lunes, 24 de octubre de 2011
Me declaro: sin sentido, pero vivo.
sábado, 22 de octubre de 2011
En última instancia

Tú, tú me conoces muy bien, amigo mío y no me dejarás mentir, tantas cosas han pasado, tantas que ya no me podría arrepentir. El rumbo que he seguido, tan largo y pedregoso, pero no sólo uno ha sido, recordarás que han sido muchos, multitudes, que juntan montones de errores. Por eso es que mejor cierro los ojos, porque dentro de ellos está la verdad, la verdad que no quiero contar, porque ¿de qué sirve hacerlo? ¿Qué logro con decirlo? Si no he estado en el mejor lugar, mi hermano, no ha sido la temporada para mí. Pero en este momento no me importa si alguien me ha de seguir, lo que importa es lo que te tengo que decir, puedes ver en mis ojos que en mi último tiempo, junto a ti caminé, marché y te dije lo que consideré bien y en mis palabras siempre estuvo la culpa, lo que no debes hacer y ahora que logré la paz en mí, ahora que la trabajé y que de frente miré, justo ahora mi vida ha sido derrumbada sin tener el mínimo asomo de culpa, pero con el aspecto de un delincuente. Ay, amigo mío, tu gesto es como el mío cuando incrédulo me subí al estrado, tan nefasto y sombrío, tan espaciado como los compases del vals que sonaba en el fondo y que estoy seguro nadie notó, que dentro de eso, yo tenía todo que perder y si había algo que ganar, las acusaciones me hicieron ver que daba igual. En este momento ya no importa más lo que tenga que decir allá afuera, amigo mío, abraza estas palabras porque te servirán, tal vez es algo que no entiendas, pero su sentido tendrán, justo en el momento en que la tarde soleada sople aire fresco, ese en el que nunca me sentí cómodo, pero que ahora es nostalgia deseada, algo que es más real. Al lugar que voy se siente todo tan verdadero que ahora me apacigua, es el futuro de nada, de estar flotando, sostenido en el aire, justo como una hada, justo como la luciérnaga atraída por el olor de la campana, justo como el amanecer. Pero no te preocupes, yo ya estoy bien, ahora tú eres quién padece la incertidumbre y yo te digo, antes era feo sentirlo, hoy es hermoso, porque sé que de las faltas que tuve, me perdoné y de las faltas que me imputan ahora, no fallé. Mi porvenir está asegurado, voy a un lugar mañana, desconocido, con una desconocida y a un pasado mañana por conocer. Por eso estoy tranquilo, por eso mi actitud es mejor, porque ante ti ahora, que sorbes tus lágrimas por mí, puedo decir, que inocente me declaro, en verdad, sin ninguna culpa.
viernes, 21 de octubre de 2011
Será

Será que deba crecer más para encontrarte, que hasta que sea grande tenga que ir a otra ciudad a conocerte, buscarte entre el alboroto de las gente y cuando te vea entre el tumulto de las masas sacar un letrero con tu nombre, con tacones altos y una capa para que nos veamos frente a frente. Serás ese raro y de humor simple que he soñado y nos reiremos haciendo caras tontas en esa maquina de fotografías. Llevaré mi recopilación de historias escritas en una libreta, cada una elegida entre las más raras, te las leeré con un café mientras intento apagar mi risa histérica, no sea que te asustes y te vayas. Seremos dos personajes muy locos y al final lo que queramos será solo encontrar un lugar hermoso y nos perdamos.
¿Suena lindo? Excepto por el hecho, oh querido, que el universo me ha declarado su empeño en hacer mi vida extraña y bueno, ¿que hago yo en esta tierra estando tú en otra galaxia?
La declaración
jueves, 20 de octubre de 2011
Me declaro cobarde
Cicatrices tengo de golpes contusos que hicieron eco en mi cuerpo.
Me declaro culpable de que mis ojos se asustan al escuchar el primer grito.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Entre libros
martes, 18 de octubre de 2011
Metamorfosis declarada
Me declaro consciente
lunes, 17 de octubre de 2011
¿Culpable?
Gritos en mis manos. Bosques de mi mente. Se levanta la navaja durante nueve días. Y solo queda esperar a que mi madre me grite, me perdone, me sienta, me odie.
Todo puede cambiar.
Niebla en mis pasos. Mujeres, niñas, ancianas. Mis ojos buscan la tranquilidad de acero cortando, abriendo, brotando. Viendo la transformación, admirando el carmín, sin pensar, callando. Soñando.
... 5 minutos de viaje. Cielo azul, plantas, prostitutas. Una paloma cayendo en círculos, para encontrar la muerte azotándose contra el piso, brotando plumas, sangre y semen. Mi mano en el bolsillo es culpable de eso.
Risas de la mosca parada sobre las miles de caras de mi cuarto. Cada una tiene su historia, puestas sobre hilos efímeros de un pasado que no puedo recordar. ¡Maldito seas cabrón!
Corto mi cara, deformando lo que se refleja en el espejo. Y me arrincono, tapando mi nuca con ambas manos, esperando un bombardeo. Y lloro, porque hay alguien en mi cama, alguien que aun palpita...
Con ustedes Dark Angel,
Escribicionista.







