domingo, 14 de agosto de 2011
Borrachera
Pensando en voz alta…
sábado, 13 de agosto de 2011
Sin dirección
Estoy convencido de que no hay futuro, el riesgo que tome ahora no tendrá ningún sentido, dada mi tendencia a meter la pata.
Cuando escucho pasos fuera de mi casa tengo que asomarme, a veces siento que es la persona que me va a decir que efectivamente, mis sospechas son ciertas y tengo una forma de cáncer que va a terminar conmigo en cosa de semanas.
La sensación de romperse la madre, de que si me levanto de aquí, algo va a ocurrir, algo malo, probablemente me estrelle de jeta. Es la sensación previa al madrazo ¿Alguna vez se han caído horrible de jeta? Ese medio segundo antes del impacto.
Hay veces en que la gente se transforma, es extraña. Algunos comienzan a mugir y otros a balar, otros tantos rumian y muchos ladran. Después lucen como el animal al que suenan.
Hay días en los que es muy sencillo estar contento, hay otros en los que es terrible estarlo. Sonreir cuesta tanto que los labios se parten. Pero esos en los que es sencillo estar contento son los que he grabado en mi cabeza y trato de recordar al momento de dormir.
Ese pensamiento constante de que algo está mal, de que estoy cometiendo un error y no es inseguridad, es que a cada paso hay siempre algo que lamentar. Si algo funciona, debe tener siempre una cara oculta, esperando a brincar para echarse una carcajada en el momento en que estás en la lona.
La sorprendente capacidad de permanecer.
TODO BAJO CONTROL
El frío lo despertó. Un frío jodido que molesta ya desde hace un par de semanas y logra que les duelan los músculos a los viejos. Luis es viejo y sus músculos, débiles. Sale de la cama entumido, va al baño, se baja el pantalón de la pijama, se sienta en la taza… quiere cagar pero descubre que ya no hay papel higiénico ¡Mierda!, piensa enfurecido mientras se sube los pantalones. Se lavaría el culo después de cagar, pero el agua está helada porque a esas horas aún no llega caliente a su triste departamento en el último piso de aquel edificio gris de la gran Lima.
Sin pensarlo viste el abrigo oscuro desmanchado, se pone unas botas de color marrón.
Sale a la calle mentándosela a dios y el universo por ese día helado de mierda. Se dirige a la tiendita del tuerto, que le fía de vez en cuando, pero MUY de vez en cuando, en caso de emergencia. Este es un caso de emergencia, porque se está cagando. Las dos calles son largas, más largas que cruzar el antártico porque odia el frío, porque no ha tomado su café y porque tiene que cagar inmediatamente.
Camina, mira a los idiotas que van a trabajar confiados en la creencia de que el destino ha sido bueno con ellos. Observa las ramas de los árboles, que parecen raíces, como si algún gigante los hubiese plantado al revés. Llega a la tiendita del tuerto. Lo ve entrar con enojo. Hoy no hay nada para ti, le dice el tuerto sin mirarlo con su ojito amarillento, hasta que no pagues lo que me debes no te doy más nada a cuenta.
Luis ignora las palabras del tuerto. Deja que suceda porque conoce la debilidad de los que han perdido algo y saben que nunca más lo van a recuperar. Pedro es un tuerto jodido del que se burlan los que le compran con billetes grandes y le dicen prepotentes “toma tuerto comemierda, aquí te pago para que sigas manteniendo esta tiendita de mierda y no pidas limosna como otros miles de tuertos”, eso lo sabe Luis, por eso deja que el tuerto lo trate mal, que descargue; la vida es más fácil cuando se baja la guardia y se le permite a los malditos eternos que se desquiten contigo, después te dan tu premio por aguantar callado.
Toma un rollo de papel higiénico, reciclado, rasposo. El más barato, lo importante es salir inmediatamente a cagar. ”Tuerto, por favor, no discutamos y apúntame este rollo, debo irme ya”.
El tuerto apunta de mala gana el precio del rollo. Pero me pagas el viernes o te mando a mi sobrino el Bulldog, ya sabes, le gusta ver cómo gritas cuando te pega el primer golpe, sólo espera ansioso a que le avise.
Luis sale al frío, llega a su casa, entra al baño, se baja el pantalón, se sienta, puja, puja, puja, puja, y no caga. Carajo, piensa, ese puto tuerto siempre me remueve el estómago. Va a la cama, saca uno de los cinco libros que lee, se acuesta y medita un poco sobre la vida. Sabe que ni quejarse es bueno, de todas formas le conoce ya el punto débil al Bulldog. Tiene que gritar fuerte y llorar a lágrima de puta para que no le peguen demasiado. Quizás no podrá caminar un par de días por los dolores de la paliza, pero sabe que tiene la situación bajo control.
viernes, 12 de agosto de 2011
"El sueño de Dios"
Vomitar es fácil. Primero tragas hasta hartarte y cuando empieces a regurgitar la comida, metes un dedo, o dos, o los que te quepan en tu boca, lo más profundo que puedas, provocas el reflejo de nausea y todo el alimento consumido saldrá de tus intestinos en un torrente viscoso, caliente y hediondo. Lo mismo puede suceder cuando la ingesta de alcohol ha excedido un límite aceptable para el común de los mortales, en algunas ocasiones ni siquiera es necesario provocarse el vómito, llega solo, por una reacción natural del organismo, que hace uso del instinto de conservación.
imbecil sin acento
Todavía se me atora el coraje y tú ni cuenta te vas a dar, nunca te vas a enterar, me da taquicardia cuando leo y releo lo que te escribí y lo que me replicaste, ¡chinga! me da coraje que cuando pienso que ya te superé te tenga ahora tanto pinche odio y siga perdiendo mi tiempo dándole vueltas a lo mismo, tú, pinche Pablo. Y no como antes que me atormentaba pensando si fuera posible que regresaras, ahora es el pinche odio que te ganaste combinado con desprecio y con ganas de no volver a verte nunca en la pinche vida, por pinche patán, por ojete y por cabrón, porque pude haber sido yo muy culera contigo, pero tú tan cabrón, sabiendo que todavía te amaba y me arrastraba por ti, te reias de verme cuando querias y de ignorarme después aunque te llorara, lagrimas que nunca te conmovieron, por cierto, que culero, que te costaba si ya no me querias tener los huevos para no darme más alas y se acabo. Y lo escribo con coraje y sin miedo, porque sé que después de perderse el respeto ya valio madres lo que ya estaba más que muerto y enterrado, más por ti que por mí, que seguía de ilusa viendo pasar los años con la esperanza de que algún día pudieramos estar juntos, así que sabe que igual que un día dije que te amaba con pasión como nunca lo había hecho con nadie, hoy te digo que deseo con las mismas fuerzas que te hundas y desaparezcas de mi mente para siempre, y esta de más que digas que no puedo exigir el respeto que nunca me gané, no fuiste capaz ni de apreciar que yo te idolatré e hice hasta lo imposible por mantenerte en tu nicho ¡pendejo!, más pendeja yo por no abrir los ojos y darme un golpe en la cabeza para darme cuenta de una vez por todas que estaba enamorada de un hombre que no me quería. Pero mira que cabrón además, te ha de estar llendo mal que me tenias que volver a buscar, ¿para que chingados? ¿no tenias con quién coger? pues enterate, la última vez que estuvimos juntos estuvo de la mierda, fue la razón por la que no volví a buscarte, pedazo de imbecil.
jueves, 11 de agosto de 2011
¡Ay!
Escribicionistas...
miércoles, 10 de agosto de 2011
Knorr tomate
Mientras formaba tu nombre en mi fría sopa, pensaba en todo lo que tengo que hacer, en lo acelerada que ha sido mi semana, y en lo pinche complicado que es llegar a un miércoles con el fin de semana tan lejos, también en lo bonitos que están los pastos ahora que llueve a casi diario y lo próximo que está el fin de año, ajá, los meses se han ido volando, no sé, pero esa sensación de años presurosos lo vengo cargando a partir de que cumplí mis veinticinco, en adelante, estos cuatro años que se han sumado me parecen nada, entonces me saltan preguntas de ¿qué, cómo y cuándo Ros? pero prefiero dar otra cucharada y hundir la mirada en lo jugoso de mi comida , regresar las palabras que formé en el borde del plato y comer en la última cucharada –la más rica– un sin fin de maldiciones.
martes, 9 de agosto de 2011
Me colé
Éste no era mi día, ya lo sé, ya todos lo saben pero quería hacer este ejercicio a ver que salía y ya, después me quedaré de espectadora en este blog. ¿Por qué no publiqué ayer? De verdad, y como nunca antes me había pasado, no tuve tiempo, siempre creí que eso era imposible de suceder, que no tuvieras 30 minutos al día para hacer algo que te guste, bueno pues ayer me sucedió y ahora les creo a todos y es que debo admitir que mi vida transcurre en la pachorrez y me da chances de disfrutar tiempo para hacer lo que me gusta. Pero eso se acabó, al menos por los próximos meses.
Si me pusiera a escribir tal cual con lo que traigo en mi cabeza, resultaría muy aburrido, nadie quiere saber de problemas laborales-familiares que se enfrentan cuando tu forma de ganarte la vida es negocio familiar, nadie querrá saber de deudas, finanzas, histerias, planes de negocio y proyecciones de venta ¿o si? ¿querrán saberlo? Pa’ que si todos tenemos mucho de eso a diario.
Mejor pienso en que ayer Pancracio, me dijo en el msn: Te quiero mucho. Así, sin adornitos ni emoticones, siguiendo un: ¿te puedo mostrar algo de mi que no le enseño a nadie?, yo le dije: “si pero rápido que ya voy de salida”, y que me la suelta, un “Te quiero mucho” … pinche Pancracio, me salaste el día, fue tan increíble leerlo, no supe que decirte, ¿estará borracho? ¿estará yendo a terapia y le dijeron que debía decir 20 te quieros en el día? Y no es que no pueda creer que alguien me quiera, es que me cuesta trabajo creer que él, El patán, tenga conciencia de que me quiera y se haya tomado un minuto para decirlo, él tan macho, él tan cínico, el tan…patán, bueno pues me saló el día. Siempre que me pasa algo muy agradable, se me acompaña de algo no tanto, ya saben supersticiones idiotas que me sugestionan (lo sé, lo acepto) y que se empeñan en demostrarme que es verdad. Después de su declaración, salí corriendo, Jorge, mi marido, ya me esperaba impaciente, se nos hacía tarde. En el camino le platiqué lo ocurrido con Pancracio, él se extraño, sabe que Pancracio no es así y opinó al igual que yo, que quizá estaba yendo a terapia, platicábamos al respecto cuando empezó a salir humo de la camioneta, nos orillamos, supusimos que se había calentado aunque no era muy probable pues apenas tiene dos días que salió del taller. Al abrir el cofre ¡había fuego! Yo exclame tranquilamente ¿fuego? ¿Qué carajos se está quemando? , un chavo se acercó a ayudarnos, y me mandaron a conseguir una coca-cola ¿eh? ¡siiii, una COCA COLA! Me gritó el chavo buen samaritano y yo no entendía porque no agua, en fin salí corriendo entre los puestos ambulantes y ya todo estaba cerrado, encontré a una señora que no me entendía lo que le pedía (según lo que yo recuerdo, en esos momentos yo mantuve la calma, la cordura, la prudencia y me expresaba correctamente, según la señora, Jorge y el buen samaritano hablaba cosas sin sentido e inentendibles) y cuando finalmente me entendió saco un extintor (¿o extinguidor?) y salió corriendo junto conmigo a la camioneta, Jorge disparó con el extintor y bueno, el fuego se apagó. El chavo buen samaritano se quedó ahí tratando de distinguir qué carajos se estaba quemando pero no pudo ver nada, se volvió a encender y ahora el chavo actuó mas rápido y lo apagó. Todo olía horrible, estábamos cubiertos por el polvo o madre esa que sale y yo nerviosa y temblorosa.
Seguimos nuestro camino, nos encontramos con el amigo que habíamos quedado de vernos, nos iba siguiendo en su carro y había un tráfico infernal que nos hizo llegar tarde a donde íbamos.
Vamos pues, que lo ocurrido no fue para tanto pero déjenme platicarles como lo interpretó mi cabeza. (no lo dije ni lo grité, en realidad todo el tiempo ni hablaba)
Pancracio me dice que me quiere: ¡puta madre o se va a morir él o me voy a morir yo! Estas cosas solo pasan cuando algo trágico esta por ocurrir.
Vamos en la camioneta, sale humo: ¡ya se calentó y no traemos dinero, no traemos agua ni anticongelante, seguro nos quedaremos aquí, le hablaremos al seguro, llegará varias horas después gracias al pinche tráfico, tendrán que llevarnos en grúa, habrá que arreglar el carro rápido porque si no no podremos trabajar, nos va a desbalancear el presupuesto, vamos a tener que empeñar algo para terminar de pagar los gastos que se vienen este mes! Pinche madre de mecánico que se lo llevamos y no nos dijo nada de que pudiera estar fallando algo del ventilador o el depósito del anticongelante o las madres que se descomponen que provocan que un carro se descomponga. En una de esas y hasta nos asaltan, la zona donde andamos es muy insegura.
Nos orillamos, abre el cofre y no, no se calentaba, solo… salía fuego: ¡NOS MORIMOS! LA CAMIONETA EXPLOTARÁ EN CUALQUIER MOMENTO Y SALDREMOS EN LAS NOTICIAS Y SE VERÁ LA CAMIONETA EN LLAMAS Y YO EN LA AMBULANCIA MUY MAL HERIDA.
Me mandan a conseguir una coca cola: si claro, se quieren deshacer de la histérica.
Mi cabeza siempre tiende a imaginar los peores desastres, de la cosa mas simple, de la cosa mas tierna, pero no se confunda, no se malentienda, la verdad es que me divierte bastante, digamos que la adrenalina del “pudiera pasar que (insertamos aquí los peores escenarios)…” y ver que no pasa nada y todo es apacible, me gusta.
Hoy ya le agradecí a Pancracio su declaración, le reiteré que yo también lo quiero mucho. Le platiqué a Jorge lo que mi cabeza vio, como siempre se rió mucho.
Entré al blog, leí lo que ya han subido y pensé si valdría la pena escribir esto que debería ir mas bien en mi blog personal y mejor escribir algo súper ultra espectacular a modo de “despedida” o “hasta luego” para ceder el paso a otro escribicionista fijo y pasar a invitada. Ya saben, un súper cuento, un súper relato, algo que haga una especie de despedida majestuosa… pero como siempre me di cuenta que mi cabecita se estaba yendo mas allá, mejor les digo que me gusta el proyecto, que me gusta leerlos, que he aprendido mucho y que por lo tanto los seguiré leyendo, que es un placer conocerlos, que seguiré chismeando con quienes lo hago por msn y con quienes en algún momento quieran agregarme.
Juro que en todo esto pensaba, no los últimos 45 minutos, pero si en resumen, de ayer a hoy.
¡Que divertido es vomitar ideas!





