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domingo, 18 de septiembre de 2011

La última batalla



-Gracias por su resumen,  Profesor  Tronsk.  Creo que nos ha quedado más  clara la magnitud del problema –Dijo Markus III, el aun joven Rey de los Polonos–. Investiguen eso de las  bestias antropomorfas, manden un escuadrón hacia allá.

-Ya lo hice Señor –la potente voz de aquel hombre sonaba tranquilizadora–, en unas horas más sabremos de qué se trata.  

-Gracias General  Polux –dijo el joven Rey.

El tiempo se hizo eterno, mientras Markus III consultaba a los sabios y estrategas, sabía que no había más población humana en al menos 100,000 kilómetros a la redonda. Eran pequeños grupos de sobrevivientes más que ciudades realmente formadas.

-¡Demonios! –exclamó para sí mismo– la información es muy confusa y sin sentido. Comienza hablando de una cosa y se pierde en rumores y desvaríos. Ni siquiera puedo entender el hilo conductor de esta historia. Necesitamos datos reales. El agua y otros enceres escasean y mi pueblo sufre. La Peste y esas ratas acabaron con todo y, por si fuera poco, las  aves nos han obligado a refugiarnos en estos fríos lugares donde no podemos siquiera sembrar. No sé qué más podemos hacer, ya ni los dioses nos escuchan. Hace tanto tiempo que dejamos de creer.

-Señor, la información está llegando.  –dijo uno de los guardias interrumpiendo sus pensamientos.

-¿Qué sucede Polux?

-Véalo usted mismo –contestó sin disimular su alegría.

-¡Es la profecía!  –Dijo el mayor de los ancianos, mientras recitaba una vez más la leyenda:
“…la Peste, el hambre y la guerra cabalgaran por la tierra; sin atadura alguna  mermando a la raza humana, sin respetar países, o personas. Hombres y mujeres morirán por igual y la muerte segara sus pies como si fueran trigo.
El hombre regresara a las cavernas y toda su tecnología será inútil, las oraciones serán inútiles, y sólo algunos sobrevivirán para ver la llegada de los tres hermanos del sol.”

-Conozco la profecía –dijo–, la he oído mil veces. Rieguen la voz de que el augurio se está cumpliendo, que todo ser humano lo sepa y se prepare –ordenó– porque atacaremos a esos pájaros al amanecer. Hay que aprovechar este momento en que nadie dudará de la victoria.

Cuando el sol apareció por el horizonte, en cada punto de la tierra se escuchó el tambor de guerra, los últimos aviones y metrallas derribaron a las aves, los cazadores más valientes escalaron para abatir sus nidos.

Las tres bestias no eran más que pobres hombres atacados por la locura, así que Markus dio la orden de acabar con ellos sin que nadie lo supiera. Finalmente el pueblo necesitaba un milagro.

Y así, poco a poco, el hombre comenzó a repoblar el mundo.

Informe: Resúmenes en Bitácoras




Resumen de bitácoras. Oficina de investigación del fenómeno a un año de su aparición. Se agregan bitácoras de estatus actual.

Bitácora 8, Utilización 1

En las primeras recolecciones se presentó un cuadro nauseoso de contenido alimenticio y gástrico en expectoraciones violentas. Se hallaron rastros de hematemesis y hasta evisceraciones a causa del vómito en 11 de los 50 casos. Las recolecciones obedecen al área calificada como “Punto 0” y corresponden a las primeras 24 horas de la presentación de la epidemia. ¿Consultar descripción “Punto 0”? Sí - No

El segundo bloque de recolección que atiende a los decesos de las siguientes 72 horas, la agonía había sido más larga, dado que la hematemesis se prolongó a expectoraciones más espaciadas. La evisceración se registró en 8 de los 50 casos. La ubicación estaba señalada en el mapa de los investigadores: Estado de Veracruz, en la República Mexicana, América Central, conocido como “Punto 1”. ¿Consultar descripción “Punto 1”? Sí - No

Apunte 1: Es de mencionar que los cuerpos hallados podrían tener puestas máscaras anti gas. Esto por el rumor extendido en la internet por medio de redes sociales, sobre el hecho de que la epidemia se debía a la expulsión de gases tóxicos en la atmósfera o el medio ambiente. Se registraron algunos casos de asfixia, documentados en Bitácoras Apéndice 7 a la 16. ¿Consultar Bitácoras Apéndice 7 a la 16? Sí - No

Bitácora 34, Utilización 2. (NOTA: Revisar la Utilización 1 y subsecuentes)
En la División de Tecnologías, el informe refiere que la señal de internet se recibía de manera satelital. Los indicios de acceso se remitían a servidores de alcance y proporción de ancho de banda, monitoreados por el Pentágono. Se indicó al cabo de 72 horas de inicio de la epidemia que el 62% del ancho de banda estaba siendo consumido por el tráfico de las redes sociales, atendiendo en el 94% a mensajes referentes al apocalipsis y el fin del mundo. El 6% restante se refería a la proliferación de roedores en las calles de diversas ciudades en todo el mundo. ¿Consultar Utilización 1? Sí – No

¿Consultar informe de División de Tecnologías? - No

Bitácora 69, Utilización 40. (NOTA: Las 39 Utilizaciones anteriores fueron descartadas por diversas instancias)

Al cumplirse 4 meses de inicio de la epidemia, diversas recolecciones de cadáveres de Rattus Norvegicus, recaudadas después de la muerte natural alcanzada por su variante de la epidemia. Los cuerpos mostraban evisceración en grado mortal a partir de los primeros cuadros infecciosos. El virus se encontraba aislado en el torrente sanguíneo, afectando considerablemente al sistema nervioso central. La región motriz se mostraba intacta a pesar del comportamiento errático, pero con signos y síntomas similares al virus de la rabia. Los cuerpos de Rattus Rattus mostraban las mismas características pero con un tiempo de agonía más prolongado. ¿Consultar resultados de los cuadros infecciosos? Sí – No

¿Consultar resultados de exámenes neurológicos? Sí - No

¿Consultar Bitácoras relacionadas? Sí – No

ENTRADA Bitácora 70, Bitácora 71, Bitácora 72.
Bitácora 72, Utilización 1

Rattus Rattus: Colonia de roedores en batalla. ¿Consultar Bitácora de Descripción 72 a? Sí – No

Bitácora 109, Utilización 9 (NOTA: Anteriores Utilizaciones descartadas)

Los polonos al carecer de tecnologías de telecomunicación (Consultar Bitácora 100 para detalles) centraron mucho de su esfuerzo en biotecnología, residuos de laboratorios ubicados en Alaska y dirigidos por sedes científicas auspiciadas por la dirección general mundial del RMU (Residuo Mundial Unido) comandado por las fuerzas militares unificadas de los Estados Unidos de Norteamérica. Los resultados de las AM (aves modificadas) fueron fructuosos ante la población roedora en batalla. (NOTA: Existe un hueco en los estudios dirigidos hacia la biotecnología de modificación de ADN. Las notas se conservan en las sedes de los polonos). ¿Consultar Bitácora referente a las Organizaciones mencionadas? Sí – No. Proporcionar detalle: RMU, División AM, Polonos y Biotecnología

Bitácora 102, Utilización 11 de la División de Tecnologías

La migración de polonos ante la seguridad de la drástica disminución de roedores Rattur Rattus y Rattus Norvegicus, dibujó un trayecto hacia el ecuador. El encuentro en el terreno era diferente al planteado por los informes de biotecnología y de las AM. Los videos recuperados y vaciados en la internet obedecían a un engaño. ¿Consultar informe complementario de la División de Tecnologías? – No

Informe complementario de la División de Tecnologías perteneciente a la Bitácora 102:
Al llegar la población al ecuador, se encuentra el dato referente con el estatus de hacking. Las videografías referidas a la llegada al ecuador fueron falsificadas. Las videografías sufrieron de intervención de cracking o hacking por humanos.

Los polonos que se acercaron al terreno pudieron descubrir 3 bestias antropomorfas custodiando el área y deglutiendo Rattus Rattus y Rattus Norvegicus, presentando signos y síntomas de la epidemia.

¿Consultar archivos de polonos? Sí – No

¿Consultar archivos y descripción de las bestias antropomorfas? Sí - No

¿Consultar Bitácora 103? Sí - No

sábado, 17 de septiembre de 2011

...E...



la novedosa especie alada, entre líneas, comenzaba a escribir su propia historia…




Ese mismo año el frío extremo del invierno en los polos se había llevado muchos niños, recién nacidos, ancianos, incluso algunos hombres y mujeres aparentemente fuertes, sin que nadie pudiera hacer nada. La sociedad ya de por sí reducida comenzaba a verse realmente amenazada por la falta de antibióticos y alimento a causa de las condiciones extremas y los hielos perpetuos donde nada verde crecía.  Así como los humanos, las ratas también estaban sufriendo por la cantidad de muertes que sufrían cada día a causa de las aves genéticamente modificadas. Si ya antes era bien conocida la capacidad visual de las águilas, las alteraciones de laboratorio a las que habían sido sometidas las había convertido en un asesino de ratas más efectivo que cualquier veneno o cualquier felino. Era difícil ya para las ratas sobrevivir una noche de cacería en busca de comida y poco a poco la población disminuía al grado de que las águilas ya no tenían comida disponible para alimentarse o alimentar a sus crías. Las águilas tenían hambre, siendo que las ratas habían diezmado la población de otras especies animales, no vieron más opción que incluir en sus dietas a todas las demás aves que, siendo de menor tamaño y fuerza, eran presa fácil para los reyes de los cielos. Poco a poco las águilas comenzaron a reclamar los mismos territorios humanos que alguna vez las ratas habían tomado por la fuerza. Los humanos, desconectados por kilómetros de sus antiguas tierras, ignoraban que habían creado algo poderoso, no una herramienta de guerra contra las ratas, sino un enemigo que era capaz de comerse la cabeza de un humano adulto de una sola mordida. Pensando que, habiéndose controlado la población de ratas, volver a tierras cálidas era seguro, los humanos confiados se acercaron al ecuador sin considerar que, en lugar de los lujos del regreso de la era digital, se enfrentarían a un nuevo campo de batalla. Uno aún más sangriento de lo que cualquiera hubiera imaginado jamás.

viernes, 16 de septiembre de 2011

"Resurgimiento"



Sólo el destino sabría con precisión cuál sería el vencedor de la batalla entre las Rattus y los seres humanos, dónde sólo se podría anticipar que habría mucha sangre y muerte.

La incesante reproducción de los salvajes roedores, cercaba lentamente a los sobrevivientes humanos de la última epidemia; además la mortandad, por padecimientos relacionados con las bajas temperaturas, era alarmante, tomando en cuenta que la población mundial había pasado de contarse en miles de millones, en muy pocos años, a unos cuantos cientos de miles, que no lograban adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones de vida. Sumado a esto, la tardanza para desplazarse de un polo a otro, a pesar de contar con una nutrida flota de navíos, entorpecía la comunicación entre los pobladores para compartir los avances en materia de defensa contra la nueva plaga. Las mutaciones genéticas de las Rattus se habían dado aceleradamente, superando la capacidad de los humanos para combatirlas con eficacia. La urgente necesidad fue un acicate para el ingenio de los polonos*, que dejaron atrás, con ciertas dificultades, durante los primeros años de la nueva era, algunos problemas arrastrados del antiguo orden mundial, tales como racismo, ideologías políticas, etcétera, con la finalidad de preservar la vida humana y encontrar a la brevedad una solución definitiva en su lucha contra la avalancha de Rodentia.

Al quedar imposibilitados de usar los sofisticados equipos de telecomunicaciones, optaron por utilizar, como en el pasado, la habilidad de algunas aves para recorrer considerables distancias y llevar mensajes, aunque esta medida tenía sus limitantes, pues no todas las especies sobrevivían en el gélido ambiente, ni podían emplearlas en trayectos demasiado largos. Pero las aves estaban a salvo de la voracidad de los roedores, causándoles algunas bajas en su numerosa prole.

Una agrupación científica de los polonos, tuvo la loca idea de intervenir el ADN de las aves más fuertes: águilas, halcones, buitres y crear un ejército que fuera su aliado en la inverosímil guerra. En pocos años obtuvieron especímenes más grandes, dotados de garras y pico muy fuertes, poderosísimas alas, resistencia al frío y una capacidad de vuelo muy amplia. Los desesperados sobrevivientes, sabían de antemano que incrementar la población de estas aves, representaría en el corto plazo un nuevo riesgo, pero en esos momentos, resulto ser una medida eficaz en la batalla contra las Rattus, en sus febriles intentos por recuperar los territorios de climas ecuatoriales, que se habían convertido en la nueva tierra prometida.     

Así pues, la pandémica fecundidad de las ratas, se vio drásticamente disminuida; con sus maravillosas capacidades naturales sublimadas, las colosales aves eran un enemigo casi imposible de contrarrestar, para las huestes de Rodentia.
Los humanos, poco a poco rescataban terreno; los cadáveres de roedores se contaban por millares, la incineración de los restos y limpieza de las zonas liberadas era tarea ardua y constante, pero se llevaba a cabo con entusiasmo.

Instintivamente las ratas volvieron a buscar escondrijos, la implacable fuerza aérea redujo en poco tiempo la cantidad de múridos a nivel mundial; a mediados de la quinta década del siglo XXI, los humanos hacían planes para retornar a las comodidades de la vida digital, empero, la novedosa especie alada, entre líneas, comenzaba a escribir su propia historia…

*pobladores de los polos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Misión cumplida

Un olor extraño inundó el cuarto haciendo que los ojos de los habitantes se salieran de sus cuencas. Agarradas las manos a algo invisible, inhalaban el poco oxígeno que iba quedando hasta que en un espasmo quedaron inertes, con la cara al cielo nunca supieron de dónde les vino la muerte. El rictus de desesperación asomado en sus bocas era dantesco.
Cada cual quedó con el miedo tatuado en sus pupilas. Asidos a un hálito de vida las manos se alzaban como garras hacia la oscuridad.

Títeres sin hilos, arrumbados en el desván de la memoria, quedaron en el lugar al que nunca más nadie regresaría.

Ninguno quedó vivo, el aire enrarecido había acabado en el último suspiro de dos -¿o tres?- seres que la vida había juntado para un fin que nunca se sabría. Se había acabado en un instante, nadie jamás vio que en el momento preciso, en la última exhalación, una sombra gris se había escurrido entre la penumbra. Quitándose la máscara antigas, la arrojó lejos de sí marchándose del lugar satisfecho de la misión cumplida -De todos modos iban a morir- se dijo a si mismo.

Una risa maquiavélica salida de las más profundas entrañas de aquel maldito resonó hasta el último rincón. Silbando una melodía se alejó con las manos en los bolsillos, pateando un bulto que si se acercaba a ver que era, parecería una rata, como las que llegaron hace poco tiempo a la ciudad infectando las tuberías y desagües y llenando de miedo las caras de los habitantes que aún no tenían marcada su casa con una cruz blanca... la de la peste.











E


-¿Eres tú?  –le preguntó con una mueca pintada en su rostro en algo que parecía alegría y espanto simultaneo. Sin dejar si quiera pronunciar alguna palabra sorpresivamente abrazó aquella figura difuminada entre luces amarillas que se fugaban desde lo que parecía ser el interior de aquel  abandonado local. No pudo ni siquiera responder o negarse al abrazo de Daniel, simplemente permaneció inmutable.

-¡Que gusto que… ! -dijo de manera entrecortada al ser interrumpido.   
-Aún no es tiempo, aún no lo comprendes –aquella figura dijo temblorosamente entre suspiros a su oído. Al escuchar estas palabras sintió como la sangre se bajaba presurosamente desde su cabeza hasta los pies, desmoronándose no pudo más que poner las palmas contra el suelo, trataba de fijar su mirada sin embargo no lo logró, papeles, envases vacios de todo tipo y toda clase de basura acumulada en el suelo de aquel abandonado lugar giraban como una vorágine ante su mirada, estiró su mano hacia aquella figura en lo que se podía entender como una señal de auxilio.
– ¡Ayúdame! –alcanzo a decir con sus últimas fuerzas. –Aún no es tiempo, aún no -le respondió. Sus ojos comenzaron a ver todo de manera más pequeña y apagada, sintió miedo, la oscuridad había llegado… y con ella un extraño sonido.

La ventana se azotó contra la pared de nueva cuenta y alarmada Ros abrió los ojos.
 –Tranquila, es sólo la ventana,  -se dijo a si misma mientras miraba tendida sobre su cama la negrura del techo. Estiro sus manos y sintió que alguien recostado le acompañaba, asustada no hizo más que encogerse y jalar la sabana hacia su pecho.

-¿Te encuentras bien Ros? –Darío recostado a un lado de ella era quien preguntaba. Ros desconcertada no hizo más que asentir con la cabeza sin saber bien que era lo que ocurría en su cuarto,  abrazó fuertemente sus piernas, un olor penetrante a podredumbre se comenzó a filtrar desde lo que Ros supuso era la ventana, sintió una mano sobre su espalda a lo cual ella respondió con un escalofrío  –Falta poco, tenemos que dormir –Darío susurraba estas palabras al oído de Ros. Ella acurrucada no hizo más que fuertemente cerrar sus ojos.



miércoles, 14 de septiembre de 2011

E



Infiernos personales donde cada uno se quemaba cotidianamente y que al menos por una noche a la semana convergían en un infierno común que ofrecía un poco de diversión, de olvido. Olvido que también encontraba en su monitor, cuando nocturnamente, se enajenaba dando un click, escribiendo en algún blog, buscando... soñando. Pero si de soñar se trataba, entonces Darío buscaba los brazos de Lucía, la de los ojos negros, la que por momentos arrancaba de su vida, la soledad que le inundaba."

Ojalá tuviera papel y lápiz, –se dijo Daniel–, que seguía en la misma posición recostado sobre la hierba. Su débil sonrisa se iluminó al recordar a Darío: el extraño de la familia, el de aquellas historias, el único con el que compartía el gusto de escribir, Darío, el frío Darío, el muerto Darío.

También recordó a Lucía y su profundo escote; la conoció una noche en que su hermano lo invitó de juerga. ¿Habrá muerto? –pensó.

Una rata interrumpió su soliloquio; gris y enorme corrió a refugiarse bajo montañas de basura. Después la brisa putrefacta sacudió su nariz. Detuvo el escrito que hacía en el aire, se puso de pie y se marchó. Caminó entre las calles y una fila de recuerdos lo siguió: su casa, la comodidad de su colchón, familia, amigos... Pensar en todo aquello que había perdido le ocasionaba un dolor físico insoportable. Tuvo hambre, frío, ganas de darse un tiro... miedo.

Además de caos e incertidumbre, en la ciudad abundaba la tristeza. Una tristeza olorosa, aguda. Una tristeza que enfermaba a todo lo que aún quedaba con vida, a los pocos, a los que quizá, en un par de días morirían. Por la vacía calle varias preguntas lo acosaban: ¿Cuántas horas han pasado –se decía– desde que llegué a casa y todo parecía normal?, ¿y si todo es un sueño?, entonces tropezó con un viejo periódico que rezaba 'Se extiende la peste', de modo que no, no era un sueño.

Intentó pensar en otra cosa, recitó poemas mentalmente; vociferaba ¡qué diablos!, luego murmuraba ¡qué diablos!, finalmente sólo pensaba ¡qué diablos! Daniel tenía miedo, no simple miedo, no, sino algo muy distinto que no había sentido hasta entonces, y cuyo nombre, sonoro y maléfico, restallaba como un latigazo: m i e d o.

Tragó saliva y avanzó instintivamente. Anochecía en Veracruz. A pocos metros de él, una figura humanoide, más parecida a un fantasma, por lo fugaz y borrosa, entraba a un local abandonado, Daniel le gritó pero de su voz únicamente escapó un '¡espera!' ahogado; entonces siguió a la mancha humana, y subió varios peldaños hasta el umbral del edificio. Tocó la puerta, de su frente rodó un frío hilo de sudor; un haz de luz amarilla golpeó su rostro, seguida de una voz queda que le preguntó: ¿eres tú?

martes, 13 de septiembre de 2011





…después de tanta mierda regada por todos lados, las cosas se pusieron un poco diferentes: alguien que observaba la destrucción del mundo se aparcó en el baldío más cercano.
El cielo era purpura y sangriento, atardeceres apocalípticos. Las personas seguían muriendo y se mataban por una pila que le diera “más vida a su Lap”. –Pobres pendejos- se decía aquel hombre envuelto en rayos magentas, abrazando sus rodillas mientras una débil sonrisa de ironía se dibujaba en su cara. 
 Algunos pasaban delante de él, -son cadáveres que se desdibujan ante la luz como cigarras- movía su cabeza hacía la izquierda y la derecha hasta que esos títeres se perdían en las calles. El ejercicio lo aburrió, se recostó sobre la hierba y en un hondo suspiro empezaron a brotar imágenes, incoherencias:

“Si pudiera fotografiar lo que mis ojos ven cuando los tengo cerrados: darían cuenta del color que me habita.
Si pudiera capturar mis pensamientos y hacerlos polvo: estaría ante una estatua de sal.
Si grabara mi voz ahogada: sonaría un conjuro desafinado de malditas inocencias”

Se detuvo. Ya no quería pensar más. Trajo a su mente un recuerdo, que para él eran como una puta, la podía tener cuando quisiera sin problema, recorrerla una y mil veces, besarla y repetir el mismo teatro. No entendía, si a raíz del magenta o del púrpura, sus recuerdos no duraban mucho. Quería borrar uno, pero neciamente volvía, así que decidió dejarse llevar por eso que no recordaba pero que había vivido, por aquellos olores y sabores que no había aspirado ni probado pero estaban en alguna parte y empezó en voz alta, escribiendo al aire, con las nubes y su lengua:

“La noche comenzaba. La gente corría tratando de escapar de las gruesas gotas de lluvia. Enamorados que aprovechaban la emoción para esconderse. Sus manos resbalaban fácilmente como si fueran una extensión desprendida a propósito para poder encontrarse.

Los hombres apuraban el paso, evitando los charcos de agua que los niños del barrio,  buscaban para saltar y empujar al compañero, que con su actitud inocente, lo pedía en silencio. Pequeños pies que se inundaban en sus propias piscinas de color negro o café. Pantalones mojados hasta las rodillas que sonrientes y raspadas asomaban por los agujeros de sus pantalones. Inocencia que crecía lentamente entre cantos y juegos.

Un extraño hombre deambulaba tranquilo entre la rapidez de la noche lluviosa. Alzaba su cara al cielo y con los ojos cerrados disfrutaba la frialdad del agua al resbalar de sus mejillas al cuello y el escalofrío que producía al rodar por su columna. Las manos las ocultaba en los bolsillos del abrigo, jugueteaba con el encendedor y en su boca disfrutó el sabor del cigarro recién apagado.

Giraba, seguía derecho, vuelta a la izquierda, un rumor de auto a lo lejos y el pitido de un claxon. Un ágil brinco hacia atrás lo salvó de la colisión con el Cadillac, pero lo hundió en un charco mojándole hasta las pantorrillas. ¡Maldición! Susurró y siguió su camino.

Las callejuelas por donde empezaba a transitar estaban atestadas de mujeres en busca de algún cliente impaciente por desfogar sus ansias. Hombres que cuidaban celosamente a sus abejas para que produjeran la miel más rentable sin ser interrumpidas o molestadas, completaban la escena.

-¡Adiós guapo! Le dijo aquella mujer de ojos negros.
-Te veo a la vuelta. Le contesto mientras guiñaba un ojo.

Llegó a una zona de cantinas y bares inundados de humo de cigarro, de olores a los que rápidamente se acostumbraba. Parroquianos tan diferentes entre sí, pero similares en el amor por la parranda y  dejar atrás una vida miserable: al hombre de negocios, a la mujer sumisa y obediente, al hombre preocupado por la vida de los demás, a la que cumplía con su caridad cristiana, al que le preocupaba no tener el dinero suficiente para el alquiler. Infiernos personales donde cada uno se quemaba cotidianamente y que al menos por una noche a la semana convergían en un infierno común que ofrecía un poco de diversión, de olvido...




. E .


La convocatoria que hicieron aquellos dos, llegó a oídos de unos hijos bastardos del blogger, y decidieron entrarle al proyecto, la Ros, le comunicó antes que a nadie de su proyectos al Sendic, y de ahí se hizo un chismesote por las redes. Todos estaban muy emocionados y, a uno que otro, hasta se le salió un chorrito de pipí. Sin embargo, el proyecto nunca se concretó, pues la Ros, el Dark, el Sendic y los otros once sin que hacer, murieron. Uno a uno fue pereciendo, y mientras se enteraban de la muerte de otro, a los que iban quedando también se les iban muriendo las ganas de escribir. ¿La causa?

Murieron unos cuantos los primeros días, nadie lo notó, pues por las balaceras y los daños colaterales masivos causados por los malosos, eran temas de diario. De pronto, dejó de haber tanta violencia, pero no con ello dejó de haber muchos muertos, ahí fue cuando se empezó a notar que algo andaba mal. Al principio, las funerarias y las farmacias se vieron bastante beneficiadas, los hospitales y el campo santo no se daban a basto, las muertes de ese tipo, reactivaron la economía mundial. 

A la semana del suceso, eran ya cientos, miles, cientos de miles lo muertos. Las cosas pasaron tan rápido que nadie sabía lo que pasaba, la información salía a cuentagotas en los noticieros, vídeos grotescos comenzaron a aparecer en la red. Se habló del fin del mundo; se dijo que era un plan del sistema para acabar con el sistema y hacer un sistema más fuerte, se dijo que los mayas erraron sus fechas, se habló del juicio final y de la condena de todos por no creer en la inmortalidad del cangrejo. Se dijeron muchas cosas, pero algo era cierto y casi seguro: la civilización tal como la conocemos, estaba en una horrenda agonía. Ni los chinos enmarañados de la Ros ni el mediano entendimiento con las computadoras del Dark ni el amor a las chaquetas del Sendic; ni las barridas con huevo de chamanes ni el milagroso mejoralito o el eficiente pepto bismol fueron suficientes para salvar a la humanidad. Día tras día, aumentaba el numero de muertos y de diarreicos.

Al mes de sucedida la epidemia de diarrea, todo el mundo era una mierda, literalmente. Los servicios de electricidad fueron los primeros en fallar, después el agua potable, la telefonía celular, la comida y los medicamentos empezaron a escasear. Lo único que seguía funcionando, inexplicablemente, era el Internet, que al no estar saturado como la primera semana de la tragedia, era rapidísimo, y por su puesto, todos querían un poco de esa velocidad. Pero, ¿cómo accesar al Internet si no hay electricidad? Las pilas, baterías y generadores fueron una bendición para los pocos sobrevivientes, el problema era encontrarlas...  Esto trajo más muertes, muchos se ocuparon por buscar el primero el Internet y después la comida. "Prioridades son prioridades", decían los aún más reducidos sobrevivientes...


UPDATE

El Whoanz también se murió de diarrea. Poco después de que veía el análisis de esa película tan sobrevalorada,  pensó que tal vez Frank tenía razón, el universo colapsaría. Fue a abrir la puerta de su recamara, se trataba del Amar-gozo que, de algún modo, logró entrar a su casa; le iba a pedir prestado su baño. Se estaba cagando.



Pd. Todos los escribicionistas murieron solos.



“Las ideas comenzaron a chocar entre sí, unas sin dirección alguna, otras bien centraditas, otras fuera de lugar. Y después de una semana de preparación, fue como se convocó a los primeros catorce escribicionistas...”

Se ahorró leer el resto de los escritos. Estaba a punto de cerrar la ventana, y para hinchar su frustración vio que la dinámica de esa semana era “cuento colectivo”. Este era el primer escrito, sí, el que daría principio al cuento, el llamado “E”. De inmediato quiso sacarse el mal sabor de boca. Es su primera búsqueda del sábado -hace semanas no sale (ensimismado), la calle es tan peligrosa (paranoico)- quería leer algo de un blog, sabía de cosas –espacios- interesantes, pero ese día se sintió azaroso y llegó a “Escribicionistas” –debut y despedida- pensó. Los sábados eran ya un rito de navegación, por tanto ese sábado no se vería manchado por el mal intencionado cuento colectivo. Imaginó volver a “visitar” el sitio pasados unos días, el puro morbo ¿Hacia dónde podría ir esa historia con ese inicio?
Se olvidó por completo de esto, se fue a lo seguro: sus Favoritos, su dedicación –enajenación- sabatina le había hecho de una respetuosa – neurótica- lista de lugares interesantes en la red: blogs de críticas, de música, de cine, de ilustraciones, de fetiches (en figuras o escritos); enlaces de descarga: libros, películas, revistas, discografías, rarezas, el soundtrack de la película Cobra por ejemplo. Lo básico –además de la pornografía- películas de su niñez, películas “distintas”, esas por lo regular las deja para el domingo, es otro de sus ritos. El domingo decide no acompañar a la familia al desayuno; les saluda a todos en la noche al bajar por la cena. Sube y sigue en lo suyo: navegar. Tiene canal en Youtube, es egoísta, no sube ningún video, sólo se atrapa en videos nostálgicos (obsesivo, neurótico). Es exquisito (inseguro) en las fiestas en donde el Youtube es la consola del aquelarre. “Videos curiosos” le decía la ex novia, la de tres meses de noviazgo. Él decía tres palabras: “la pobre pendeja”. No le perdona lo de la fiesta de disfraces. Miembro de Taringa, allí bajó completito el “Coming Home” de Bátiz. Mentaba madres del viejo unos años antes, no fue hasta que lo oyó en serio con su prima la de Tecate, que le gustó. La verdad no le gustan los nuevos discos, se le hacen forzados (desfasados). Una de las ventanas choca, corre un buen aire ese sábado. “Houdinis Laste Escape” un gabacho blog de arte-ilustración, dibujos: un simio con una banda café que le recorre la cabeza en uniforme militar, entre hojas verdes (en la selva) le ve rabioso. Etiquetado el 11 de septiembre. Más adelante leyó el portal de un periódico rojillo “El otro 11 de septiembre”, el artículo detallaba el golpe de Estado al gobierno de Salvador Allende. Se le antoja ir a la cocina. Es muy ansioso, cuando algo le deprime o le emociona va corriendo al refrigerador. Coloca delicadamente la mayonesa al pan. Dos rebanadas de jamón, queso blanco, un vaso con leche. De regreso a su recámara -regresará más tarde por más comida (compulsivo)-. Ahora se le antoja ver fotos, piensa en buen criterio, confía en sus palabras, siempre llega a buenos sitios (sobrevalorado); se topa un álbum de fotografías electrónicas titulado “Exposición fotográfica: 50 años del Instituto Conde Saldaña”. Da click en “fotografías de los años 80 y 90”; en la primera foto que revisó (voyerista) estaban unas chicas que tenían peinados acompañados de copetes, una de ellas luce una blusa de cuadros en negro y blanco horrible, “1 Pub año 91-92”. El año en que entró a la secundaria; su hermana –recuerda- maquillaba a casi todas las del salón, hasta ese día que sin querer le arrancó las pestañas a una amiga de su mejor amiga. Nadie más le pidió que la maquillase desde ese fatal accidente. Hay también fotos de los 50s, pasando por 60s y 70s. Muy pocas le resultaron interesantes, tal vez aquella que decía “Teatro en el Instituto 1978”. Decidió abrir otra ventana (disperso, de fácil aburrimiento). Encuentra un análisis de la película “Donnie Darko”, de lo más interesante lo siguiente: “Frank saca a Donnie de su habitación y posteriormente de su hogar, iniciando una Paradoja Predestinada. Frank dice que el Universo Tangente colapsará en poco más de 28 días”. Se pregunta, en este día, -siempre hay un momento en que se hace este tipo de preguntas, le pone nervioso no hacérselas (obsesivo)- ¿Y si lo que estoy haciendo en realidad no es lo que estoy haciendo? (psicótico) Bueno sí, hace un momento lo hice, pero ahorita no. Entré a un link, luego lo de las fotos ¿o fue antes? … Iré por algo más de cenar ¿Pero en realidad que estoy haciendo? Alguien toca la puerta de la recámara. Abren. No logra ver quién es, ha oscurecido y sola la luz del monitor alumbra su habitación. El aire dejó de azotar la ventana…

lunes, 12 de septiembre de 2011

E


Hace tiempo, una idea comenzó a crecer fuertemente entre los chinos enmarañados de la Ros. Quería hacer algo diferente, algo que le fuera significativo. No quería solo escribir por escribir, quería que sus textos fueran criticados, quería aprender, quería formar un colectivo blogger donde otros escritores (o como ella les llamaba, "escribientes") tuvieran la oportunidad de compartir sus letras.

Con esta idea en su cabeza, comenzó a platicar con otro bloguero, de apodo "dark", quien medio le entendía a eso de las computadoras. Este we seria el encargado del diseño (y del trabajo sucio). Las ideas comenzaron a chocar entre sí, unas sin dirección alguna, otras bien centraditas, otras fuera de lugar. Y después de una semana de preparación, fue como se convocó a los primeros catorce escribicionistas...






Con ustedes Dark Angel,
escribicionista.