góe, a veces uno está tan concentrado en crear nuevas corrientes de pensamiento y de interpretación en eugenesia, que una línea de un bad book te hace dar una vuelta completa de ciento cincuenta grados y crear dicotomías mal pedo, góe; de esas de las que nunca habla Jodorowsky en sus libros porque no las entiende, me sigues... Porque si no es así, góe, no me gusta perder mi valioso tiempo y gastar mi saliva con alguien con quien no puedo enlazar mis vibras y conectarme un plano intelectual superior.
Hablando de música, ya conseguí un acetato de una banda de grounge-trash-core-trip-metal-roll, góe… Creo que se llaman Radiohead, suenan más o menos  bien, les voy a dar una oportunidad de escucharse en mi tocadiscos hecho a mano por indigenas de los balcanes; maybe, góe, igual y los dejo un tiempo en un leve break
¿Tienes idea de lo que te estoy hablando?
O sea, para nada. Viniendo de ti, góe, seguro es una de esas basuras pop comerciales. No me gusta nada que conozcan más de diez personas, góe. Yo soy muy original.


Resquebrajada




Agujas clavadas.
Sangre y sal, cuna nueva rota por el tiempo.
Partículas que se desprenden aterrorizando tus sueños.
Busca la cornisa para escapar del dolor.
¿Quién responde tus preguntas?
Soportes fríos en los que descansa tu angustia.
Manos y ojos que te invaden para encontrar la causa.
Ciruelos borrosos en el colchón.
Tardes en un estanque carmesí.
Una solución: el tiempo corre.
Una bata fría cubre tus hombros, descarnados, solos.
Miedo de que seas, miedo de ser...
Lágrimas de enredaderas, corona colgada en la pared.
Regresas al rincón, a las sombras.
Con el vientre vacío.

La teoría del abrigo






… Pero Led tenía esta rola tan genial en su disco doble, ajá, en el doble, donde viene Kashmir, la que tocaron después con la orquesta filarmónica de Londres. Me gusta ver series viejas, en cierta manera siento vida en el pasado; ahora que lo pienso siempre ha sido así, añoro el pasado, sí, lo añoro aun tan absurdo e inentendible pareciese. Mientras tanto en el pasado: me armé una avalancha de una tabla y balines de los carros, arrojándome, controlando el volante de mecate, no tuve caída aparatosa en su uso; jugar e imaginar. Hay una imagen no sé si decir no nítida –sí, así-, estuve allí, otros iguales lo hemos hablado, tiene un manchón de sueño: la arena, el espacio reducido, el mar cerca y la luz dándole reflejo azul turquesa. El sándwich en la tele, sándwich calentado en sandwichera desde hace años, después de eso, o se tragó, o se tiró, o se hizo otra cosa: proteína, hongo, polvo; entonces ese sándwich se repite una y otra vez en cualquier sandwichera del ahora. Trágicamente pensado en aquel día viendo el video de los ochentas que en su fondo proyectaba a los cincuenta mientras yo le veía desde esta década; tiempos entrampados. Termino en días el Club Dumas; me inquieta y voy encontrando la lógica de sus títulos, del tarot, el ahorcado (arcanos) y de dragones con diademas, sí, autores y temas distintos pero que en un momento se dan continuidad, un algo los hace encajar. Me enseña. Quise brincar muy alto desde el primer piso y en tan corta distancia me he estrellado. La bomba de mis ojos. El hombre entrenado para morir , el Dead Man de Jarmusch, eso me recordó esta canción (Neil Young), al Indio (de abrigo de oso) diciéndole a Blake que se deje ir entre el canibalismo de un western y una embarcación mapuche que se interna en un río negro. No pongas la mente en blanco (imposible esto) mejor usa un negro, toma una cápsula de amnesiac o prozac, siéntate en tu cabeza, implota y hazte de un agujero negro. No te acobardes si se te cae un diente, dile al silencio que el sol entra por la ventana, entre cortinas de carrizo, en el sentir de no querer un instante, ni un instante respirar. Cierra quedito la puerta que hoy más valiera no despertar.

lunes, 3 de octubre de 2011

Diario de un Manicomio. Capitulos II-IV




Querido Diario:

Los últimos días estuve muy ocupada con unas personas que se llaman "doctores". Ellos piensan que algo esta mal conmigo porque me dan pastillas y jarabes y me meten cosas por todos lados. A mí no me gusta eso, pero mi mama me dijo que debía de hacer todo lo que me dijeran. Ella sabe lo que es lo mejor para mí.

El hotel es muy bonito. Me dieron un cuarto especial: Tiene paredes suaves, donde puedo jugar tooodo el día. Me aviento de un lado a otro, y cuando me canso, puedo tirarme al suelo, ya que este también es suave. Los doctores dicen que es un cuarto acolchado. Además, el comedor (aquí le llaman "La Nave" ) tienen unas mesas grandes grandes, donde se sienta mucha gente. Mis compañeros de mesa siempre son los mismos: Un señor que no habla y se golpea la nariz con el tenedor, una chica de como veinte años que puede hablar con los gatos y un anciano que dice que le robaron el alma. Son muy divertidos aunque casi no me hablan. Pienso que es porque soy nueva. Ya se les pasara.

Aún no puedo salir a jugar al patio. Dicen que es peligroso. Puedo herir a alguien. ¿Pero que puede hacerles una niñita a toda esa gente? aún no lo entiendo. Algún día me escaparé y jugaré en el patio con los demas. Aunque no veo muchos niños por aquí. Tal vez también estén jugando en sus cuartos especiales.

Bueno es hora de irme a dormir. Aquí se apagan las luces automáticamente a las nueve de la noche. Todo es tan moderno.

Con Amor,
Alicia.
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Querido diario:

Últimamente las cosas no han salido muy bien. Uno de esos "doctores" me ha puesto una camisa muy fea. Tiene una mangas muy largas que cuando me las ponen las amarran por atrás y no me deja mover las manos. Creo que se enojaron porque le pegue al señor que se pegaba con el tenedor. Es que una vez pude salir al patio y el señor estaba detrás de mi, siguiéndome a todos lados a donde iba. Eso me daba miedo. Por eso le quite su tenedor y se lo clave en el ojo. Y después me fui corriendo.

Yo creo que eso los hizo enojar. Dicen que me llevarán a una "celda de castigo". ¿Por qué me castigan si no eh echo nada malo? Nada más me defendí. Lo bueno es que no me quitaron mi libreta. Pero dicen que no me van a dejar salir de mi cuarto especial. Hasta que se me halla pasado. ¿Qué se me va a pasar? No lo entiendo.

Con Cariño,
Sandy.
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Querido Diario:

Después de dos semanas por fin me han dejado salir. Estos malditos doctores me encerraron por lo del tenedor. Solamente me daban de comer pan duro y agua. Y me mojaron con una manguera. El agua estaba friísima y yo no tenia ropa. Me puse a llorar y eso no les importo. Me la van a pagar esos "doctores".

Otra cosa que se me hace raro es que mi mamá no haya venido a visitarme. Se supone que vendría la semana pasada y ni sus luces. Me da mucho miedo pensar que algo le haya pasado. También extraño mucho a mi papí. Extraño cuando me bañaba con él. Y el me enjabonaba todo mi cuerpecito. Era nuestro secretito decía. Y luego cuando llegaba mi mamá, corríamos y nos escondíamos. Salia el primero y le decía que me estaba buscando. Y después me encontraba y nos poníamos a jugar a otras cosas. Era muy lindo.

Con Amor,
Mary. 








Con ustedes Dark Angel,
escribicionista.